Belleza

Que no sufra esa melena: Pelo en el pre y posnatal

Hay mujeres que durante el embarazo perciben que su pelo crece fuerte y brillante mientras otras viven todo lo contrario. Gran parte de estos cambios se debe a la acción de las hormonas y no es posible controlarlo. Lo que sí­ se puede hacer es cuidar el pelo con vitaminas y evitar tratamientos con keratina y formol.

  • Revista Mujer

Compartir vía email

El embarazo genera cambios y algunos de estos ocurren exclusivamente en el pelo. Hay mujeres que durante el prenatal perciben que su cabello crece fuerte y de manera abundante. Hay otras, en cambio, que lo ven más graso, mientras  algunas lo sienten abiertamente reseco y opaco. Todas notan transformaciones antes de los nueve meses, pero nada se compara a lo que experimentan luego del parto: la caída del cabello es una respuesta natural que afecta a un buen número de madres. Es la señal inequívoca de que aquí las hormonas ¡mandan!

“En general, durante el embarazo puede haber cambios porque el organismo concentra una gran cantidad de proteínas y otros nutrientes para el crecimiento del feto, entonces las mujeres pueden sentir que el pelo está un poco más débil o más opaco. Pero son sensaciones, no es algo objetivo”, aclara Soledad Aspillaga, dermatóloga de Clínica Alemana.

Definitivamente, dice, esas ‘sensaciones’ no son algo que se pueda comprobar, como sí lo es la caída del cabello después del parto. Los cambios hormonales, explica, hacen que se altere el ciclo del pelo, es decir, las fases vinculadas al nacimiento, crecimiento y caída.

“Efectivamente se producen cambios. Durante el embarazo las hormonas hacen que se altere el ciclo del pelo y por eso cae -en forma sincronizada- mayor cantidad de pelo que lo habitual”, explica la dermatóloga, y argumenta que a pesar de que se trata de un trastorno pasajero es recomendable consultar a un especialista para descartar, por ejemplo, alteraciones tiroideas que también provocan la caída del cabello.

Se suma la opinión de Mario Carstens, gineco-obstetra de Clínica Santa María. Advierte que durante el embarazo domina la progesterona por sobre el estrógeno, por lo tanto existe un cambio hormonal importante: “Esto hace que una gran cantidad de pelos entre en la misma etapa de desarrollo al mismo tiempo, entonces llegan simultáneamente al ciclo de la caída.También hay embarazos más estresantes, y eso puede influir en este proceso”.

Grasitud y caída

Lo habitual es que diariamente se caigan alrededor de 100 a 150 pelos. Son los que se ven al peinarse o al ducharse. Cuando hablamos de posparto, la cifra puede aumentar significativamente. Sin embargo, los expertos coinciden en dos aspectos: uno, que no se ha visto a ninguna madre de recién nacido calva a causa de estos cambios hormonales, y dos, que este tipo de alopecia se recupera en, máximo, unos seis meses.

“Para algunas mujeres será más evidente que para otras. Tampoco todos los embarazos de una misma persona serán iguales en este sentido. Hay pospartos que producen mucha alopecia y otros que puede que no lo experimenten”, añade Soledad Aspillaga.

Además de la caída del cabello, el gineco-obstetra Mario Carstens menciona que un número importante de embarazadas se quejan a causa de la grasitud inusitada del pelo: “También puede ser efecto de las hormonas, pues toda la piel cambia durante el embarazo. Incluso a algunas puede aumentarles o aparecerles acné, entonces es fácil pensar que aumente la grasitud en el cuero cabelludo”.

Las vitaminas, champús y masajes ayudan a cuidar el cabello durante el pre y posnatal, aunque solo un poco, dicen los expertos. Respecto a las primeras, la dermatóloga Soledad Aspillaga recomienda ir al dermatólogo para que éste recete vitaminas que ayuden a acelerar el proceso de recuperación.

Los estilistas coinciden también con la  idea de que hay formas de cuidar el cabello, aunque no sean del todo efectivas: “Lamentablemente, no hay productos hechos para evitar la caída del pelo durante el posparto, porque esta obedece a un proceso natural. Tampoco existe algún masaje que evite la caída, pero sí es posible recomendar algunos para que el cabello no se deteriore. Hay que evaluar primero cada caso, porque a algunas mujeres se les pone el pelo más graso y a otras más seco. O se nutre o se aplica un producto para que el cabello no se torne más graso”, plantea Gabriel Olivos, de salón Mandarina.

El peluquero Sebastián Ferrer  es partidario de buscar ayuda, aunque reconoce que los productos sirven solo un poco. “Es una poco importante, pero entre nada y un 5%, mejor esto último”.En cuanto a los masajes -entendidos no como la aplicación de cremas, sino como frotar con la yema de los dedos-, no los aconseja, pues se activan las glándulas sebáceas, lo cual hace que se genere más grasa. Sí sirve, en cambio, ponerse una buena crema bajo el calor.

Las tinturas y el brushing, advierte la doctora Soledad Aspillaga, favorecen la caída del cabello. ¿Y las comidas? De todas maneras, hay que alimentarse de manera equilibrada, no solo para fomentar el buen crecimiento del feto, sino porque consumir algunos productos como la carne, en cantidades moderadas evita trastornos como la anemia y, por consiguiente, la caída del pelo.El doctor Carstens pone la nota amable: “Comer sano durante el embarazo es más que nada por la salud de la madre. Lo del pelo, como no es patológico, hay que dejarlo pasar nomás. ¡Además que a las embarazadas siempre se las encuentra lindas!”.


Ni decolorantes ni keratina con formol

Tanto los doctores como los peluqueros coinciden en que  no existe evidencia científica que advierta sobre complicaciones en el feto a causa de las tinturas. A pesar de esto, la dermatóloga Soledad Aspillaga recomienda a las embarazadas consultar al ginecólogo antes de tomar la decisión de teñirse el pelo. 

El doctor Mario Carstens se detiene en la toxicidad de cada producto: “No hay problema en usar tinturas sin amoníaco. Lo que eventualmente pudiera tener un riesgo es  la decoloración del  pelo. Eso sugiero evitarlo, porque el decoloramiento está hecho con solventes que pueden traspasar la piel, aunque sea en dosis pequeñas”.

Lo mismo sucede con la keratina con formol usada para alisar. “En este caso  hay que ser más tajantes”, dice  Soledad Aspillaga, y explica que se trata de productos químicos nuevos y, como tales, no se ha comprobado si al someterse a este tratamiento se absorbe o no este compuesto químico conocido como formol.