Moda

Disney fashion

Por si quedaba alguna duda de que la moda no tiene fronteras, acaba de cruzar otra: de la realidad a la animación. En ocasión de las fiestas, los estudios Disney realizaron para Barney’s, la tienda más chic de Nueva York, un corto en el que Minnie se codea con Alber Elbaz, Sarah Jessica Parker y Nicolas Ghesquiere. Mientras que en Londres, Harrods vistió sus vidrieras navideñas con las princesas de Disney ’relookeadas’ por Valentino, Versace, Cavalli y otros.

  • Revista Mujer

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Con la llegada de la temporada de las fiestas de fin de año y el quebradero de cabeza de la decoración de las vidrieras, dos de las más célebres tiendas del mundo -Harrods en Londres y Barney’s en Nueva York- se preguntaron ¿qué es lo que puede atraer a niños, turistas y fashionistas por igual? En ambos lados del Atlántico la respuesta parece haber sido la misma: ¡Disney!

¿Disney? ¿Es que dos legendarios templos de la moda deben recurrir a una marca proverbialmente asociada al público infantil? ¿Es que los múltiples puntos de venta del gigante hollywoodense con sus parques temáticos, sus miles de productos derivados de sus exitosísimos filmes, no dan suficiente visibilidad, repercusión mediática (y dólares) como para invertir también en el mundo de la moda? Las respuestas a las preguntas es sí y ¿por qué no? No es un secreto que en la última década la moda -entrelazada íntimamente con la cosmética- ha devenido en un business competitivo y floreciente y tan feroz como el de los automóviles, la telefonía o la alimentación. Por algo los americanos la llaman ‘industria’. Y, evidentemente, una que todavía tiene nuevas áreas para explorar en las que la marca de Mickey Mouse puede hacerse un lugar (ver recuadro).

Pero volviendo a las vidrieras navideñas, toda persona que se pasee por la londinense Brompton Rd. será testigo de un despliegue de trajes asombrosos diseñados por algunos de los creadores más conocidos del prêt-à-porter que idearon modelos inspirados en las princesas de Disney. Un proyecto original que dio como resultado una Pocahontas versión Cavalli y una Cenicienta muy Versace, entre otras.

Mientras que algunos mantuvieron la imagen tradicional de la princesa con amplias faldas y hermosos adornos como la Blancanieves de Oscar de la Renta o la Cenicienta de Donnatella Versace, la mayoría decidió darle un toque decididamente moderno. Así, el vestido de noche de la Bella Durmiente, diseñado por Elie Saab, lleva un escote corazón y la superposición de malla, cristales dispersos en cascada y una falda de tul en capas. La princesa Mulan envuelta en una mezcla de colores, característica de Missoni. La Jasmín de Escada podría ir a un baile de las Mil y una Noches tanto como a una función de gala en la Ópera de París, así como la Rapunzel de Jenny Packhman (una favorita de la duquesa de  Cambridge) asistir a un baile de debutantes. La Bella versión Valentino no tiene nada que envidiar a las novias que recurren a la marca para dar el sí, la Ariel de Marchesa podría recorrer la alfombra roja como lo hacen Diane Kruger, Kristen Stewart o Naomi Watts en los sexis vestidos de fiesta que hicieron la reputación de la marca, mientras que la Pocahontas de Roberto Cavalli no estaría fuera de lugar en un yate, una plácida noche de verano.

La opción de Barney’s en Nueva York es mucho más inesperada: un filme animado de cinco minutos – Electric Holiday- que incluye tanto a luminarias del mundo de la moda como a personajes de Disney.

El argumento es este: mirando vidrieras Minnie Mouse descubre un fabuloso vestido de Lanvin que la lleva a un estado de ensoñación. Minnie se imagina en París fotografiada por los celebrísimos Steven Klein y Mario Sorrenti y desfilando en ese mismo vestido, alta y delgada gracias al polvillo mágico del hada Campanita.  En la primera fila, las figuras ineludibles de las Fashion Weeks:  Franca Sozzani de Vogue Italia y Emmanuelle Alt del francés; Anna Dello Russo, Carine Roitfeld, Sarah Jessica Parker, Suzy Menkes, del Herald Tribune; Lady Gaga, Naomi Campbell, Daphne Guinness, Linda Evangelista y Cathy Horyn, cronista de moda del New York Times. (Una ausencia remarcada: la de Anna Wintour). Junto a la estilizada Minnie desfilan Cruella De Vil en Ricky Owens, Blanca Nieves en Peter Copping, Daisy en Dolce & Gabbana, la princesa Tiana en Proenza Shouler y Mickey en Balenciaga, s’il vous plait. En backstage, Nicolas Ghesquiere y Alber Elbaz hacen una aparición fugaz. Al final, Minnie despierta de su sueño y su gran sorpresa, Mickey le ofrece el vestido tan deseado.

Por supuesto, en Estados Unidos no tardaron en el alzarse voces para fustigar la estilización de Minnie y de los otros personajes, aduciendo que se trata de un mensaje nocivo, que insta a adelgazar a todo precio. Poco importa que las siluetas alteradas mantienen sus curvas y que toda la secuencia tiene más que ver con el humor que con la apología de la anorexia.

De todas maneras, Barney’s y Disney ya se felicitan del impacto: la ecléctica minicolección de toallas, diarios, muñecos (diseñados por Paul Smith y Diane von Furstenberg) y fundas para iPhone se venden como pan caliente. Pero no todo es business, también hay corazón: el 25% de lo recaudado irá a la Cruz Roja estadounidense para las víctimas del huracán Sandy.

… Y pronto ¿el prêt-à-porter?


Pareciera que el niño en cada adulto no quiere crecer. Y en el caso de las niñas dentro de las mujeres, quieren maquillarse y vestirse como princesas. Quizás por esta razón más de una se haya precipitado a comprar la versión del zapato ‘de cristal’ que Christian Louboutin creó en versión limitada para festejar los cincuenta años del estreno del filme animado Cenicienta. “El sueño es un factor importante en el lenguaje del diseño, no hay límites en el mundo de la fantasía”, dijo el creador al presentar el modelo en encaje, salpicado de cristales y mariposas.

Por su parte, la cadena de cosméticos Sephora conjuntamente con Disney acaba de lanzar la línea Cenicienta, compuesta de sombras para párpados, lápiz de labios, esmalte de uñas, espejo compacto y una fragancia, en versión normal y de lujo, adornada con cristales Swarovski. También las ‘malas’ tienen su línea de muñecas, bolsos y maquillaje: Villanas Venenosas. La colección está inspirada en las cuatro malvadas más famosas de Disney: Maléfica (La Bella Durmiente), Cruella De Vil (101 Dálmatas), la Reina Malvada (Blancanieves) y Dr. Facilier (Tiana y el Sapo). Cada una de ellas tiene su propia minicolección, que refleja la personalidad de la villana en cuestión y está inspirada en los colores que usa.