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Vivir el deporte

Para crear su colección de ropa 2013, Reebok se asesoró con reconocidas deportistas. Para probar su efectividad invitaron a periodistas de todo el mundo a ejercitarse junto a ellas en Nueva York

  • Revista Mujer

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1_4x3Es complicado convencer a una persona de hacer deporte si el sedentarismo ha sido su mejor amigo desde la infancia. Cambiarle la mentalidad a alguien que considera que aquellos que repiten machaconamente lo bien que hace el deporte no son más que fanáticos que tratan de autoconvencerse y de convencer al resto de seguir su ejemplo para no sentirse solos mientras sudan la gota gorda. Pero el tiempo siempre se encarga de enrostrar cuán equivocado se puede estar. A veces solo se necesita una oportunidad para dejar de pensar que el boom de la vida saludable no es más que una nueva forma de puritanismo. O, al menos, para no creerlo tan fervientemente.

La oportunidad para un grupo de 50 periodistas de todo el mundo en el que estuvimos incluidas apareció en Nueva York. En un loft emplazado en el distrito de Chelsea, Reebok presentó una gran colección de ropa para mujeres que hacen ejercicio, dividida por disciplinas: maratón, caminata, yoga, training, baile y aeróbica. La marca mostró enteritos y calzas con tecnología play dray, que elimina el sudor de la piel, y play ice, que ayuda a liberar el calor y que permite la ventilación. Poleras que se adaptan al movimiento del cuerpo y algunas con sostén incorporado, para no sufrir el flagelo que a veces provocan las barbas de estos. Sujetadores deportivos de algodón extrasuave y con control de humedad. Chaquetas y cortavientos ultralivianos para no resfriarse antes, durante o después del ejercicio. Calcetines antimicrobianos, reforzados en los dedos y en el talón, que no se enrollan mientras estos se mueven. Y también exhibió zapatillas. Muchas zapatillas: cuatro modelos solo para running -One Series, SubLite Run, Realflex Run 2.0 y Zig Tech 3-, dos para outdoor -Outdoor Wild y TrailGripRS-, una para baile -Dance Ulready Mid-, una para aeróbica -Studio Step Again-, además de cuatro modelos que diseñó la cantante Alicia Keys para el uso diario y extradeportivo -algunas tienen taco-. Hasta ahí, un lanzamiento de una variada y bien pensada colección. Pero de ahí en adelante, dos jornadas de deporte intenso para probar todo lo mostrado, pese a que algunos de los asistentes llevaban al menos cinco años sin mover ni un músculo.

[highlight color=’#81caea’ text-color=’#ffffff’]El poder del grupo[/highlight]

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Para alguien cuyo último trote fue en la época escolar, correr tres kilómetros por la ribera del río Hudson no es un buen panorama en lo absoluto. Era lo más parecido a sufrir las siete penas del infierno, más todavía si estaba lloviendo de manera torrencial y peor aun si había que hacerlo al lado de Zika Rea y Alissa McKaig, dos maratonistas estadounidenses que corren decenas de kilómetros tan cómodas como cuando alguien cambia de canal de televisión con el control remoto. “Cualquiera puede trotar largas distancias”, dijo Zika cuando alguien le preguntó si había una ambulancia cerca en el caso de que sufriera un infarto al miocardio. “Solo tienen que hacerlo a su ritmo y fijarse en sus brazos: traten de que estén siempre en noventa grados”, aconsejó. Cuando escuchó que uno de los tantos factores por los que muchas personas no trotan -ni practican deportes en general- es porque creen que no son capaces de cumplir con lo esperado, respondió: “Lo único que les tiene que importar es que el deporte las relaje. Da lo mismo si se demoran o si los demás las miran raro porque creen que se están muriendo. Muchos piensan que trotar es un deporte solitario, pero pueden hacerlo en grupo y eso, aunque ahora no me crean, lo hace bastante más entretenido. Tal como ahora”, agregó. “Puede ser que tengas razón”, le respondió una de las invitadas, quien enseguida añadió: “En el caso de que me muera, ustedes podrán repatriar mis restos y decir que lo intenté y que lo pasé bien mientras duró”.

[highlight color=’#81caea’ text-color=’#ffffff’]Milicia deportiva[/highlight]

3_4x3Media hora más tarde, cuando el grupo de periodistas aún no recuperaba el aliento, tuvo que enfilar hacia el High Line, el parque que se construyó por sobre la línea del ferrocarril de Nueva York, que tiene más de dos kilómetros de longitud. Esta vez fue la instructora de fitness Amy Dixon quien las ofició de guía. Como la mayoría estaba en estado de calamidad poco les importó caminar con los glúteos y el vientre apretado y la cara violácea. Decían, entre risas, que no sentían ninguna extremidad y que quizás sus cuerpos estaban liberando esas hormonas relacionadas a la felicidad porque, a pesar del cansancio, lo estaban pasando bien. Pero si hubieran sabido que crossfit, la clase que venía a continuación, era un entrenamiento seudomilitar, lo más probable es que se hubieran fugado a pasear al Central Park sin siquiera dudarlo.

“Puede que se sientan intimidadas por mi físico o que crean que este es un deporte para mujeres a las que no les interesa ser femeninas. Pero eso no es así”, dijo Annie Sakamoto, una de las mejores deportistas de crossfit del mundo y quien sería la instructora durante la siguiente hora. Y agregó: “Es cierto que practicar crossfit desarrolla la musculatura, pero en mi caso ha sido el resultado de nueve años de trabajo. Tener un físico atlético nunca fue mi principal objetivo y hasta me ha jugado en contra por los prejuicios que acarrea. Lo que más me motiva es transmitir que el deporte revitaliza y que, sin que te des cuenta, cambia la forma en cómo percibes la vida. Cuando consigo eso aunque sea con una persona, me doy por pagada”.

[highlight color=’#81caea’ text-color=’#ffffff’]Paz y amor[/highlight]

Al día siguiente, por suerte, el cronograma indicaba solo dos clases: baile y yoga. La primera estuvo a cargo de Vanessa Vassallo, una bailarina y coreógrafa oriunda de Australia, quien partió declarando: “Bailar es la mejor manera de hacer ejercicio cuando no hay tiempo, y se pasa bien sin tener que sufrir”.

Después de 40 minutos de baile, aún quedaba energía para ir a la clase de Tara Stiles, instructora de yoga y autora de Slim Calm Sexy Yoga. Después de estirarse al ritmo de los Rolling Stones y Bob Dylan -la música que pone habitualmente en el Strala Yoga Studio, del que es fundadora-, una reportera francesa se quejó de que la sesión había sido muy distinta a lo que ella esperaba: mantras y largos minutos en cada postura. “No creo que exista una ‘clase típica de yoga’”, contestó Tara, cuando le preguntaron sobre su metodología. “Trato de hacerlo entretenido porque el yoga no es necesariamente estar horas meditando en silencio. Me encanta introducir giros o invitar amigos Dj, por ejemplo. Quiero que la gente se relaje, pero que también lo pase bien”, explicó.

No sabemos qué habrá pasado con las periodistas convocadas a vivir el deporte, pero a modo de epílogo podemos contar lo que le ocurrió a la autora de esta nota: “Al llegar no alcancé ni a organizarme cuando me enfermé de tendinitis. El traumatólogo, después de revisar mis exámenes, solo me aconsejó: ‘Usted debe hacer alguna actividad física. No tiene musculatura ni para mover el mouse del computador y trabaja con uno. Es su decisión’. Con pesar le hice caso. Los cambios han sido muchos, pero no daré la lata. Solo diré que sí, que vale la pena intentarlo”.