Belleza

Maquillaje infantil: Cuando las niñas quieren verse bien

Brillos labiales, sombras de ojos, máscaras de pestañas, bases y esmaltes de uñas creados para infantes de entre 7 y 12 años que, paradójicamente, no los necesitan. Su piel contiene todos los atributos que se buscan y se imitan con maquillaje en la publicidad, en la televisión y en el mundo de la moda. Entonces, ¿qué hacer si las pequeñas quieren arreglarse como si fuesen mujeres adultas?

  • Revista Mujer

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No usan cremas para coceduras, emulsionados ni colonias que vengan en botellas con tapas de cascabel. Tampoco cremas antiacné, lociones matificantes ni sueros para el contorno de los ojos. Las niñas entre los 7 y 12 años si bien no necesitan productos para tapar espinillas, disimular arrugas o cubrir rosáceas provocadas por estrés, consumen cada días más cosméticos a pesar de no tener poder adquisitivo. Según un estudio realizado en 2011 por la consultora estadounidense NPD, el porcentaje de pequeñas que utiliza máscara de pestañas y delineador de ojos pasó de un 10 a un 18 por ciento y de un nueve a un 15 por ciento, de 2007 a 2009; mientras que el uso de brillo labial creció de un 10 a un 15 por ciento en ese mismo periodo. Pero también reveló un dato curioso: que el porcentaje de niñas que se maquillaba estando en la secundaria -la enseñanza media para nosotros- era menor que las que cursan primaria. “A los 18, las adolescentes son capaces de preguntarse si realmente necesitan maquillarse y se empiezan a preocupar por la salud de la piel. Además, como lo hacen desde tan jóvenes, deja de ser una actividad excitante”, explicó en su momento la analista de NPD, Karen Grant, para la Associated Press.

La industria cosmética ha sabido encauzar la popularidad del maquillaje entre las preadolescentes formando alianzas comerciales con las estrellas juveniles de turno, quienes capitalizan su imagen y estilo de vida en una serie de perfumes, cremas de manos, esmaltes de uñas y lipgloss destinados a las ‘tweens’ -como se le denomina a este grupo etario en Estados Unidos- para aumentar sus dividendos. Las gemelas Olsen, además de liderar un imperio en el mundo de la moda, tienen una serie completa de maquillaje, al igual que Lourdes León, la hija de Madonna, quien creó la línea Material Girl Beauty como una extensión de su marca de ropa. “La publicidad probablemente no es la causante de este fenómeno, pero sí lo canaliza. Estimula el uso de vestimenta y maquillaje que distancia a las niñas de su infancia y les ofrece una nueva autoimagen”, explica el sociólogo Víctor Allan, gerente de innovación y metodología de la empresa de estudios de mercado Criteria Research. Y agrega: “No se trata solo de que las conductas de los niñas se hayan adelantado, sino que hay una tendencia global a que la pubertad sea más precoz”. En efecto, en abril de 2010, el Cincinnati Children’s Hospital, el Kaiser Permanente Northern California y la Mount Sinai School of Medicine of New York publicaron los resultados de una investigación que realizaron en conjunto, que mostró un descenso en la edad de la pubertad normal y un aumento significativo de los casos de pubertad precoz, definida como la aparición de las características sexuales secundarias antes de los 8 años. “Este adelanto se ha asociado a diversas causas, desde la exposición a determinadas sustancias químicas presentes en los alimentos hasta los estímulos de los medios de comunicación y de la tecnología, que actúan a través de la sobreexposición y la saturación. Definitivamente se trata de un fenómeno nuevo que afecta la identidad de las niñas, que tiene una base biológica por los cambios hormonales que conlleva y que reacciona a un cóctel de estímulos ambientales propios de una sociedad moderna y globalizada”, explica Allan.

Hace dos años, la revista Vogue francesa desató una polémica al exhibir entre sus páginas una producción de moda con niñas de entre 5 y 7 años maquilladas y posando como adultas. La batahola tuvo como consecuencia que acusaran a su hoy ex editora Carine Roitfeld de incitar la pedofilia y que la senadora conservadora Chantal Jouanno entregara al Gobierno francés un detallado informe sobre la hipersexualización de los niños, entendida esta como “la sexualización de las expresiones, posturas o códigos de la vestimenta considerados como demasiado precoces”. En el documento propone medidas como prohibir que menores de 16 posen en fotografías publicitarias de moda y terminar con los concursos de belleza infantiles, ya que -según sus argumentos- fomentan la discriminación de género, perpetúan los estereotipos femeninos y distorsionan la percepción corporal.  

Ciertamente, un brillo labial o un set de esmaltes de uñas de color flúor no convertirá a ninguna infante en una femme fatale de un día para otro y tampoco todas las prepúberes están interesadas en comportarse como adolescentes en potencia. “Es fundamental que como sociedad protejamos los ritmos de crecimiento a escala humana. Mantener los espacios de diálogo, la escucha mutua y la presencia permanente en la vida de las niñas. Los nuevos pasos no se adelantan ni se detienen si es que se les acompaña en su crecimiento”, opina Paula Barrera, psicóloga clínica infanto-juvenil de la Universidad Católica. “Hay que observar qué significado tienen estas conductas en cada situación y edad porque no es lo mismo compartir un momento íntimo y divertido probando maquillajes con la mamá, que aparecer un día maquillada excesivamente para ir a un cumpleaños de una amiga. Más que dejar o no dejar maquillar es importante mirar el sentido que hay detrás, reconocer con qué tiene que ver ese interés antes de sacar conclusiones apresuradas. El riesgo de no mediar es el proceso de erotización temprana, no adecuado a la edad”, enfatiza.

Lo que pasa con la piel

Desde el punto de vista dermatológico no se recomienda que niñas menores de 12 años usen cosméticos de forma regular. “Algunos productos pueden ser dañinos porque están diseñados con componentes que atraviesan la barrera cutánea, que en los infantes es más delgada y extensa”, explica la doctora Irene Araya, dermatóloga del Hospital Clínico de la Universidad de Chile. Según la profesional, estos pueden desencadenar intoxicaciones en el caso de que contengan ingredientes perjudiciales como el plomo -“que está presente en los productos que no están regulados por el ISP y que entran en forma clandestina al país”, apunta-; y reacciones alérgicas provocadas por la presencia de fragancias, parabenos y colorantes. Además, el uso de bases de maquillaje en ocasiones obstruye el folículo piloso y genera cuadros de acné cosmético o dermatitis por contacto, que puede inhabilitar el uso de maquillaje en el futuro. “Pero en ocasiones particulares como celebraciones, fiestas de disfraces o representaciones escolares es posible que las menores utilicen productos cosméticos de manera excepcional, sin que esto sea reprobable”, aclara Araya.

Sean cuales sean los motivos de su uso, el doctor Rodrigo Loubies, dermatólogo de Clínica Orlandi, recomienda optar por los productos especializados su edad y asear la piel del rostro después de utilizarlos. “Las niñas  no deben usar maquillajes de adultos. En la pubertad pueden aparecer comedones y puntos negros que son los precursores del acné, entonces es preferible que escojan productos oil free, hipoalergénicos y con la menor cantidad de aromas y colorantes, para evitar que se irrite la piel”.