Gastronomía

Gastronomí­a


  • Revista Mujer

Compartir vía email

@la comensala: La Jardín


Como solo va a estar un año -y cuando uno se confía en eso, luego se olvida-, quisimos ir pronto a conocer el restaurante-instalación La Jardín, del artista británico Tony Hornecker. El lugar es genial, una suerte de invernadero muy luminoso, con ventanas y puertas viejas, ruedas de bicicleta, maceteros y maceteritos… El palacio del cachureo, con vigas y antiguos papeles murales para completar la ambientación vintage. Nos juntamos a almorzar con un grupo de amigas y colegas; a esa hora solo funciona el menú del día, así que nos sometimos. Y mientras éramos atendidas con simpatía, pero sin experiencia, por una joven mesera (a la que incluso se le cayó una cuchara y la puso nuevamente en la mesa sin cambiarla), parece que nos fuimos imbuyendo en el ambiente porque nuestra conversación también se volvió vintage: desde el ‘sale y vale’ del Chavo del 8, transitamos a otras viejas terminologías como ‘flor’ o ‘el descueve’. La pasamos muy bien, pero la comida nos decepcionó. Veamos. La ensalada del menú era grandecita y de frescas hojas, con palmitos. La sopa de verduras estaba ok, todo bien hasta ahí. Mientras la niña se demoraba mucho en traer más servilletas de papel, terminamos cortando por la mitad las que teníamos. Los fondos del día eran un pastel de papas cuyo puré no tenía leche y el pino no tenía cebolla ni nada, hecho sin cariño nos pareció. El otro fondo era un panqueque de tomate relleno con verduras que cumplía su función. El postre del día eran panqueques (redundante) con manjar que irónicamente fueron lo mejor, si bien estaban hechos hace un rato. ¿Nuestra conclusión? Lástima que un lugar tan agradable, tan lindo, se quede únicamente en las formas. Si fuera solo una instalación, perfecto, pero pretende ser un restaurante y para eso, empezando, le falta cariño en la cocina y una atención más esmerada. A lo mejor con la carta salva, pero si no atraen al público con el menú del día, difícil que alguien quiera volver por la carta. Consumo: menú del día $4.700 (entrada, fondo, copa de vino y postre o café).

La Jardín,
Bilbao 497, esquina Av. Italia, Providencia. 
www.lajardin.cl  /  9-432 6633.
Nota 4/10

¿Té o café?


Pero no para tomarlos. La propuesta es probarlos de manera distinta. En La Pasta Divina tienen unos gnocchis de papa e infusión de té blanco de jazmín Dilmah con salsa a las finas hierbas bien entretenidos. Y de postre una sofisticada creación: torta Nespresso, hecha con finos discos de merengue y almendras, rellenos con suave crema de café preparada con los cafés Nespresso Livanto y Volluto. La torta cuesta $9.900 y alcanza para 10 personas. Los gnocchis, $3.050 la porción para una persona.   

La Pasta Divina, Luis Pasteur 6585, local 6, Vitacura.

Apoya cuchara Luigi, $24.500
Cómodo,  Boulevard Drugstore, local 7
www.comodo.cl

Patagoniks, papas nativas


Marcia Olmos trabajó en hotelería en la Patagonia y se transformó en emprendedora inspirada por esa región. Ella creó la marca Patagonik y hace, entre otros, unos chips de papas nativas de vicio. Son de todos colores, fritos en aceite 100% maravilla y aliñados con sal de mar, merkén o con pimienta de canelo, que les da un picor muy atractivo y absolutamente original. Vienen en envases de 180 g. Cuestan $3.000.

Sabores Norte Sur, Bucarest 33, Providencia. Quinto Cielo , Av. Nueva Costanera 3339, Vitacura.

Chilean Bristol


Bristol, el clásico restaurante del hotel Plaza San Francisco, renovó su carta. Y como de costumbre el chef Axel Manríquez, un amante de la cocina chilena, se atrevió con platos que sorprenden. Mis entradas favoritas fueron la sopa chilota de cholgas ahumadas, almejas y cochayuyo curanteado, que tiene un estofadito de repollo, y las láminas y bastones crocantes de lengua de ternera con vegetales. Como fondo, el civet de liebre a la antigua con risotto de peras, murtillas y queso roquefort, y la merluza austral con papas rellenas con pino de machas. Pura creatividad y amor por nuestros sabores.

Bristol, Alameda 816, Santiago. Reservas al 360 4454.

De bodega Renacer


Este malbec viene de Mendoza, del valle de Uco y de Luján de Cuyo; de parras de más de 50 años. Antes de ser embotellado reposó 24 meses en barricas de roble francés nuevas. Según las revistas extranjeras  tiene aromas a café, frutos negros, lavanda, pan tostado, salsa hoisin… Malbec Renacer 2009 es producido por bodega Renacer, proyecto de Susana Rocatagliatta y su familia, y que junto con otros vinos de la bodega también se vende en Chile. Cuesta $38.000.

La Vinoteca, Av. Manuel Montt 1450, Providencia.

Día del niño en Amarena


Para endulzarles el día a nuestros niños les propongo los minimuffins de esta fina pastelería. Los hay de chocolate o arándanos, vienen en cajitas de 20 unidades ($6.000) y decorados con caritas. Se pueden encontrar en su local, pero para asegurarse, mejor encargarlos al teléfono 212 0271.

Avenida Las Condes 9621. www.amarena.cl

Novello


Aceite de oliva para conocedores y amantes de este producto, Novello de Terramater es el primero que sale al mercado de la cosecha de este año. Es como la aceituna exprimida, solo se decanta y se embotella, sin filtrar. Eso mismo hace que, abierto el envase, la duración sea de un par de meses. Novello es un blend de aceite proveniente de aceitunas Liguria, racimo verde y racimo negro. Solo se producen 2 mil litros en botellas numeradas. Cuesta $4.200 (500 cc).

Lo venden en www.emporioterramater.cl y en el fundo Caperana (Balmaceda 4900, Isla de Maipo).