Belleza

El make-up que veremos

Las pasarelas internacionales mostraron un adelanto de lo que se llevará durante la primavera-verano 2013. Los diseñadores demostraron que el maquillaje es una pieza clave de las tendencias que presentan en las semanas de la moda con apuestas cada vez más arriesgadas. El color y la audacia fueron las premisas de una temporada en que las altas temperaturas también subirán el tono de la belleza.

  • Revista Mujer

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Full color


La apuesta es al color y a hacer del maquillaje un complemento poderoso y lleno de energía. Los encargados de aportar los destellos más intensos fueron los tonos flúor como el rosado, el fucsia, el amarillo y el verde. Su estridencia tiñó toscos delineados, labios gruesos, uñas e incluso peinados, como lo propuso Oscar de la Renta con clásicos moños a lo Audrey Hepburn, que dejaban ver mechones rojos y rosados. Si bien la paleta cromática fue amplia, el color que más brilló fue el rosado, desde su versión más naif en clave pastel hasta un atrevido rosado chicle que Donna Karan eligió como piedra angular de sus looks. La maquilladora Charlotte Tilbury se encargó de materializar esta última propuesta a través de una nomenclatura de rojo, dorado, azul y verde, que dio como resultado un rosado intenso. Una de las técnicas más novedosas fue el delineado de color; el lápiz negro fue desplazado por delineadores turquesa, azul y verde, y las líneas delgadas se amplificaron en gruesos trazos acabados en efecto fumé que rodearon el ojo en 360°. Michael Kors en Nueva York, Dries Van Noten en París y Giles en Londres fueron algunos de los principales exponentes de este festival de colores.

Al desnudo


Una preocupada ‘cara lavada’ que va mucho más allá del efecto nude es lo que se vio sobre las pasarelas de diseñadores como Balmain (Paris Fashion Week), Roberto Cavalli (Milán), Jil Sander (Nueva York) y Bottega Veneta (Milán). La naturalidad y la sofisticación se conjugaron en looks dominados por el beige y por los tonos tierra, pero esta vez desde una nueva perspectiva que sumó colores como el rosado para las mejillas, coral en los labios o el naranjo en los ojos, para romper la uniformidad del rostro. La tendencia también se apoderó de las uñas, como lo demostró la manicure de rejilla que mostró Rodarte durante su presentación en Nueva York. El efecto ‘sun kissed’ (besada por el Sol) fue una de las notas más delicadas de la propuesta, según lo expusieron los maquilladores Tom Pecheux para Derek Lam y Pat McGrath para Versace.

Piezas de joyería


El maquillaje se dotó de brillos y aplicaciones que lo convirtieron en una joya más sobre la pasarela. El encargado de llevar esta tendencia al extremo fue Raf Simons, quien en su debut en la categoría prêt-à-porter como director creativo de Dior sorprendió con un magnífico rescate de los orígenes de la maison. Los aplausos del maquillaje fueron nuevamente para Pat McGrath, quien esta vez utilizó stickers y paillettes para crear looks de colección. En la misma línea, Peter Philips para Fendi utilizó finos adhesivos en negro, azul y melocotón que pegó por debajo de las pestañas inferiores de las modelos y que hacían juego con los tonos de la colección. Siguiendo el efecto de joyería, Romy Soleimani para Lela Rose se apoderó de los pigmentos dorados para perfilar miradas golden, al igual que Jason Wu, quien se rindió a la luminosidad de las sombras en oro.

Siempre mate


Burdeos, rojo, fucsia, vino tinto, café y hasta rosado chicle. La paleta de colores de los labios para la primavera-verano 2013 es tan amplia como el cosmetiquero (y el presupuesto) lo permita, pero el lugar de encuentro de todos los tonos es el acabado mate. Ya no se trata del brillo y del efecto gloss, sino que de la sobriedad y elegancia de esta textura opaca y aterciopelada. El rojo confirmó su eterno protagonismo con su versión más intensa en las pasarelas de Prada y Burberry Prorsum, y con otra un poco menos encendida, pero igualmente sensual, en la propuesta de Jason Wu, cuya maquilladora Diane Kendal logró a través de una particular mezcla de vino tinto, rosado, naranjo y magenta. Este último color, más conocido como fucsia, siguió muy de cerca el triunfo del rojo, sumando un toque juvenil y fresco a las pasarelas de Giles y Donna Karan. Fiel a la apuesta por los tonos encendidos, Missoni pintó sus labios de coral, un indudable must del verano.

Miradas a los ojos


Si hay algo en lo que las semanas de la moda coincidieron indistintamente fue en el protagonismo absoluto que se les dio a los ojos. El delineado de trazo grueso, las sombras audaces, el maximalismo en las pestañas, las cejas prominentes y oscuras, e incluso las aplicaciones como cristales y brillos se alinearon para crear looks dramáticos. No apto para recatadas, pero sí para mujeres con personalidad, la tendencia es jugar con eyeliners de colores, pero que esta vez se dibujan caligráficamente por sobre el párpado móvil en paralelo a las cejas, como lo mostró Michael Kors en la New York Fashion Week. El maquillaje en el desfile de Anna Sui, firmado por McGrath, subió el tono de la propuesta con un look punk inspirado en la diseñadora de origen japonés, que destacó por el delineado de gato acompañado por sombras puras e intensas. Además, el efecto fumé se reinventó incorporando colores cada vez más intensos y mezclas estridentes como el azul con el dorado o el rosado con el amarillo. En esta línea, el smokey eyes de arcoíris en tonos candy de Peter Som fue uno de los looks más memorables.