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Embarazo y calzado: Pies sin dolor

No solo hay que elegir correctamente los zapatos, sino que también atender las transformaciones que en este periodo afectan a las extremidades inferiores.

  • alejandra.villalobos

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[highlight color=’#81caea’ text-color=’#ffffff’]¿Qué pasa en los pies durante el embarazo?[/highlight]

Durante el tercer mes, esto es a partir de las 20 semanas, se percibe un crecimiento del abdomen que desencadena una transformación en los pies, la postura y el caminar. Primero cambia el punto de equilibrio o centro de gravedad y eso genera que el cuerpo, inevitablemente, se balancee hacia adelante. Para compensar esta inestabilidad, las embarazadas arquean la espalda hacia atrás, lo que provoca una dolencia llamada lordosis lumbar. A las 32 semanas aumenta el volumen de sangre que corre por el cuerpo y el útero ha alcanzado un gran tamaño; ambos fenómenos obstaculizan el retorno venoso hacia las extremidades inferiores y provocan una molestosa hinchazón. A medida que se acerca el parto actúa la hormona relaxina, que aumenta la laxitud de los ligamentos del pie cambiando su morfología en, a lo máximo, un número. Todos estos procesos propios del embarazo generan una necesidad inédita: zapatos nuevos.

[highlight color=’#81caea’ text-color=’#ffffff’] Sí a los tacos de 3 centímetros [/highlight]

En un estudio realizado por la Sociedad de Pedicuros y Podólogos del Reino Unido, siete de cada 10 británicas admitieron el uso inadecuado de zapatos durante la gestación y se quejaron de dolencias en el arco y en el talón del pie, y de la hinchazón de tobillo y de pie. “Se recomienda que el calzado sea amplio, suelto, con un taco de hasta 3 centímetros y que proporcione un buen apoyo. Se ha establecido que con esta altura se evita que el peso del cuerpo se centre en los pies”, afirma Solange Sahid, ginecóloga de Clínica Las Condes. La especialista agrega: “Con tacos más altos es mayor el riesgo de perder el equilibrio y caer, pues se altera la postura, se acortan los músculos de la pantorrilla y hay una presión extra en las rodillas y la espalda”. En las mujeres, además, la superficie del tobillo es más delgada, lo que las hace más vulnerables a las torceduras y los esguinces.

[highlight color=’#81caea’ text-color=’#ffffff’] Las otras alternativas de calzado [/highlight]

Como recomendación general, las embarazadas necesitan escoger zapatos con tacos de no más de 3 centímetros. Su contorno debe ser holgado y con el espacio suficiente para soportar los cambios de volumen que se producen durante el día; también se sugiere que tenga una suela acolchada y un soporte apto para el arco del pie. Estos modelos son los más convenientes:Zapatillas: Es uno de los mejores calzados. “Tiene una buena amplitud para los dedos, suelen ser de materiales supercómodos y los cordones permiten dar el espacio necesario para el pie”, dice el doctor Jorge Filippi, cirujano, traumatólogo y secretario del Comité de Tobillo y Pie de la Sociedad Chilena de Ortopedia y Traumatología. Bototos, botines y botas: Son una buena opción, siempre y cuando los modelos sean espaciosos. Hay que preferir aquellos que se abrochen fácilmente, sobre todo si se usan en el último periodo del embarazo. Los botines y botas generan un buen soporte para el tobillo, solo si tienen la altura apropiada. Ballerinas: La base tiene que ser ancha de manera que el pie quede bien distribuido. Otra condicionante es que no sean del todo planas, sino que su suela cuente con un acolchado que entregue un soporte oportuno.

[highlight color=’#81caea’ text-color=’#ffffff’] Al momento de comprar [/highlight]

Es normal que durante el embarazo se opte por un número más de calzado. “El zapato tiene que quedar cómodo desde el momento en que uno se lo pruebe; no esperar a que ceda con el tiempo. Además, hay que usar ambos lados, y como el pie se hincha durante el día, probárselos en la tarde”, recomienda el doctor Jorge Filippi.

[highlight color=’#81caea’ text-color=’#ffffff’]  ¡No a la hinchazón! [/highlight]

La formación de edemas en los pies aqueja a la mayoría de las embarazadas, sobre todo hacia el término de la preñez. El uso de zapatos confortables mejora la circulación y si se realizan ciertas rutinas también se beneficia el retorno venoso. “La mejor manera de controlar los edemas es con medias compresivas. Las hay de distintos grados, pero en general las intermedias son suficientes para disminuir la hinchazón y las varices”, cuenta el doctor Jorge Filippi. Existen otras medidas paliativas para favorecer la circulación, como subir los pies hasta la altura de las caderas cuando se está en posición horizontal. “Algunas mujeres se realizan masajes linfáticos, pero deben ser sin cremas astringentes, solo con un masaje manual. También hay que controlar la ingesta de sal para no fomentar el edema”, aconseja el doctor José Andrés Poblete, jefe de la División de Obstetricia y Ginecología de la Pontificia Universidad Católica.