Hombres

Cristóbal Valdés

Suele ir registrando con su cámara de fotos lo que le atrae en sus movimientos por la ciudad. Luego los lleva a un álbum o a un muro. A veces, también los digitaliza y sube a la web. Es parte de su rol y fascinación con la lomografí­a, un movimiento internacional del que es el embajador en este lado del planeta y que, entre otros aspectos, defiende y rescata la fotografí­a análoga, aquella que funciona con rollos y negativos, con las cámaras de antes.

  • Revista Mujer

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Foto: Alejandra González

Cuando anda por la calle, Cristóbal Valdés (34) siempre lleva alguna de sus cámaras fotográficas, entre ellas una panorámica de medio formato y look antiguo con fuelle, una Lomo Belair. Por asuntos de trabajo, en los últimos meses ha visitado mucho el barrio de San Pablo y ahí, por ejemplo, no ha resistido fotografiar los detalles del comercio.

En tiempos de furor digital, él opta por lo análogo y el romanticismo que hay desde antes de tomar una fotografía. “Creo que lo diferente pasa por la vivencia, ahí está lo que lo digital no puede emular, lo puede hacer con los efectos, hay miles de aplicaciones para eso, pero no puede reemplazar el elegir un rollo o la cámara. O la tensión que hay al tomar la foto. Como no puedes disparar varias veces y borrar, no sabes lo que puede suceder, y en ese espacio de tiempo que hay entre que sacaste la foto y la fuiste a revelar surge todo un tema de incertidumbre, de cómo habrá quedado”. Así es su forma de vivir la fotografía y la comparte en un lapso que se ha hecho para esta entrevista, pues el fin de año lo alcanza con mucho por hacer, poniendo a punto su más reciente desafío, Migo, Friendly Lab (www.migo.cl), una tienda y laboratorio instalado en una casa de la calle Tobalaba. Desde ahí quiere ‘defender’ antiguas dimensiones de la fotografía, como el medio formato, que hoy en día no es fácil de hallar en los laboratorios, y responder a la necesidad de todos quienes, como él, desean imprimir con otro sello las fotos obtenidas con cámaras análogas o digitales.

Además de fotógrafo aficionado, claramente lo suyo es el gusto por los desafíos y la creatividad. Fue así como sorprendió a su entorno cuando eligió estudiar ingeniería civil. Tal vez por eso nunca ejerció. Cuenta que le ganó la idea de emprender y, luego de varios intentos, unió ese deseo con su antigua afición por sacar fotos, interés que nació cuando, siendo niño, veía a su padre registrar momentos familiares con una Canon AD1. “Fui enganchando y agarré esa cámara. Cuando estaba más grande, empecé yo a sacar las fotos en las vacaciones”, recuerda. Desde entonces le encanta fotografiar paisajes, la naturaleza, tanto así que organizaba paseos para eso.

“En algún punto conocí las cámaras Lomo, alguien tenía una y me llamó la atención porque hacían formatos especiales, a mí me encantan los formatos poco comunes, me gusta mucho el tema panorámico y Lomography tiene eso. Además las cámaras en sí son muy bonitas, tienen mucho diseño. Como en esa época no las vendían en Chile, tratando de ver quién me la podía traer de afuera, surgió la idea de tener la representación”, explica.

Ya con su primera Lomo, una Supersampler que le encantó por su formato secuencial de cuatro fotos, comprendió que más allá del negocio, que lleva con éxito desde el año 2006 (www.lomochile.cl), también le motivaba la propuesta de la lomografía, aquella invitación a explorar y experimentar Lomo en mano, a ser más espontáneo al momento de tomar una foto, a disparar buscando otros ángulos y no siempre desde la altura del ojo: “En eso uno descubre una nueva forma de hacer fotos. Soltar la mano, así lo llamo yo”. También se revela lo que más nos gusta capturar, como, en su caso, junto a la naturaleza y los temas urbanos, los viajes, su pequeño hijo y lo que promueve la arquitectura en cuanto a cómo los lugares se comunican con el entorno.

Gracias a la lomografía y su comunidad en Chile se comparte información entre fotógrafos principiantes, aficionados y expertos. Entonces, cuando lo análogo parecía en retirada, Cristóbal siente que ha aportado a mantener vivo el tema, a defender un nicho importante: “El mismo hecho de que las aplicaciones estén tratando de emular lo análogo es por algo, porque hay un resultado superatractivo. A veces, por cómo la película captura la luz, una foto se convierte en algo mucho más especial”.