Belleza

El make up que vendrá

La maquilladora Carla Gasic viajó al IMATS de Los íngeles, una de las ferias de maquillaje más importantes del mundo, recogió las cinco tendencias que veremos en  la próxima primavera y las plasmó en esta producción.

  • Revista Mujer

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Maquillaje y pelo: Carla Gasic / Asistente de maquillaje: Lorena Molina / Producción: Carolina Lavín Fotos: Rodrigo Daza / Retoque digital: Lorena Molina

Alta noche. La boca roja siempre está de moda y la próxima primavera no será la excepción. Se acompaña con un maquillaje fuerte de ojos, estilo cat eye (ojos de gato), más alargados y esfumados en negro en el extremo exterior. Para completar la propuesta, las extensiones o pestañas postizas son un must.

Ya hemos hablado sobre esta propuesta cuando Lancôme lanzó su campaña con la imagen de Emma Watson. El dúo labios + uñas es una de las apuestas más fuertes de la próxima temporada. Todos los colores son válidos, pero el salmón es el gran favorito. ¿Por qué? Porque luce increíble en pieles levemente bronceadas. De noche aporta el toque fresco y de día suma una cuota de juventud.

El liner amenaza el reinado de las máscaras de pestañas. Así como ahora no imaginamos un look completo sin rímel, todo indica que muy pronto nos pasará lo mismo con el delineador. El trazo fuerte y supergráfico, al mejor estilo Amy Winehouse, es el favorito de los makeup artists. Alarga y levanta el ojo, potenciando la mirada. Para acompañar la propuesta las alternativas de peinados son miles: desde el jopo hasta las pelucas de mil colores pasando por los peinados tomados para un look más masculino.

Por primera vez, el street style también se mete en el maquillaje. Así nace la era de las pieles minimalistas. Nada de color en la cara, miles de pigmentos en los accesorios. Se logra con corrector debajo del ojo y dos tonos de base, una más clara en la zona media del rostro y bajo los ojos para dar luz, y la otra más oscura (o dorada) en los pómulos para generar volúmenes. Los ojos tienen sombra damasco y, en la boca, rouge nude.

Bienvenidas a la era de los contrastes. La prolijidad es subjetiva, y así como logramos combinar ropa de colores impensados, aprenderemos a hacer lo mismo con el maquillaje. La propuesta consiste en elegir tonos que rompan la monocromía, idealmente pasteles. En este caso conviven celeste con damasco. La piel es extremadamente dorada, contrastando así con el color frío de los ojos.