La Comensala

Fuente Alemana

@lacomensala Esta vez Pilar Hurtado disfrutó de un clásico de Providencia: la Fuente Alemana.

  • Pilar Hurtado

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Saliendo de una larga reunión en Providencia, mientras caminaba por Pedro de Valdivia y recordaba mis años universitarios, me bajó un antojo terrible de comer un sándwich. Recordé la Fuente Alemana y miré la hora: 12 del día. ¡Perfecto! Seguramente no habría mucho público y tenía el tiempo suficiente antes de ir por mi hijo al colegio. Entré tímidamente, pero adentro ya había algunas personas comiendo. El local es muy sencillo, sin mesas pero con barras, una frente a los sangucheros -maestras sangucheras, en este caso- y otra que da a la ventana. El lugar estaba impecable, sin huellas de grasa ni nada pegajoso, con algo de olor a cloro que, aunque no me guste, es sinónimo de limpieza. Al frente, todo dispuesto para el servicio: palta molida, tomate en rodajas, chucrut, mayonesa, ají. Lo clásico, lo de siempre, nuestra sanguchería nacional, como dice un amigo que se emociona con los frascos de ketchup y mostaza, y los vasos de acero inoxidable con las servilletas hasta el cielo. Miré la pizarra y, una vez ubicada y con mi cartera guardada en el cajoncito para esos efectos, pedí un jugo de huesillos muy rico. Me tenté con un Rumano, no sin antes preguntarle al dependiente qué era. Me dijo que una especie de fricandela de carne de vacuno y cerdo preparada con ajo y ají. Perfecto, pensé, y pedí uno con tomate, mayonesa, ají verde y la palta en plato aparte (perdonen, pero no siempre me gusta cómo queda la palta en los sándwiches; depende de la palta. Lo dije, y qué). Mientras, empezaban a entrar más personas. Todos pedían sus sánguches y estos llegaban rápidamente. La fricandela del mío se cocinó en la plancha y demoró 8 minutos en aparecer. No era excesivamente grande, el pan frica estaba tostadito y caliente, sus buenas rodajas de tomate, la frica bien cocida y sabrosita. Harta mayo hecha con huevos pasteurizados, como rezaba el cartel, su ají verde y la palta aparte: un festín. Bien rico el Rumano, lo agregaré a mi lista. La Fuente Alemana -ese día con la amabilidad y rapidez en el servicio de siempre- no es otra cosa que un buen clásico que, al menos esa tarde, me hizo sentir feliz y orgullosa de ser chilena. Consumo: todo lo descrito $5.800.

Fuente Alemana. Avenida Pedro de Valdivia 210, Providencia. 22334705  Nota: 6,8/7