Hombres

Daniel Matamala

Conductor del noticiario central de CNN y del programa Ciudadanos, entre otros,  es ante todo un fanático del periodismo. De chico imaginó que terminarí­a trabajando en un diario aunque, claro, la vida lo llevó hasta la televisión y ahí­ se quedó.

  • Revista Mujer

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Lo suyo, dice, es pasión por el periodismo. A mil por hora. Desde las siete de la mañana, cuando comienza su programa radial Sonar Informativo, hasta la noche, cuando conduce los programas Primera Edición, CNN Prime y Ciudadanos. “Me siento privilegiado. Tuve la suerte de hacer muchas cosas, pero tiene que ver con el hecho de que lo mío es pasión por esta pega”. Atrás quedó el niño valdiviano que devoraba libros desde los tres años. Ahora vemos por la pantalla al profesional de 34 años, autor de dos libros vinculados al fútbol y recién titulado de un Master of Arts de la Universidad de Columbia, lleno de ideas que sabe concretar.

“Ciudadanos es como mi hijo. Me gusta esto de armar un programa y sacarlo a pantalla. Estando en Estados Unidos entendí que había cosas para hacer en televisión y otras que no. Me di cuenta de que entre los malos programas de la televisión estadounidense estaban los de debate político confrontacional. Entretenidos de ver, aunque hacen mal porque generan visiones de un país que no son las reales. Por eso me interesó juntar, en Ciudadanos, a gente que no fuera política, sino capaz de conversar sobre diversos temas actuales”.

En 2011 Daniel Matamala estuvo en Nueva York, especializándose en periodismo político, pero también almorzando en los parques y asistiendo a cuanto concierto de rock se le cruzara por el camino. De ahí llegó recién casado, con ideas nuevas y con una oferta de la cadena de noticias CNN para trabajar con ellos. Por eso dice que este ha sido un buen año. Vertiginoso, lleno de desafíos, pero entretenido. Cómo no si siempre supo que quería ser periodista. Ni siquiera lo dudó cuando sacó más de 700 puntos en la PAA y le alcanzaba también para otras carreras. Que ‘¿cómo vas a estudiar una profesión como esa si puedes ser abogado o médico’, escuchaba, pero nunca le importó. Humanista ciento por ciento. De chico leyendo libros, inventando revistas sobre deporte que luego repartía a sus amigos. Viviendo en Valdivia, en una casa de madera, pintada de celeste, viendo la lluvia caer por su calle de tierra. “Mi casa estaba llena de libros y se leían. Yo empecé a leer de chico, desde Papelucho hasta novelas de aventura como las de Jack London o de Edgar Allan Poe”. El papá, hombre de teatro; la mamá, profesora de música, ambos potenciaron las habilidades de sus hijos. Una cuota, claro, es personal. Basta verlo por televisión: la mezcla perfecta entre inteligencia y un atractivo (casi) indiscutible.

“No me considero ni galán ni nada, quizá por trabajar en televisión pueden verte diferente, pero me encuentro un tipo supernormal y nunca me he creído el cuento de la vanidad. Siempre he tenido tan claro que lo mío es trabajar en información, que no me interesa en absoluto llegar a ser ‘rostro’ ni animar el Festival de Viña ni conducir un reality. Claro, obviamente, rico recibir un piropo, ¡por el ego!, pero nada más (ríe)”.

Tampoco se cree famoso. Hace harta vida de barrio y de repente viene alguien y lo saluda “en buena onda”. Para él, la imagen es parte de su trabajo, nada más; de las exigencias propias del medio donde se desempeña. Definitivamente la televisión impone códigos que él nunca imaginó que asumiría. “La vida me llevó para allá. Yo quería escribir, no me interesaba la televisión. Al buscar práctica, postulé a Canal 13 y a otros medios, y finalmente opté por el 13 pensando que luego me dedicaría a prensa escrita. Me gustó mucho eso de contar historias a través de la imagen”.

Publicó dos libros (Goles y Autogoles, la Impropia Relación entre el Fútbol y el Poder Político y El Mito del Mundial Chileno), pero la escritura sigue siendo un tema pendiente. Volver a Valdivia, también. “Voy una vez al año, pero no tanto como quisiera. Tengo recuerdos del río Calle Calle, cada vez que lo veo, siento que vuelvo a casa. El olor a la lluvia, de la tierra mojada, es algo que me emociona mucho”.