Hombres

Tomás Recart

Este ingeniero civil industrial es uno de los que más saben de excelencia académica. En medio de la conferencia de la organización Teach for All y de la presentación de libros sobre educación, el director ejecutivo de Enseña Chile se dio un tiempo para hablar sobre los logros obtenidos en varias salas de clase.

  • Revista Mujer

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Tomás Recart se apasiona cuando habla de su tema favorito. Definitivamente, al director ejecutivo y cofundador de Enseña Chile no le cuentan historias. De 35 años, casado, con dos hijos, más otro en camino, hoy es un entusiasta defensor de la calidad en la educación.

“Cuando uno habla de mala calidad de la educación hay que entender que ese no es el problema, sino el síntoma. La enfermedad es la falta de capital humano en todos los ámbitos de la sociedad, porque es muy fácil decir lo que hay que hacer. De hecho, siempre que voy a alguna conferencia hay uno que levanta la mano y dice ‘es que esto es lo que hay que hacer’, y yo le respondo: ‘ya, poh, hazlo tú’. Y ¿sabes qué sucede? Esa persona no interviene más en el resto de la reunión”.

Faltan manos, dice Recart, pero no cualquiera, sino una con altas expectativas. Por eso existe Enseña Chile, entidad -integrante de la red global Teach for All- que busca a profesionales de excelencia para que, en dos años, transmitan esa excelencia académica en las escuelas más vulnerables de la Región Metropolitana, de Valparaíso, de Los Ríos y de La Araucanía.

“Formamos a los profesores y tenemos como meta que ellos se conviertan en agentes de cambio del sistema de educación. Esto no es algo que dura dos años, sino que es un comienzo para conocer Chile y para transformar el rumbo de los estudiantes. Es como un posgrado de la vida. Nuestros profesores tienen un ADN totalmente distinto”.

Tomás Recart nunca pensó en dedicarse a la educación. De niño soñaba con ser astronauta o jardinero. Fue su padre quien le aconsejó que optara por ingeniería, pues, a su juicio, ahí podría obtener buenas herramientas. La historia se resume así: salió del colegio Grange, entró a estudiar ingeniería a la Universidad Católica y se quedó trabajando en el Programa Políticas Públicas de esa casa de estudios. Ahí fue el cambio de switch. Visitó varios municipios y habló con los alcaldes para ver cuáles eran las principales inquietudes. Todos respondieron con una sola frase: mejorar la educación.

“En Puente Alto recorrí 30 colegios, asunto que me sirvió porque desarrollé un sentido de urgencia. Me di cuenta de que se estaban perdiendo infinitas oportunidades producto del sistema”.

Consciente de esto, en 2006 viajó a Harvard con el fin de especializarse en administración pública y desarrollo internacional. Ahí conoció a Wendy Kopp, fundadora de Teach for All, la persona que faltaba para dar el puntapié inicial de lo que hoy es Enseña Chile. Partieron buscando que los alumnos mejoraran sus notas, pero hoy claramente tienen una gran meta y es que los niños puedan elegir; que todos los estudiantes tengan educación de buena calidad y que el origen social no determine el futuro.

El año pasado hicieron un  rastreo de unos 150 estudiantes que habían rendido la PSU, y de esos, un 80% obtuvo buenos resultados. Éxito conseguido con la ayuda eficiente de profesionales, de distintos ámbitos, dispuestos a motivar al máximo a un grupo de estudiantes. “Para mí, un buen profesor es el que transmite encanto por aprender”, reafirma, no sin antes recordar su propia infancia llena de buenos, pero también de algunos malos docentes. “Tengo recuerdos de muy buenos profesores, como el que me enseñó matemáticas y economía. También tengo recuerdos de malas clases: un profesor hablando de corrido más de 45 minutos y yo, durmiendo, ¡babeando el banco! (risas). ¡El profesor no puede hablar de corrido más de 10 minutos, tiene que hacer clases interactivas!”.