Hombres

Jordi Castell

"Publico Yo Mujer para no olvidar que alguna vez quise ser fotógrafo. Que siempre las vi pasar. Que me gustaba mirarlas", escribe en el prólogo de su primer libro para el que revisó más de 2.500 imágenes. Y como ha observado y retratado tantas en sus 21 años de profesión quisimos saber qué piensa de la belleza femenina. "No pasa por recurrir a 20 mil efectos para verte mejor", dice.

  • Revista Mujer

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Hay un lugar donde Jordi Castell (45) siempre se topa con mujeres preciosas. El encuentro ocurre cerca del mediodía, en el supermercado que está próximo a su casa. Casi todas tienen más de 50 años; algunas superan los 60. Van con sus carros y no presumen de nada, solo son compradoras que recorren los pasillos. Sin que ellas lo adviertan, él observa sus ademanes, su andar, los detalles de su ropa. “Me gusta mirar mujeres mayores. Las más bonitas son las más clásicas, las que menos artilugios ocupan para verse femeninas. Esas son las que están más conectadas con su esencia, porque la belleza no pasa por recurrir a 20 mil efectos para verte mejor, sino que implica ocupar las herramientas que tienes. La más regia no es la que anda más arreglada; la más regia puede andar con un bluyín, una blusa y un pañuelo en el cuello y está lista”, dice en una especie de declaración de principios que está patente en su libro Yo Mujer (RIL Editores). Y busca un ejemplo de este tipo de belleza. “Para mi gusto una de las más lindas de Chile es la Claudia Berger. Tiene un pelo que ya se lo quisiera cualquiera. No se ha tocado nunca sus canas. Tiene una gracia…”, comenta sobre la coach más respetada de la televisión chilena y esposa del actor Héctor Noguera.    

El retrato de Claudia es uno de los 75 elegidos para el texto. Fueron tomados entre los años 1991 y 2012; la mayoría son individuales y unos cuantos colectivos. Hay figuras públicas como la historiadora Lucía Santa Cruz, la periodista Macarena Pizarro y las actrices Gloria Münchmeyer, Miriam Palacios, Amparo Noguera (“una de las mujeres más armónicas que existen en Chile”) y Taira Court (“sin una gota de pintura, con bluyines y una camiseta puede parar el tránsito”). También están sus grandes amigas, la ex modelo Cecilia Amenábar, la fotógrafa Natalia Vial, la periodista Macarena Matte y la decoradora Ximena Tannenbaum. Otra amiga fundamental cubre la portada. Es la actriz Carolina Fadic, fallecida el año 2002. “Es mi humilde homenaje a la relación tan linda que tuvimos y a lo buena amiga que siempre fue”.  También aparecen personajes anónimos. Hay flacas, otras bien sinuosas; unas de pocos meses de vida, otras bien viejitas. Unas semidesnudas, otras con hábitos de monja. Algunas elegantes, otras muy sencillas. Una buena parte del universo femenino parece estar representado aquí, y para él todas cumplen ese patrón de belleza que propugna:

“Me fijé en destellos, en fracciones de momentos en que la belleza no pasa por la armonía ni por los códigos estéticos universales que nos rigen… Como puedes ver, me aferro mucho al tipo de mujer que toma la belleza como una proyección de la personalidad y no como un disfraz de aceptación social”, dice, y entrega otras definiciones: “Si te das cuenta, las mujeres que están menos preocupadas de llamar la atención o de parecer sexis, son, justamente, las más llamativas y las más sexis. Siempre. Por cierto que hay situaciones en que recurren a efectos para verse más femeninas y atractivas, pero son las que menos me importa mirar. Me gusta mucho más la que no se entera de que está siendo atractiva, y esas son las que abundan”.

¿En qué te fijas cuándo las observas o las retratas? ¿En el pelo, los ojos, la boca? En la mirada, en la expresión; en la historia que hay en sus caras. No hay ninguna cirugía, ningún botox que pueda borrarla. Esa historia es lo único que importa y hay que dejarla salir.