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Renovar el clóset en 5 pasos

Asesoras de imagen y expertas en moda explican qué se debe hacer para que cada persona tenga a la mano lo que le gusta, le sirve y, sobre todo, le queda bien

  • Macarena Anrique

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“El clóset es uno de los espacios más privados que tenemos, y cuando está organizado, como que se aclara la cabeza, en el sentido de que empiezas a priorizar y potenciar ciertos aspectos de tu vida que podías tener olvidados”, comenta Sofía Calvo, creadora del blog de moda Quinta Trends. La periodista intenta ordenar trimestralmente su clóset, algo similar a lo que hace la directora de Agencia Bookers, Claudia Guzmán, quien trata de ser constante en ese tema y dice que “es mejor tener un clóset pensado y ordenado que uno lleno de cosas que se juntaron con el tiempo”.

Además de lo práctico, hay momentos en los que surge una especie de transformación interior que se acompaña de un cambio en la apariencia. Le sucedió a Sofía Calvo hace unos cinco años, cuando alcanzó cierta posición laboral y sintió claridad para definir el estilo que le gustaba. “Hice un gran orden que llegó a ser doloroso al deshacerme de cosas, pero emprendí un principio casi budista para sentir que lo material no me podía amarrar”, cuenta.

La consultora en moda Laura Novik piensa que esas instancias en las que se requiere una transformación profunda del clóset suceden varias veces en la vida. “Recuerdo el período entre mis 20 y 35 años, cuando experimenté numerosísimos cambios en el color y largo de mi pelo; en aquel momento dedicaba mucho tiempo a rediseñar el clóset incorporando nuevas ropas y explorando nuevas estéticas. Otras veces sucede cuando percibimos que la ropa que tenemos ya no nos queda bien o hay cambios de trabajo, lo que implica renovar los códigos o la etiqueta con la que nos relacionamos en el mundo. Pero también pasa al descubrir que las prendas de otras temporadas que podíamos combinar sin problema, ya no sirven como antes, pasaron de moda. O cuando la ropa está demasiado usada, decolorada o incluso sin su forma”, afirma.

Como probablemente son pocas las personas que no se han enfrentado a un clóset que no las representa, a continuación las ideas que estas tres mujeres conocedoras de la moda compartieron para este artículo.

[highlight color=’#81caea’ text-color=’#ffffff’]Primero: ¿cómo quiero verme? [/highlight]


La transformación del clóset comienza por definir la imagen que se desea proyectar, no por los demás, sino por una misma. Para esto, Laura Novik recomienda preguntarse “¿qué es lo que me resulta interesante en términos estéticos y hasta dónde me gusta experimentar? ¿O prefiero sentirme segura asumiendo looks más conservadores?”.

A juicio de la consultora, también se deben considerar las actividades que se desarrollan, qué entornos sociales se frecuentan y cuáles son los códigos para cada ocasión. Explica, por ejemplo, que el estilo formal (clásico en el entorno laboral profesional) es el look que incluye piezas como blusa blanca con cuello, chaqueta y pantalón de color negro o gris, porque se pueden combinar con muchos elementos diferentes. El sportswear considera pantalón de jeans de cinco bolsillos (preferentemente no desteñido), polera blanca y chaqueta de cuero o de jeans. En el estilo casual, en tanto, las prendas básicas acogen tipos diferentes, como safari (con pantalón y chaqueta cargo caqui), naval (con pantalón blanco o azul y polera a rayas) y jockey (con chaqueta de cuadros y leggins de algodón azul o blanco).

[highlight color=’#81caea’ text-color=’#ffffff’]Segundo: ¿qué conservar y qué descartar?[/highlight]


Una vez claro lo anterior, es el momento de abrir cajones y puertas del clóset para revisar su contenido y ver qué hay acorde con el look que se quiere lograr. Es importante dedicar tiempo a esto, probarse la ropa y frente al espejo, con sinceridad, aclarar si queda bien en talla, calce y color.

