Hombres

Felipe Cussen

A este profesor y poeta experimental no le importa desperfilarse, que crean que pasa viendo televisión y que lo critiquen por publicar un libro como Opinologí­a, en el que  analiza la poesí­a chilena desde una óptica que mezcla teorí­a, humor y farándula. "En este trabajo el riesgo de tomarse en serio es muy alto. Por eso lo hice, para no creerme tanto el cuento y no convertirme en un insoportable", dice.

  • Revista Mujer

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Foto: Alejandra González

A Felipe Cussen (38) le carga la gravedad. Le molesta la pose que tienen esos roqueros que se suben al escenario a tocar como si vinieran de la guerra, golpeados, maltrechos. La actitud de los poetas cuando recitan acerca de lo difícil que es dedicarse a los versos en esta sociedad consumista, que leen poco y, más encima, mal. Y la manera de hablar como con asco que tienen algunos comentaristas de farándula, cuando se refieren a las modelos tiradas a vedettes. También le da risa la parsimonia que asumen las personas cuando lo saludan y le dicen “buenos días, doctor”, aun cuando es magíster en Literatura de la Universidad Católica, doctor en Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona e investigador de Estudios Avanzados de la Universidad de Santiago. “Cuando pasa eso me dan ganas de ponerme un delantal”, dice, y suelta una carcajada. “Creo que esas actitudes ceremoniosas y dramatizadas se deben a la inseguridad natural que sentimos quienes trabajamos en estas cuestiones. Cualquiera que se dedique al arte o a la televisión -porque ahí pasa lo mismo, solo que de manera más amplificada- se siente especial, sensible o distinto, porque se trata de actividades riesgosas que no te garantizan nada, que dependen mucho del autobombo, de si te crees o no el cuento. Y cuando estamos en esa, todos, incluido yo, fantaseamos de que somos ‘shúper’ importantes para el país, pero es como un mal necesario, casi inevitable, para sobrevivir”, afirma.

Es contra ese decoro que arremete en Opinología,  libro en formato digital que publicó a mediados de diciembre de 2012. En él recopila sus cartas al director, reseñas, ensayos y entrevistas, en los que analiza y critica sin compasión el estado de la poesía actual desde lugares tan disímiles como la televisión, el arte contemporáneo y el periodismo cultural. “La poesía chilena me parece demasiado discursiva, con mucho contenido, que se ocupa para contar los traumas o de lo bonito que son los crepúsculos. Para mí todo está integrado y algo que reprocho del mundo artístico y literario es que sea tan cerrado, que no tenga idea de lo que pasa en música o en cine, por ejemplo”, explica.

“Lo detesto porque eso genera opiniones absolutistas y rimbombantes, onda ‘ése es el mejor escritor del mundo’ o ‘el mejor músico del país’. Y un poco la estrategia del libro es increpar con ese tono destemplado, como de opinólogo, para provocar, para detenerse un poco y ver las cosas desde otro ángulo, y llamar a la moderación, a la complejización. Esa exageración me gusta, pero en el espectáculo, en la televisión, como cuando en (el programa) Primer Plano casi se matan la Adriana Barrientos y la Sandra Bustamante”, comenta. 

No es que Felipe Cussen se pase todo el día viendo tele, como algunos erróneamente creen, según cuenta. Además de hacer clases en la Usach, también es miembro del Foro de Escritores de Chile y trabaja con el músico Ricardo Luna en experimentos que unen poesía con sonidos electrónicos. “Lo que me fascina es que después de estar en una discusión bien académica, prendas la tele y estén hablando de si se le vio el pezón a alguien y que lo estén haciendo con argumentaciones ultracomplejas y bien enredadas. En el fondo, me veo reflejado: al final, uno hace lo mismo, con la diferencia de que el pezón le importa a más gente. Y es divertido darse cuenta de eso porque es una especie de antídoto contra esa seriedad impostada que abunda hoy”.

*Opinología se puede descargar desde www.cumshot.cl