Belleza

Peinados con historia

Largo o corto, planchado o rizado, tradicional o extravagante. Los estilos de cabello femenino reflejan el canon de belleza imperante y lo que nos sucede como sociedad. Aquí­, un recorrido por las propuestas más icónicas de las últimas décadas.

  • Revista Mujer

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En el año 1775 María Antonieta ya había sido coronada Reina de Francia, con todas las obligaciones que ello implicaba. Sin embargo, era otra cosa lo que preocupaba a su madre, María Teresa de Austria: “No puedo evitar comentarte que tus peinados altos con plumas y cintas acaparan excesivamente la atención de los diarios. Una reina joven y hermosa no necesita estas frivolidades, sería mejor que optaras por un cabello con un estilo más discreto”. La categórica respuesta de María Antonieta fue: “Es cierto que dedico bastante tiempo a mi peinado y accesorios como plumas, pero si no lo hiciese sería un error”.

El responsable tras su elaborada cabellera era monsieur Leonard, quien todas las mañanas viajaba desde París hasta el Palacio de Versalles armado de peines, tónico y ungüentos para modelar verdaderas esculturas sobre su ilustre cabeza real. En una época en la que los miembros de la monarquía eran el equivalente a las celebridades hollywoodenses de hoy, las mujeres no tardaron en imitar el estilo de María Antonieta: mientras más grandes y ostentosos los peinados, mejor. Estos se complementaban con pelucas en una gama de colores que iba desde el blanco hasta el rosado, con un toque final que podía incluir perlas, joyas, flores e incluso jaulas de pájaros y miniaturas de barco según cuán osada fuese cada una.

A partir de mediados del siglo XIX el cabello vuelve a un estilo más recatado y femenino, usándose largo, ya sea suelto o amarrado. La siguiente revolución llegaría a comienzos de los años 20, con la actriz estadounidense del cine mudo Louise Brooks como precursora del llamado corte bob. Este último se transformaría en el peinado símbolo de las flappers, grupo de mujeres independientes y adelantadas para su época, a quienes les gustaba manejar autos, fumar, bailar y frecuentar clubes de jazz privados. El bob consistía en un corte recto que cubría los oídos, al que se le añadía un flequillo y se decoraba con sombreros, cintillos, lazos y horquillas.

La década que comenzaba en 1930 significó el auge de los rizos en todas sus variaciones, en gran parte por las sofisticadas Greta Garbo, Joan Crawford y Katharine Hepburn, algunas de las primeras actrices hollywoodenses con las que se identificó la audiencia. Se trató de un regreso a las formas femeninas, con vestidos acinturados y peinados a tono. El más popular era el llamado finger waves, estilo caracterizado por ondas marcadas desde la raíz hasta las puntas, brindando al pelo un aspecto como si hubiese sido moldeado por los dedos.

El cabello ondulado siguió causando furor en los años 40 de la mano de la glamorosa protagonista de la cinta Gilda, Rita Hayworth. Su cascada de rizos pelirrojos se convirtió en una de las melenas más seductoras de Hollywood, y su peinado fue denominado como retro waves (ondas retro).

La libertad como consigna

Algunas palabras para definir los peinados de los 50: femeninos, elaborados y fashion. Para lucirlos había que soportar la incomodidad de dormir con tubos, con el objeto de amanecer con el cabello perfectamente ondulado. Durante la primera mitad de la década las mujeres preferían el cabello corto con rizos suaves y de aspecto ordenado, como los de la futura princesa de Mónaco, Grace Kelly. En la segunda mitad surgieron looks más atrevidos, como el famoso beehive o colmena, donde se da forma de domo al pelo y luego se fija con grandes cantidades de spray. Su creadora fue Margaret Vinci Heldt, estilista estadounidense que lo inventó luego de que una revista le propusiera idear un peinado innovador. Jamás imaginó que la recientemente fallecida cantante de soul Amy Winehouse seguiría usando este  estilo varias décadas después.

Los años 60 se vieron fuertemente influenciados por la imagen de la entonces primera dama de Estados Unidos, Jackie Kennedy. Su media melena llena de volumen, con ningún mechón fuera de lugar, correspondía al peinado bouffant, derivado de la palabra francesa ‘bouffer’ (mullir). Para lograrlo se apilaba el pelo sobre la cabeza, esponjándolo para crear un casco al que era común agregarle flequillos y ondas en las puntas, transformándose en el peinado favorito de las dueñas de casa.

En 1968 el recién fallecido peluquero Vidal Sassoon alcanzó fama internacional luego de cortar el cabello de la actriz Mia Farrow en la filmación de El Bebé de Rosemary, dejándola como un chico. Casi cincuenta años después este corte está nuevamente de moda, con actrices como Michelle Williams, Emma Watson y Anne Hathaway.

En cuanto a los 70, dos de los principales íconos fueron Farrah Fawcett y Cher. La protagonista de Los Ángeles de Charlie encarnó como nadie el concepto de la rubia californiana. Junto con su deslumbrante sonrisa, el pelo era una de sus señas de identidad, tanto que el cabello cortado en capas, con las puntas peinadas hacia afuera y bastante volumen, fue copiado por millones de mujeres a lo largo del globo. Cher, por su parte, también fue la envidia de muchas gracias a su pelo largo, liso y sedoso.

La moda ochentera fue sinónimo de excesos. Con toda una nueva gama de productos capilares en el mercado -geles, cera y mousse- las mujeres experimentaron distintos estilos, haciendo siempre énfasis en el volumen. Las chasquillas eran voluminosas y paradas, completando muchas veces el look con la permanente. Muchos peinados de la época imitaban el estilo de las protagonistas de las telenovelas Dallas o Dinastía, con las actrices Victoria Principal, Linda Evans y Joan Collins como referentes.

Paralelamente surgió el estilo punk, derivado de la corriente musical de ese mismo nombre. Dentro de él existen diversos tipos de peinado como el mullet, dos cortes de pelo en uno, dejando el pelo corto en el casco y más largo hacia atrás. También está el mohawk o mohicano, pudiendo peinarse hacia arriba desde el centro del cráneo, dejando calvos ambos lados; o bien con las llamativas liberty spikes, en donde se separa el cabello en puntas rígidas y gruesas sobre la cabeza, haciendo referencia a las puntas de la corona de la Estatua de la Libertad. Un estilo igualmente punk y trendy, pero bastante más utilizable en la vida diaria, fue el de la vocalista del grupo Blondie, Deborah Harry.

Con la llegada de los 90 las mujeres estaban demasiado ocupadas escalando en el mundo laboral como para dedicarle mucho tiempo al peinado. Quizás el corte de pelo más famoso fue el de Jennifer Aniston en su rol como Rachel Green durante la primera temporada de la popular serie Friends. Creado por Chris McMillan -que dicho sea de paso sigue siendo su peluquero-, hizo que millones de mujeres llegasen a las peluquerías con su foto en mano. Varios años después, e incluso luego de la temporada final de la serie, Aniston continúa siendo una de las figuras del espectáculo más alabadas por su cabello, cualquiera sea la forma en que lo use. Porque si hay algo que revela la historia de los peinados femeninos es que en gustos no hay nada escrito, y siempre podemos volver atrás en busca de inspiración o bien para observar lo que no queremos repetir.