Hombres

Nicolás Poblete

El mejor viaje de su vida fue hace más de diez años, cuando recién egresaba de cuarto medio y se preparaba para entrar a estudiar teatro. Con su hermano Juan Carlos se fueron a la isla de Laitec, en Chiloé, y se quedaron más de dos meses. Y a pesar de que después recorrió México, Estados Unidos y Panamá, entre otros lugares, el actor de Soltera Otra Vez no ha podido olvidar esas vacaciones en que buceó, durmió en carpa, no gastó un peso y comió locos como loco.

  • Revista Mujer

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“El mar es muy importante para mí. En mis viajes siempre quiero terminar en la playa para descansar, bucear, surfear. El mar me renueva, me produce calma, me limpia”.

“Ese verano en Chiloé se me hizo superlargo. A pesar de que viví momentos muy lindos en Laitec, al final tenía ganas de regresar porque sabía que volvería para hacer lo que más quería en la vida: estudiar teatro. Fue un rico lugar para prepararme mentalmente para lo que se venía”.

“Fuimos sin nada de plata, vivimos de la naturaleza. Llevamos de Santiago cosas no perecibles, pero casi  todo lo demás lo sacábamos del mar. Una vez nos regalaron un cordero, tuvimos que caminar más de cinco horas con él, después lo trozamos y al otro día lo cocinamos”.

“Nos fuimos con las mochilas  muy cargadas. Llevábamos el equipo de buceo -entre seis y siete kilos de plomo cada uno-, las carpas y la comida. Cuando llegamos a la isla comenzamos a caminar y sin darnos cuenta nos metimos en una selva donde en cada pisada nos enterrabamos los pies en el barro más arriba de la rodilla. Caminamos así como dos horas. En un momento me caí pa’ atrás, con mochila y todo, y no me podía parar. Pero cuando pasamos ese lugar vimos que era un paraíso”.

“Fue un verano muy lindo. Nos metíamos todos los días a bucear, sacábamos pescados y los hacíamos cebiche o asados. En cuatro horas encontraba entre 40 y 50 locos. Me acuerdo que de Santiago nos llevamos un paquete de mayonesa gigante y comíamos locos todo el día”.

“El lugar perfecto para mí es el sur de Chile. Hay playa, campo y, lo más importante, olas perfectas,  reconocidas por los mejores surfistas del mundo”.