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Los Flecos

Detalle decorativo compuesto por una serie de hilos, cordones, huinchas o hileras de cuentas que cuelgan del borde de una tela u otro material

  • Pia Montalva

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6_400Detalle decorativo compuesto por una serie de hilos, cordones, huinchas o hileras de cuentas que cuelgan del borde de una tela u otro material. Se utilizan para ornamentar objetos domésticos como alfombras, colchas, cortinas, cojines, manteles, individuales, y para enriquecer el diseño de la indumentaria.

Los primeros flecos emergen asociados a la historia de los textiles y son anteriores a las estructuras de urdimbre y trama. En la civilización sumeria, alrededor del año 3.000 a.C, los hombres se envuelven con faldones constituidos por una serie de espesos mechones de lana ordenados en franjas verticales. Más adelante estos vellones se usan en las orillas de una tela rectangular y se refinan transformándose en lo que hoy día conocemos como flecos.

La inclusión de este adorno en la vestimenta femenina occidental data de fines del siglo XVIII. Se integra tímidamente en las pequeñas capas redondas que cubren los hombros y en las chaquetas cortas llamadas pierrot, confeccionadas en indianas de algodón estampado o tafetán. Tejidos en seda imitan las charreteras de los uniformes militares. A comienzos del siglo XIX, el estilo directorio promueve el uso de ligeros vestidos blancos de muselina que se llevan con chales de cachemira y encaje, de diversos tamaños y materias, como única prenda de abrigo. Los flecos aparecen por doquier y alcanzan importantes longitudes.

Desde mediados de siglo la moda burguesa modela la silueta a partir de series de volantes que se aplican a las faldas y mangas pagoda. Los flecos de seda funcionan como terminaciones que incrementan el volumen y suman peso a los trajes. Con la introducción del polisón en 1870 la espalda[pull_quote align=’left’]La inclusión de este adorno en la vestimenta femenina occidental data de fines del siglo XVIII. Se integra tímidamente en las pequeñas capas redondas que cubren los hombros y en las chaquetas cortas llamadas pierrot.[/pull_quote] deviene en foco de interés. Los flecos cuelgan desde los enormes recogidos que definen la zona del trasero y en las espaldas de los abrigos de visita. Se fabrican a partir de hilos trenzados, gruesos cordones de chenille y terciopelo, borlas de diversos tamaños y cuentas de azabache. No por casualidad esta estética se denomina ‘estilo tapicero’.

Hacia 1900 el modernismo agrega sinuosidad a la silueta femenina. Los flecos adquieren dimensiones cercanas al metro de longitud. Caen desde el sector de las caderas y le otorgan plasticidad a la falda y cola del vestido. En los años 20 Vionnet los emplea para contrapesar la elasticidad propia de sus ropas cortadas al sesgo. Y las garçonnes bailan al compás del charlestón y hacen oscilar y brillar los flecos de canutillos, mostacillas y cuentas plateadas de sus vestidos. Desde entonces cumplen una función que supera lo meramente decorativo para intervenir en la estructura del traje.

[ficha titulo=] En 1969 Ossie Clark diseña el famoso traje pantalón ‘Marisa’, provisto de flecos que cuelgan desde la cintura de la chaqueta y las rodillas de los pantalones. [/ficha]

[ficha titulo=]Desde fines de los años 60 el deshilado de los jeans responde a la necesidad de personalizar esta indumentaria.[/ficha]