Moda

Una baguette siempre fresca

Sarah Jessica Parker no se desprendí­a de ella en Sex and the City. Decenas de celebridades la lucieron en la alfombra roja. La baguette de Fendi, creada en 1997, fue una verdadera revolución en el mundo de las carteras y uno de los diseños más icónicos de los últimos tiempos. Para festejar sus 15 años, la marca reedita seis de sus modelos favoritos y celebra su éxito con un libro.

  • Revista Mujer

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Cuando la baguette Fendi hizo su aparición, en 1997, fue una verdadera revolución en el universo de las carteras. Por su forma alargada, su hebilla con la doble F y por su asa, ni muy corta ni muy larga, que permitía encajarla bajo el brazo, como los franceses suelen llevar su… baguette. De allí el nombre. Rápidamente se convirtió en un best seller y en uno de los diseños más icónicos de los últimos años. Ahora, la baguette es celebrada con un libro -titulado, en toda simplicidad, Baguette (ediciones Rizzoli)- que cuenta su historia a través de 250 imágenes y del testimonio de artistas, cronistas de moda y expertas fashionistas como Sarah Jessica Parker, quien la popularizó en Estados Unidos a través de su personaje Carrie Bradshaw en la serie Sex and the City. Simultáneamente, la marca lanza una reedición de seis modelos, en venta a partir de junio.

La baguette es ‘el bebé’ de Silvia Venturini Fendi, hija de una de las cinco italianísimas hermanas Fendi que dirigieron durante tres décadas la empresa fundada por sus padres. Corría 1994 y ella trabajaba para la línea Fendissime, cuando su madre y Karl Lagerfeld, director artístico de la empresa, decidieron confiarle la dirección de los accesorios. Silvia decidió que haría sus pruebas con una cartera. Era una época en que, según ella, la moda estaba sumergida “en el conformismo, con códigos indumentarios muy reglamentados. Todo el mundo se vestía de negro”, como recordaba en una entrevista con el diario francés Le Figaro. Su cartera debía ser muy simple, depurada, de formas geométricas, como una página en blanco en la que ella pudiera dejar vagar su imaginación. Así nació la baguette, una cartera diferente a todo lo que había entonces (cabe recordar que el best seller del momento era la recargada Lady Dior) . “Afortunadamente soy una desobediente indomable”, dice, y recuerda que el incansable ‘mantra’ familiar fue siempre ‘ir contra las reglas’.

Una verdadera fiebre

La clave del éxito de la baguette, además de su forma, era la variedad, constantemente renovada, que ofrecía. Apenas un nuevo modelo llegaba a las tiendas Fendi, las clientas impacientes lo arrancaban, literalmente, de las manos de los vendedores. Así, la baguette fue uno de los primeros casos en la moda en que la demanda superó a tal punto la oferta que hubo que establecer listas de espera. Fue como si una fiebre hubiera atacado al mundo de la moda, ya que era difícil de encontrar y cuando aparecía, era ya una nueva versión. “Sin embargo, nada fue premeditado o anticipado, fue una suerte de lección espontánea de marketing”, dice Silvia, quien señala, no sin cierta malicia, que después “algunas casas intentaron crear el mismo fervor alrededor de sus accesorios lanzando listas de espera ficticias”. En todo caso, la experiencia le enseñó que “si uno quiere destacarse, nunca hay que mirar lo que hacen los demás”.

Desde su nacimiento hasta ahora, la baguette se manifestó en más de setecientos modelos y se vendió en más de un millón de ejemplares. “Fue una pieza concebida como un arquetipo -dice Paola Antonelli, curadora de Diseño del Museo de Arte Moderno de Nueva York, una de las colaboradoras en el libro-, con su forma distintiva es como una tela en blanco que permite una infinita variedad de materias y de interpretaciones”. Algunos modelos sofisticados fueron cubiertos por piel, plumas, broderí, perlas, cristales, cachemira, lentejuelas, cocodrilo o metal. Ciertas ediciones limitadas fueron confiadas a artistas como Damien Hirst, Richard Prince y Jeff Koons. Otros modelos resultaron ultrasimples, en colores y materias convencionales. Hasta los hay ‘naifs’ como la baguette en jeans cubierta de florcitas, inspirada por la hija de Silvia. “Estaba en el jardín jugando con mis hijos cuando Leonetta, la más pequeña, comenzó a recoger margaritas y ponerlas sobre mis jeans…”, confesaba al Daily Telegraph.

La baguette en herencia

Aunque el estilo de Carrie Bradshaw en Sex and the City fue variando a través de las temporadas, el personaje fue fiel a algunos ‘básicos’. La baguette de Fendi era uno de ellos. Recientemente, Sarah Jessica contaba al periódico Financial Times que en las primeras temporadas, Patricia Field, la vestuarista, debía buscar ropa en las tiendas de segunda mano para no salirse del presupuesto, hasta que Fendi “comenzó a prestarnos ropa y así llegó la baguette. Eso abrió las puertas para nosotros e influyó en los guiones, especialmente en la costumbre de Carrie de gastar más dinero en ropa que en su casa”.  SJP también revela que ella conserva dos modelos originales de la baguette, una de ellas la del célebre episodio en que un ladrón trata de robársela. “Las guardo ambas celosamente para mantenerlas en perfectas condiciones” dice, y cuenta que se las heredará a sus hijas mellizas, que hoy tienen… 3 años.

Sarah Jessica/Carrie no es sino una (¿dos?) de las fieles admiradoras del precioso accesorio. La baguette fue vista bajo el brazo de Jennifer Lopez, Julia Roberts, Monica Belluci y Cate Blanchett. Silvia Venturini Fendi, su creadora, recuerda aquel día en 1997 cuando la llamaron de una de sus tiendas para decirle que Madonna había comprado tres modelos. Diez años después, Sharon Stone lideraba en Roma una subasta a beneficio de la AmFar que logró € 60.000  por un modelo en lona.

El libro Baguette (Rizzoli) ilustra la epopeya de esta cartera estrella. Y después de la baguette, ¿qué? Silvia Venturini Fendi, que detesta “las ‘it bags’ atroces que no sirven para nada”, pontifica: “Hay que tener una idea genial o volver a los clásicos”.

Fendi en diez fechas


Fendi es una marca de lujo creada en 1925 por Adele y Edoardo Fendi. Comenzó con bolsos y más adelante pieles, y rápidamente toda la burguesía romana se volcó a su tienda. A partir de 1946, las cinco hijas de la pareja comienzan a trabajar en la empresa familiar, creando nuevos productos en cuero y piel. En 1965 confían el diseño a una estrella montante de la moda -Karl Lagerfeld-, quien crea el célebre logo de las dos F. En 1977 lanzan el prêt-à-porter y en 1984, los accesorios. En 1985 la casa celebra sus 60 años y 20 de colaboración con Lagerfeld con una gran exposición en Roma: “Fendi-Karl Lagerfeld, una historia”, y lanzan su primer perfume. En 1997, Silvia Venturini Fendi crea el famoso bolso baguette. En 2004, LVMH deviene en mayoritario de la marca. En 2005, en su 80º aniversario, apertura del Palazzo Fendi, en Roma, el espacio Fendi más grande del mundo. Hoy los productos Fendi son distribuidos en el mundo entero través de 160 sucursales.