A las mujeres bajas, por ejemplo, les benefician los pantalones rectos, los vestidos de corte imperio, las faldas que no bajen de la rodilla, las prendas no muy anchas y las tenidas de un solo color. Ante un estampado, mejor los motivos pequeños, y respecto de accesorios, también se recomienda optar por los que no son muy grandes.
Independientemente de la altura, cuando hay algunos kilos de más la ropa no debiera quedar muy ancha ni estrecha, sino entallada; el escote en V estiliza al igual que los pantalones sin pinzas, y los colores vivos se ven mejor en los accesorios.

Pero además de esas ideas es importante otro punto. Laura Novik dice que “hay que identificar la ropa con la que uno se sienta cómoda y linda; fijarse en los colores que resaltan nuestro tono de piel y silueta. Cada uno tiene su propio criterio, cosa que es maravillosa, nada más aburrido y anticuado que seguir los consejos que nos harán vernos idénticas a las demás”.

En la tarea de inspeccionar el clóset también se debe considerar la ropa interior. “Una gran parte de las mujeres no usa la talla adecuada de sostén. Junto con resolver eso, son importantes el modelo y el ajuste perfecto de tirantes. Son los principales factores para armar una buena base antes de lucir un vestido o blusa. Un sostén con push up para alguien que no lo necesita puede hacerla ver más gorda y ancha de lo que en realidad es. Un sostén firme y adecuado a nuestra talla, en cambio, nos da una buena figura para usar un vestido o blusa ajustada”, explica Claudia Guzmán.

Tras la revisión puede haber prendas que sirven pero necesitan arreglo. Que queden dentro del clóset depende exclusivamente de si realmente se llevarán a reparar. Si no, mejor descartarlas.

Además de separar la ropa que sirve y lo que va a reparación, es recomendable hacer dos grupos más: lo que no va con el estilo propio y aquello que está en malas condiciones.

Si hay espacio, se pueden separar y guardar las prendas que gustan y están en excelentes condiciones, pero no de moda, ya que “hoy, más que nunca, los ciclos reaparecen con mayor velocidad”, asegura Laura Novik.

[block_quote cite=]Caer en la tentación de variedad y de lo barato muchas veces llena un clóset de ropa desechable, que muere o se pone vieja al tercer lavado y ya no gusta”, dice Claudia Guzmán.[/block_quote]

[highlight color=’#81caea’ text-color=’#ffffff’]Tercero: chequear los imprescindibles[/highlight]


Hay prendas que todo armario de mujer debiera tener, independientemente de su estilo. Ojalá sean de buena calidad y posibles de usar en toda ocasión. Se trata de un vestido informal de día, una blusa blanca, un suéter, una chaqueta, un top, una falda de corte clásico, un abrigo, un vestido negro de buen corte, jeans y pantalones de vestir. También resulta esencial fijarse en los tonos, “contar con prendas de colores neutros como el café, gris, negro y blanco. Una vez que se tienen, es conveniente avanzar con otros matices básicos de cada temporada”, aconseja Novik.

¿Por qué comprar esta ropa? Sofía Calvo explica que teniendo estas piezas se puede definir el estilo en la combinación de zapatos o accesorios. Claudia Guzmán agrega que “son prendas comodines que sirven de día y de tarde, se transforman solo con un tacón o con un pañuelo de seda, una chaqueta o cartera de color, nunca pasan de moda y se pueden usar en invierno y verano”.

[highlight color=’#81caea’ text-color=’#ffffff’]Cuarto: ropa nueva[/highlight]


Es el momento de buscar las prendas que faltan en el clóset, tratando de que combinen fácilmente y puedan usarse en distintos momentos interpretando el estilo que se quiere lucir. Como es muy difícil hacer esto con el contenido del armario en la memoria, se recomienda hacer un inventario. Luego, “comenzar buscando los básicos que faltan y continuar con las prendas que son propias del estilo”, sugiere la creadora de Quinta Trends.

