Belleza

Cutí­culas en forma

Suelen ser las enemigas de la manicure, pero son fundamentales para mantener la salud de las uñas. ¿Qué hacer para que no crezcan como mala hierba? El único secreto es aplicar un producto que las remueva y luego soltarlas con cuidado para que el proceso no se transforme en un martirio.

  • Revista Mujer

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Fotos: Getty Images

La morfología de las cutículas

La cutícula es un tejido muerto, incoloro y pegajoso que está unido a la superficie de la uña, denominada lámina ungueal. Proviene desde la parte inferior de la piel, pero por encima de la lámina mencionada, y su función es sellar el espacio que hay entre la zona en que nace la uña y el epinoquio, la piel viva que se encuentra arriba del dedo. “Esta estructura está diseñada para proteger la matriz de las uñas de infecciones tanto bacterianas como micóticas. Cuando las cutículas se recortan mucho o están muy secas, pueden formarse pequeñas heridas que eventualmente desencadenan procesos infecciosos llamados panadizos. En el caso de las personas que tienden a tener las manos húmedas por mucho rato, es frecuente que desarrollen infecciones por hongos”, cuenta la doctora Vesna Turak, dermatóloga del Centro Médico Clínica Santa María La Dehesa.

Cortar o no cortar, esa es la cuestión

La respuesta siempre será un rotundo y tajante no. “Ese suele ser el peor error que se comete, al igual que morderse las uñas”, opina Pilar Larraín, socia y directora de tiendas Amano. “Cuando las cutículas se cortan la piel reacciona, y como mecanismo de defensa se vuelve más gruesa. Al mantener las cutículas y los contornos de las uñas hidratados, no está la tentación de cortar porque no hay pellejitos a la vista”, explica.

Lo que hacen los especialistas en el cuidado y embellecimiento de las uñas es levantar las cutículas que se adhieren a la lámina ungueal y empujarlas junto al epinoquio hacia atrás, pero siempre con extremo cuidado. “La clave está en saber removerla”, dice Paula Goycolea, socia y gerente de marketing de Hands & Company. “Para eso existe una serie de productos que las ablandan y que permiten que el proceso de despegarlas de la uña no sea agresivo, que no duela y que no se formen heridas”, dice.

Set cuticular


Posamanos:
puede ser uno exclusivo para manicure o un sencillo bol de cocina, lo importante es humedecer las cutículas con agua tibia, antes de hacer cualquier cosa con ellas.

Repujador: esta herramienta puede ser metálica o un palito de naranjo. En ambos casos, el extremo de punta redonda se usa para despegar la cutícula, y con forma de espátula, para empujarla hacia atrás.

Cortacutículas: el nombre se presta para el equívoco. Esta herramienta lo único que debe cortar son los pellejitos y bordes sobresalientes, nada más.

Lima block: tiene forma rectangular y cada lado posee una textura distinta. Sirve para suavizar los contornos de la uña y evitar el impulso de arrancar los cueritos con el cortaúñas, el cortacutículas o, lo que es peor, los dientes. 

Removedores y humectantes: “Lo ideal es tener un aceite de cutículas para masajearlas en las noches o miniceras para la cartera y así aplicarse durante el día”, aconseja Pilar Larraín. “Hay algunos removedores que además de soltarlas, también las nutren, y en el caso de que no se tenga ningún producto a disposición, se pueden masajear con aceite casero. Lo importante es hidratarlas para que la manicure no sea sinónimo de dolor”, agrega Paula Goycolea.