Belleza

Leer los labios

Permiten masticar, tragar con la boca cerrada y son fundamentales para la mitad de los fonemas que se usan en el habla habitual. Para sonreí­r y también para besar. Distintos profesionales aconsejan cómo mantenerlos tersos y lozanos durante todo el año.

  • Revista Mujer

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Fotos: Agencias

Múltiples factores los afectan: el frío y el calor. El viento, el sol, la contaminación y el aire acondicionado. Pueden irritarse cuando se comen frutas como las piñas, las papayas o las naranjas y también cuando se viven situaciones de nerviosismo o estrés, que llevan al impulso de morderlos o despellejarlos con los dedos. Fumar, por cierto, tampoco ayuda, ya que acelera la aparición de arrugas verticales, más conocidas como el “código de barras”.

La sensibilidad de la piel de los labios radica en que su estructura es distinta a la que cubre otras partes del cuerpo. “Está compuesta por un epitelio plano y poliestratificado, es decir, por varias capas que no tienen como finalidad convertirse en células de queratina, que son las que protegen la piel y que es lo que ocurre en el resto de la piel corporal”, explica la doctora Vesna Turak, dermatóloga del Centro Médico Clínica Santa María La Dehesa. Su color rojo es por la gran microcirculación de su tejido, y su fragilidad se debe a la ausencia de glándulas sebáceas, sudoríparas y de melanina: al no tener grasa, los labios quedan desprotegidos de los cambios de temperatura; por no contar con un sistema de hidratación, se tiende a humedecerlos con saliva -que si se hace en exceso también es perjudicial porque puede provocar que se genere una dermatitis-, y ante la ausencia de melanocitos quedan expuestos a la radiación solar. “Están descubiertos durante todo el año y como no tienen este pigmento fotoprotector, esto los afecta de manera muy especial. De hecho, las lesiones precancerosas y cancerosas aparecen con frecuencia en el labio inferior, que es la zona que más recibe la radiación del sol”, dice la dermatóloga.

“Los labios son tan fundamentales para nuestro rostro y tan delicados que hay que cuidarlos obligatoriamente con bálsamos con factor. Y ojalá naturales como la mantequilla de cacao o la manteca de karité, o que no contengan parafina en su fórmula, que hace que se resequen aun más”, opina la maquilladora Carla Gasic. “Cuando haya asperezas o cueritos sueltos lo mejor es exfoliarlos y jamás tirarlos o arrancarlos con los dientes, porque eso hace que se agrieten o se formen heridas. Una fórmula casera que funciona es hacer una mezcla de limón y azúcar, que permite eliminar todas las células muertas, solo hay que frotarla suavemente por los labios. En el caso de que estén irritados, el agua termal también ayuda a descongestionarlos y humectarlos”, aconseja.


En qué fijarse

El mercado ofrece una amplia gama de productos para su cuidado. Barras, lápices, pomadas y geles ayudan a mantenerlos tersos y humectados, gracias a que contienen vitaminas como la A, C y D -los antioxidantes que más los nutren-; además de minerales, proteínas y oligoelementos de extractos de plantas como el germen de trigo y el aloe vera. “Si se va a comprar un bálsamo labial hay que fijarse que tenga ingredientes como cera de abeja, aceites vegetales, ácido hialurónico, aceite de coco y siliconas, que son impermeabilizantes que evitan la deshidratación.

Los labiales de larga duración son más secos, por lo tanto si se tienen problemas de sequedad no son recomendables”, dice la dermatóloga Vesna Turak. Glenda Barra, trainer de Bobbi Brown, concuerda: “Existen muchas marcas y fórmulas distintas, pero hay labiales que contienen metales que no dejan respirar la piel. Yo recomiendo los que hidraten y los que tengan buena fijación, pero por sobre todo aquellos que los cuiden”.“No todas las fórmulas funcionan de igual manera sobre la piel, por lo que hay que encontrar cuál es el que reacciona mejor. Pero en estos tiempos los labiales de buena calidad no deberían hacer ningún tipo de daño por la tecnología y los componentes que usan”, puntualiza el maquillador Raúl Flores. “Además de probarlos, conviene fijarse en varias cosas. Por ejemplo, en el aroma: si huele rancio, sus propiedades no serán las que promete. Si su textura es áspera y no se extiende bien sobre los labios, entonces no sirve.

También hay que mirar la fecha de vencimiento, todos los cosméticos se degradan una vez abiertos”, explica. La dermatóloga Vesna Turak añade: “También hay que tener en cuenta que todos los labiales son potencialmente productores de alergias, y a sus compuestos hay que agregar los que hay en el dentífrico, en el aliño de las ensaladas, en el jugo de frutas como las piñas y los tomates, y la salivación nocturna, todos factores que inciden en la salud labial”.