Moda

Brillar con poco

Volvieron a las pasarelas hace un par de años y no han desaparecido de los colgadores de las tiendas por una simple razón: si se usan con prendas básicas siempre quedan bien. ¿Cómo llevarlas para sorprender y no caer en un exceso? Dos expertas lo explican.

  • Revista Mujer

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Es curioso, pero durante los años 70 y 80 las lentejuelas fueron un ornamento que se usó con fruición para decorar la ropa masculina. Cantantes como Marc Bolan, Freddy Mercury, David Bowie y hasta el desgarbado Lou Reed sucumbieron al encanto de este pequeño y brillante adorno, pero fue Michael Jackson quien las llevó al estrellato mundial cuando cantó Billie Jean -en un concierto de homenaje a los veinticinco años del sello Motown, que fue televisado por MTV en 1983- enfundado en una chaqueta confeccionada en su totalidad por lentejuelas negras y una camisa del mismo estilo, pero plateada. El uso de tanta luminosidad tenía su justificación: fue la ocasión cuando estrenó su famoso moonwalking. Pero pasó el tiempo y las lentejuelas se fueron al fondo de los clósets al igual que bolitas de naftalina, hasta que hace un par de años marcas como Lanvin, Marchesa, Luella, Donna Karan y Ungaro, entre otras, las desempolvaron y las volvieron a coser en poleras, vestidos y pantalones. Y también en minis, la prenda donde más se han lucido desde su desentierro. Ya no tan asociadas a los disfraces o las tenidas estrambóticas de las celebridades, hoy  aparecen a cualquier hora y en cualquier lugar. “Como estas faldas tienen una onda de fiesta, si se usan de día es mejor combinarlas con algo menos llamativo, como una chaqueta de jeans o una polera sencilla, ojalá en tonos básicos como el negro, el blanco, el gris o el beige. Una falda plateada puede quedar divertida con una polera o un tejido gris”, dice la asesora de imagen Kareen Linna. Paola Beher, también asesora de imagen y personal shopper, concuerda: “Para el día sugiero usarla con colores cálidos y opacos, con algo que llame la atención pero que también pase desapercibido”. Y detalla: “Si estamos en una zona urbana, pasan más ‘piola’ si se usan con bototos o zapatillas porque les baja el perfil, y más todavía si estos son de tonos flúor, ya que se cambia el centro de atención”. Para la noche el negro es el mejor aliado. “Pueden ser unas pantis o unas leggins, o una blusa o polera negra, porque siempre queda bien. Con una joya al tono es suficiente, como por ejemplo un collar grande, unas pulseras o un anillo tipo cocktail ring”, recomienda Linna. “En este caso es ideal usarlas con tacos y un top o blusa de gasa, que puede ser plisada o con detalles en el cuello o los puños, para iluminar el rostro”, aconseja Beher. “Llevarlas con un blazer da un toque casual y si se le agregamos accesorios con calaveras, que son un must de la temporada, o zapatos con tachas, da un estilo roquero”, asegura.