Belleza

Una nueva piel

Hasta hace muy poco las bases eran consideradas el primer paso del maquillaje. Pero hoy, gracias a la incorporación de la tecnologí­a en sus formulaciones, se han transformado en el último eslabón del tratamiento facial. La evolución de un producto que nos beneficia a todas.

  • Revista Mujer

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Primero limpiar, después tratar (tonificar, hidratar) y por último maquillar. Los pasos a seguir en la rutina de belleza siempre han sido los mismos. Pero gracias a los últimos adelantos científicos que se han incorporado, los productos que pertenecen a cada uno de estos tres pasos se han modificado. Y el cambio más notorio es, por lejos, el caso de la base. Hasta hace muy poco era considerada como el punto de partida del maquillaje y consistía básicamente en aportar color al rostro, pero ahora se ha transformado en la culminación de la etapa de cuidados, ya que además de unificar el tono, hidrata, protege y nutre. Años de investigación, innovación y patentes registradas justifican esta nueva realidad. “La fusión entre tratamiento y maquillaje recayó en los últimos años en la base por el avance y la inclusión de la tecnología en la creación de las mismas. Ahora logramos encontrar opciones como airflash (en spray), con factor de protección solar o agentes hidratantes, y eso antes era impensado”, explica Aldo Berreteaga, maquillador internacional de Dior. “En bases de acabado ligero encontramos agua mineralizada que aporta una hidratación continua. Esto implica que mientras usas el producto sobre la piel tendrás un aporte de hidratación extra, creando un efecto de piel desnuda perfecto, muy natural pero con cobertura media. Este es un claro ejemplo de algo que hasta hace unos años era inimaginable, y hoy es una realidad”, dice el maquillador. Es que más allá de los ejemplos hoy la oferta es enorme. “Los laboratorios han desarrollado muchísimas alternativas con el objetivo de satisfacer las distintas expectativas de las clientas. Porque obviamente las mujeres en China no quieren verse como las mujeres occidentales. Algunas de las alternativas que hoy existen en este sentido son acabado mate, satinado, aterciopelado, hidratado, bronzer, con silicona, minerales, sin talco, con diferentes coberturas, con aceites anti-age, efecto lifting, con pigmentos reguladores del color, etc.”, plantea la maquilladora Pati Calfio. Y ni hablar de los colores: la gama de tonos es infinita, con marcas que ofrecen más de 20 posibilidades y que, además, se pueden mezclar y combinar para crear colores a la medida. Definitivamente ya no se trata simplemente de aportar color al rostro, sino de potenciarlo teniendo en cuenta las características específicas de cada piel.

Cómo elegir

La inclusión de tecnología también cambió la manera de elegir y comprar el producto. Si antes buscábamos un tono que se adecuara al color de la piel, ahora hay que tener en cuenta otros factores, que son igualmente importantes: “En Dior contamos con una forma de elegir las bases con respecto a la necesidad de una forma muy sencilla, llamada ‘las 3 C’. La primera C tiene que ver con color, la base tiene que ser idéntica al tono de la piel, no uno más ni uno menos, para evitar que se note. La segunda C se refiere a la cobertura, por ejemplo si quiero un acabo natural la cobertura tiene que ser ligera y natural. Y la última C tiene que ver con los cuidados, esto quiere decir que tengo que buscar aquellas  que además de darme un color y una cobertura perfecta, me brinden un beneficio extra con respecto a las necesidades de mi piel, como por ejemplo el caso de las bases anti-age”, explica Berreteaga. Una correcta elección permite que el resultado sea más duradero, óptimo, y evita la aparición de irritaciones o granitos. En términos generales, la maquilladora Pati Calfio recomienda: “Si tiene piel grasa, debe optar por una base libre de aceites para no estar con la frente y la nariz brillando todo el día, y así evitar la aparición de acné. En cuanto al color, hay que probar el producto en el rostro, en la zona de la mandíbula. Así puede ver cómo queda el tono con respecto al cuello. Y en cuanto a la textura, si es liviana o más pesada, lo ideal es que sea ligera, sobre todo si no hay muchas imperfecciones”.

Paso a paso


Para lucir el maquillaje perfecto hay que tener primero una piel perfecta. Los pasos necesarios para lograr una buena apariencia empiezan siempre en el tratamiento, e idealmente en el uso de un suero reparador. Después se debe aplicar algún producto de hidratación y a continuación los productos de acabado, siempre tratando de usar un primer (prebase) para unificar el tono de la piel. El cuarto paso es el uso de correctores, y recién entonces llega el turno de la base. “Se aplica idealmente con pincel, en pequeñas cantidades, difuminando con movimientos descendentes. Luego se debe presionar con la yema de los dedos, porque con el calor de las manos se funde aun mejor el producto con la piel”, explica Pati Calfio.