Dos aspectos importantes en esta etapa son conocer la propia contextura -de manera que la ropa nueva tenga los cortes que destaquen o disimulen, según sea el caso- y priorizar la calidad. “Es mejor un vestido forrado con buen corte y que no se deforme por el uso o lavados, aunque cueste el doble. Tener pocas cosas, pero de buena calidad hace más fácil la decisión de qué ponerse, porque hay menos donde elegir pero todo quedará bien. Caer en la tentación de variedad y de lo barato, muchas veces llena un clóset de ropa desechable, que muere o se pone vieja al tercer lavado y ya no gusta”, comenta la directora de Agencia Bookers.

Buena calidad no siempre significa mayor valor o determinadas marcas. Sofía Calvo recalca el saber buscar, vitrineando, mirando revistas y navegando en Internet, pero también privilegiando terminaciones y tipos de telas: “Hay que desarrollar un consumo responsable consigo, con el propio estilo y presupuesto. No vale la pena dejarse tentar, porque se entra en el círculo vicioso de acumular. Hay que ser sincera con una misma, decir ‘esto es bonito pero ¿es para mí?, ¿me quiero ver así?, ¿me siento cómoda con eso?’”.

Hay que identificar la ropa con la que uno se sienta cómoda y linda; fijarse en los colores que resaltan nuestro tono de piel y silueta. Cada uno tiene su propio criterio, cosa que es maravillosa; nada más aburrido y anticuado que seguir los consejos que nos harán vernos idénticas a las demás”, dice Laura Novik.

[alert type=’alert’] Descartar no es igual a desechar

– Las prendas o accesorios confeccionados con telas nobles o que sean piezas únicas, pero no van con el estilo propio, pueden guardarse para regalar. Para aprovechar los materiales, también es posible rediseñarlas, por ejemplo, alterando mangas, cuellos o botones. Puede ser tarea de una costurera o de uno mismo si se sabe coser o se participa en un taller como Costura Creativa (www.costuracreativa.cl).

– La ropa de algodón que tenga manchas puede servir como trapo de limpieza y la ropa rota y/o manchada de lana o sintética es útil como relleno de cojines.

– Lo que definitivamente se quiere regalar (pero está en buen estado) puede destinarse a iniciativas como Debuenafe.cl, que recibe donaciones para apoyar el desarrollo de emprendimientos femeninos en regiones. [/alert]

[highlight color=’#81caea’ text-color=’#ffffff’]Quinto: ¡a ordenar![/highlight]


Teniendo la ropa organizada es más fácil vestirse. En cambio, “con el desorden no nos acordamos de lo que hay en clóset y, al final, se utiliza un cuarto de este, se escoge mal, se olvida lo que se quiere potenciar y terminas usando las mismas cosas”, comenta Sofía Calvo.

Es ideal organizar la ropa por tipo (pantalones, faldas, vestidos, blusas), porque sirve para encontrar más rápido las piezas. También es bueno airear el clóset. “Cuando hay exceso de prendas, es normal colgarlas apretadas, amontonadas y sin espacio para que respiren. En ese contexto, la elección de un look es todavía más difícil. Si hay aire entre prenda y prenda aparecen ropas que habían quedado en el más cruel de los olvidos”, afirma Laura Novik.

Y por último, para no volver a un clóset gigante, una buena fórmula es la que sugiere Claudia Guzmán: “Cada vez que tengo algo nuevo, sí o sí elimino algo viejo”.

[alert type=’alert’]Ropa nueva por ropa de descarte

  • Swap party y troc party: son reuniones de amigas o conocidas en las que, junto con pasar un buen rato, se lleva ropa que ya no se usa y se buscan nuevas alternativas entre lo que las demás llevan. La troc party es con trueque y la swap party, además, puede incluir ropa para regalar o sortear.
  • La Percha: es una iniciativa que genera el espacio para vender la ropa que está en excelente estado, pero ya no se quiere en el clóset. Funciona en el segundo piso de la tienda Ave María (Providencia 2563 loc. 10, ex cine Tobalaba) y en ferias organizadas una vez al mes en diferentes comunas (lapercha.closet@gmail.com).[/alert]