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Los cambios en el embarazo

Las transformaciones que se desencadenan con un embarazo no solo se perciben en la panza y en la piel

  • Janet Barra

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1_4x3El cabello
Durante el embarazo se percibe un aumento en su volumen. “Hay una ralentización en el progreso normal del pelo en su estado anágeno (de crecimiento) al de telógeno (cuando está en reposo). Por lo tanto, se genera un aumento del cabello anágeno”, explica Miren Osorio, endocrinóloga de la Clínica Santa María. Sin embargo, en el periodo posterior al nacimiento, gracias a la disminución del estrógeno y la progesterona, se percibe una pérdida importante de pelo, aunque también influyen otros factores. “Hay muchas condiciones asociadas a este suceso, como el estrés y la falta de sueño. Más que un tema hormonal también se relaciona con el esfuerzo que significa tener una guagua”, opina el doctor Juan Guillermo Rodríguez, miembro de la Sociedad Chilena de Obstetricia y Ginecología.

Las uñas

Sus cambios están sujetos a las modificaciones hormonales propias del proceso de gestación y se manifiestan de manera distinta en cada mujer. En algunos casos se fortalecen y crecen con una rapidez inédita, mientras que en otros se debilitan. “Si existe un déficit nutricional se vuelven frágiles y quebradizas”, explica el doctor José Luis Gatica, dermatólogo de Clínica Orlandi.Y agrega: “Hay otras lesiones cuyas causas no están claras, como los cambios de color, la pérdida de brillo, la aparición de surcos transversales, entre otras”.

2_4x3Pie más grande

Las sospechas son ciertas. Las extremidades inferiores crecen con el embarazo; los pies se vuelven más largos y anchos, principalmente durante la espera del primer hijo. Así lo confirma un estudio clínico de la Universidad de Iowa, publicado por el American Journal of Physical Medicine & Rehabilitation. Este crecimiento se explica por la acción de la hormona relaxina que afloja los ligamentos de la parte baja del cuerpo -de la pelvis hacia abajo- y afecta de paso a los que forman parte de los pies para siempre.

Várices y arañitas vasculares

“Se visualizan más durante el embarazo por el incremento de la circulación sanguínea”, cuenta Andrea Huneeus, ginecóloga de Clínica Alemana. Se les vincula con el aumento del volumen de sangre circulante en el organismo y por la acción de la hormona sexual femenina, el estrógeno, que ayuda en la proliferación de estas heridas en las piernas e incluso en la cara.

[block_quote cite=] La hormona sexual femenina, el estrógeno, fomenta la aparición de estas lesiones vasculares en distintas partes del cuerpo, como piernas y cara. [/block_quote]

Lunares y pecas3_4x3

“El estrógeno y la progesterona generados por la placenta estimulan la secreción de melanina en la piel”, explica Andrea Huneeus, ginecóloga de Clínica Alemana. Este incremento produce la aparición de manchas oscuras en la cara, conocidas comúnmente como cloasmas. Como parte de esta hiperpigmentación se alterarían también los lunares y las pecas, aunque aún no existen estudios clínicos concluyentes que lo prueben.

Más vellosidad

El hirsutismo se acentúa en este periodo y abarca diversas áreas como la cara, los brazos, las piernas, la línea alba y la espalda. Este indeseado brote de vellos se da por factores endocrinos: “Es por un aumento de los niveles de andrógenos ováricos y placentarios que actúan en las unidades pilosebáceas”, detalla la doctora Miren Osorio. Si bien este proceso disminuye a partir del sexto mes, es un problema estético bastante notorio. “Junto con el aumento del vello corporal se aprecia un aumento en la pigmentación del mismo”, describe el doctor José Luis Gatica.