Belleza

Cuidados: Pestañas desenmascaradas

Con la edad pierden colágeno, queratina y vitaminas, lo que las adelgaza y debilita. Las infecciones, las alergias y el estrés pueden influir en su disminución, al igual que una técnica de limpieza inadecuada. ¿Cómo cuidar esta discreta pero valiosa arma de seducción? Dermatólogas y maquilladoras dan las claves de cómo hacerlo.

  • Revista Mujer

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Fotos: Getty Images

Durante la Edad Media y el Renacimiento a nadie le importaban. La frente era lo más importante del rostro y de lo único que había que preocuparse: esta debía lucir obligatoriamente grandiosa y despejada. Con el reinado de Isabel I algo de atención se les dio a las menospreciadas pestañas cuando las mujeres comenzaron a teñírselas de color anaranjado, al igual que sus cabelleras, para imitar el look pelirrojo de la soberana. La fascinación por ellas vino con el cine mudo, cuando las actrices popularizaron el uso de los postizos, por ser una solución perfecta para acentuar la mirada y realzar los gestos faciales. De ahí en adelante se convirtieron en un arma de seducción que, a partir de los años 30, se cargó de erotismo gracias a las pin-ups, quienes las llevaban siempre sugerentes, muy onduladas, tupidas y largas. Hoy están de moda y algunas cifras lo corroboran: la venta de postizos subió en un 6,2%, alcanzando 44 millones de dólares durante 2010, y la comercialización de productos para su cuidado como los serums y los geles fortalecedores crece alrededor de dos dígitos anuales desde hace un par de años, según declaró David Woolf, de la compañía distribuidora American International Industries, para la revista Women’s Wear Daily.

“Las pestañas cumplen un rol estético y funcional. Protegen los ojos del polvo y de los cuerpos extraños, además de filtrar la luz solar para hacerla más tolerable”, dice la dermatóloga Claudia De la Cruz, de Red Salud UC. Su ciclo de vida es de cinco meses y dentro de los factores que influyen en su debilitamiento y caída se encuentran la mala alimentación y el refregar los ojos con fuerza cuando pican, arden o se tiene sueño. “Cuando están frágiles o comienzan a caerse, puede ser señal de que faltan vitaminas y oligoelementos como el fierro, que es imprescindible para el crecimiento del pelo”, cuenta Katherine Barría, dermatóloga de Clínica Indisa. “También puede ocurrir por la mala costumbre que tienen algunos de traccionar las pestañas o los párpados cuando están nerviosos, o de frotarse los ojos cuando sienten sueño o irritación. Esto produce que se desprendan y que la piel del contorno de ojos se adelgace cada vez más”, puntualiza Claudia De la Cruz.

En la orilla de los párpados, justo donde nacen las pestañas, existen unos orificios diminutos que secretan grasa de forma natural. Cuando esta se acumula en exceso, puede brotar un absceso (blefaritis) o tratarse de un problema de seborrea, que suele tener un origen nutricional u hormonal. “Cuando aparece una inflamación justo donde se origina el folículo piloso, y que se ocasiona generalmente porque al ojo llegan bacterias que se encuentran en manos que están sucias, lo mejor es aplicar compresas calientes e ir al oftalmólogo, pero de ninguna manera acudir a remedios caseros”, asevera. Y añade: “La grasa es el alimento favorito del hongo que causa la caspa común y corriente, el Pityrosporum ovale, pero este suele desaparecer si su origen se controla. No obstante, lavarse los ojos con agua tibia y jabón neutro ayuda a disminuir la cantidad de sebo”.

Curvas peligrosas

Tan fundamental como tener una alimentación balanceada, que asegura su crecimiento saludable, es realizarles un aseo apropiado. “Lo que más daña las pestañas no es el uso de maquillaje, que cada día es más tecnológico, con componentes que las nutren y las fortalecen, sino la forma de retirarlo”, cuenta la maquilladora Rosario Valenzuela. “Una buena manera de hacerlo es empapando un algodón con algún desmaquillante dual -esos que viene con agua y aceite- y apoyarlo suavemente sobre las pestañas por unos minutos. Luego limpiar hacia abajo, siempre en la dirección en la que crecen las pestañas. Nunca hay que frotar con fuerza o hacia cualquier lado porque eso las debilita”, explica.

Otro factor que no ayuda a tenerlas firmes es la famosa cuchara, un utensilio casero y polémico, porque es la favorita de muchas a la hora de encresparlas. Como no se mide la fuerza al tirarlas ni tampoco la presión que se ejerce con el dedo al tratar de curvarlas, se van volviendo cada vez más frágiles con el paso de tiempo. “Se suelen tirar muy fuerte desde la raíz y eso las quiebra, las desgasta y hasta se pueden salir”, dice la maquilladora Tere Irarrázabal. “Es mejor ocupar un encrespador metálico, pero siempre, siempre, hacerlo antes de aplicar la máscara porque se puede correr el riesgo de que queden pegadas al encrespador”, recomienda.

Las máscaras a prueba de agua también son un punto a considerar porque, si bien permiten tener las pestañas curvas durante más tiempo, son difíciles de sacar. “No todos los productos sirven para hacerlo”, opina Paloma Suzarte, dueña y maquilladora de Solo para Muñecas. “Las toallitas húmedas se ocupan harto, pero no es lo ideal. Lo más práctico y rápido es usar aceite de comer, como el de oliva, el de pepita de uva o el de maíz, que al ser naturales no obstruyen los poros. Basta con humedecer un papel tissue con hartas gotitas, ponerlo sobre los ojos un rato y después deslizar lentamente hacia abajo para retirar todo el producto”, describe.

Pese a las preferencias que cada una tenga a la hora de maquillarse, la dermatóloga  Katherine Barría, de Clínica Indisa, aconseja: “Es mejor usar productos que sean específicos para los ojos, tanto para desmaquillarlos como para humectarlos o hidratarlos, porque están creados para eso, y no usar los que son para el rostro en general. También fijarse en las fechas de vencimiento y tratar de usar cremas que sean acorde a la edad de cada una”.