Belleza

Los Secretos de Vichy

Así­ se llamaba originalmente esta importante marca que nos invitó a conocer sus procesos productivos. Su nombre se lo debe a la ciudad ubicada al sur de Parí­s, desde donde se extrae el agua termal que caracteriza a sus productos. Ese ingrediente rico en minerales y un laboratorio que investiga y prueba incesantemente nuevos activos para luchar contra el envejecimiento son las claves detrás de su éxito internacional. 

  • Revista Mujer

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Al beber el agua tibia de las termas de Vichy es probable que en el rostro se dibuje una mueca poco seductora. Si la metáfora lo permitiera podríamos decir que en nariz solo se percibe un intenso azufre y en boca un curioso amargo que recuerda las notas del suero y el natre. Es decir que es más bien malito de sabor. Pero hay que ser justos, su prestigio está lejos de ser gourmet; más bien radica en una historia de sanaciones que se remonta al siglo I antes de Cristo. En esa época los romanos la explotaron para fines termales. Con el paso de los siglos la fama siguió en aumento: en la Edad Media los leprosos acudieron hasta allá en busca de una cura; en el siglo XVII la marquesa de Sévigné encontró un alivio para su reumatismo y en la siguiente centuria las hijas del Luis XV se trasladaron hasta las termas para mejorar el aspecto de su piel. En el siglo XIX hasta Napoleón III figuraba en la lista de sus exclusivos visitantes. 

La democratización de las termas (ubicadas al sur de París) se inició recién a comienzos del siglo XIX y en ese contexto fue que entró en escena Georges Guérin, un fabricante de perfumes que comprobó personalmente el poder cicatrizante del agua -particularmente de la que proviene de la fuente de Lucas- en una herida abierta. Además de ver su mejoría, observó con admiración cómo las mujeres bebían -sin importar si era o no rica de sabor- metódicamente el agua y se aplicaban compresas en el rostro. 

Su socio, el doctor Haller, entendió que ese poder debía expandirse y no solo estar al alcance de quienes viajaban hasta allá. Por eso, con el agua de la fuente Lucas como base creó, en 1931, las primeras cremas de cuidado según el tipo de piel. Las bautizaron como Secretos de Vichy y con el tiempo la marca se transformó en Vichy Laboratoires (perteneciente al grupo L’Oréal desde 1955). A lo largo de su historia ha tenido una creciente evolución con nuevas fórmulas, siempre ligadas a investigaciones científicas. Todos los productos (excepto los champús) de Vichy siguen elaborándose con la misma agua que sedujo a los romanos antes de la era cristiana. A ese peso histórico se le suma el espaldarazo científico: los beneficios del agua termal han sido demostrados por 26 pruebas clínicas e instrumentales, explica Emmanuel Pouzaud, director de Marketing Vichy International. ¿Un ejemplo? Aumenta en un 20% la actividad de la catalasa, una enzima esencial en las defensas naturales de la piel. Y Pouzaud aclara que no está dicha la última palabra en cuanto a sus propiedades porque se sigue investigando…

Más allá del sabor

Lo del olor azufre no era gratuito. El agua contiene azufre, cobre, magnesio, calcio, manganeso, bromo y litio, entre otros minerales. En total son 15, que en asociación actúan calmando, fortificando y regenerando la piel. Una formulación que lamentablemente para los piratas cosméticos (los hay, por eso las fórmulas de las cremas se guardan bajo siete llaves) no se puede reproducir con pipetas ni tubos de ensayo. Lo que naturaleza non da, laboratorio non presta…

Pero en Vichy Laboratoires no están interesados en replicar el agua que nace de la fuente de Lucas. Sus esfuerzos están centrados en probar activos que mejoren el aspecto de la piel. Entre sus hitos más importantes está la creación de la línea Normaderm (1973), primera gama antiimperfecciones para pieles adultas; el haber lanzado en 1975 Aqualia, la primera crema hidratante que retiene el agua en la piel, y el 2001 Neovadiol, primera gama de cuidados para pieles menopáusicas.

Uno de sus más importantes descubrimientos tardó 10 años en salir de los laboratorios Vichy. Hace más de una década se creyó que en la dermis (segunda capa de la  piel) solo había fibroblastos, pero los científicos de L’Oréal descubrieron que en realidad había dos tipos de células: los fibroblastos papilares y los fibroblastos reticulares. Después de estudiar en profundidad cada una de estas células descubrieron que la célula principal involucrada en el envejecimiento era solamente la fibroblasto papilar, que está en la parte más superficial de la piel. A la zona que contiene estas células los científicos de L’Oréal con oficina en París le llamaron dermis origen. Entonces Vichy comenzó a investigar ingredientes que servían para estimular esa parte de la dermis. Se probaron más de 150 activos hasta que encontramos la ramnosa (azúcar extraída del abedul blanco). Así nació Lifactiv serum 10”, explica Emmanuel Pouzaud.

La edad de la piel

En L’Institut, un spa de lujo anclado en el Hotel Les Célestins, todos los tratamientos que ofrecen son realizados con productos Vichy. Ahí, con diferentes maquinitas, una experta, por ejemplo, puede decir cuál es la edad que tiene la piel sin importar lo que diga el documento de identidad. Una piel bien cuidada, puede tener 10 años menos según ese análisis… es cuestión de atreverse y escuchar. 

Entre los estantes figuran todos los productos de la marca y también está el más reciente lanzamiento de Vichy, un producto del que aún no se puede hablar mucho porque llegará Chile recién en 2013. Pero Pouzaud algo adelanta: “Antes investigábamos productos para necesidades específicas. Uno para las manchas, otro para hidratar… Ahora, en cambio, buscamos activos que sean multifuncionales”.

La crema ideal, arrugas y botox


Emmanuel Pouzaud, director de Marketing Vichy International, responde tres preguntas:

¿Es verdad o mito que la piel se acostumbra a los activos y que hay que cambiar constantemente de cremas? No es verdad. Tu piel no se acostumbrará a un activo. Si tu piel está respondiendo bien a un producto deberás continuar usándolo, porque si por ejemplo es grasa, pero ya no la sientes grasa no significa que tu piel no va a necesitar el producto, quiere decir que encontraste el producto ideal para ti. En lo que hay que poner atención es en los cambios ambientales. Puede que la piel se ponga brillante, por ejemplo, porque viajas a un país con un clima húmedo, o quizás por viajar en el avión la piel se torna más seca, pero esas son condiciones externas y en esos momentos puedes cambiar tu producto. Si vas a viajar en avión, al día siguiente vas a necesitar algo más hidratante, pero después puedes regresar a tu antiarrugas. Las etapas de la vida también influyen, y a medida que pasa el tiempo tienes que hacer un update del tratamiento.

¿Existe una manera de cuantificar los años que una crema nos puede sacar de encima? No hay una manera exacta, pero sabemos que una mujer siempre quiere verse 10 años menor de lo que es, y Vichy hace estudios clínicos para cuantificar esos cambios, pero depende de cada persona. Una mujer que busca antiarrugas sabe que no se verá como de 20 pero sí quiere verse 10 años más joven.

¿Cuál es la posición de Vichy frente al botox? Si una mujer va a un doctor, asume que le va a recomendar un tratamiento positivo para su piel. Si una mujer quiere usar botox y como complemento cremas Vichy está bien. No estamos en contra ni a favor, siempre y cuando las mujeres vayan a un experto.