Moda

Hombres de colección

Un sociólogo blogger, un rockero, un comunicador multimedia y un actor dejaron a un lado el pudor y accedieron abrir sus piezas, clósets y cajas para mostrar los objetos de su afecto:    corbatas,  lentes de sol, zapatillas y sombreros, respectivamente. Porque a ellos también les gustan los accesorios, lo que pasa es que no lo dicen.

  • Revista Mujer

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Fotos: Paula Ziegler. / Asistente: Ignacia Riffo.

CORBATAS


Ulises

Todo comenzó hace dos años cuando peligró su trabajo por lo mal vestido que iba. “Trabajaba en una ONG. En ese entonces yo era muy desordenado para vestirme, no me importaba lo que me ponía, hasta que los niños con los que trabajaba comenzaron a faltarme el respeto”, cuenta. “Y mi jefe me dijo que podía deberse a mi presentación personal. Desde ahí que le puse ojo al tema de la ropa”. Hoy, Ulises, el seudónimo que usa para escribir en su blog Ponte los Pantalones (http://pontelospantalones.wordpress.com), ya no usa buzo con zapatos formales o ropa al revés, como lo hacía el grupo Kriss Kross en los 90, sino que se viste bien. Muy bien. Este sociólogo penquista se volvió un estudioso de la moda y, sobre todo, un experto en buscar prendas de marca en tiendas de ropa usada. De hecho, su colección está formada por más de 50 corbatas, que en su gran mayoría pertenecen a Valentino, Dior, Ermenegildo Zegna, Balmain, Ralph Lauren y Hugo Boss. “Lo divertido es que no las ocupo en mi vida diaria. Las uso en eventos especiales, cuando considero que se trata de algo muy, pero muy importante”, explica. “Así como los japoneses se guardan la tarjeta de presentación cerca del corazón, para mí el usar una corbata es un gesto que dice ‘me importas tanto que hoy me puse una corbata para ti’”.

ANTEOJOS DE SOL


Piero Duhart

Si es incómodo recibir una mirada fija de un desconocido, es aun más perturbador sentirse observado por cientos de personas. Al menos así lo cree Piero Duhart, el vocalista y guitarrista del grupo de rock De Saloon, quien cuenta que desde hace cinco años siempre toca en el escenario con sus lentes de sol puestos. “Me relaja usarlos en los conciertos, me sirven para no desconcentrarme”, explica. Su colección comenzó en 1998, cuando el trío oriundo de Concepción se radicó en Santiago. A la fecha tiene más de 30, entre los que se repite el modelo Wayfarer y Aviator, de Ray-Ban, en distintos colores y marcas, pero asegura que serían muchos más si no se le hubieran perdido tantos. “Los fans llegan con lentes de regalo, pero lo malo es que así como me los regalan, también me los piden para tenerlos de recuerdo. Además pasa que como los tengo colgados aquí (en su estudio), cuando llegan los amigos siempre me piden prestado alguno ¿Y cómo les voy a decir que no, si son tantos?”, pregunta riendo.

ZAPATILLAS


Maximiliano Jiménez

Cuando vio que los integrantes de sus grupos favoritos salían en sus videoclips auspiciados de pies a cabeza, se complicó. Él, que era un escolar adherente a la filosofía ‘hazlo tú mismo’, a la música punk y a los fanzines, no entendía cómo era posible que la música, el arte y la publicidad fueran de la mano. “Y finalmente pasó que me vendí y convertí mi gusto por las zapatillas en la excusa perfecta para hacer lo que quiero”, afirma sonriendo este comunicador multimedia. Las primeras zapatillas en las que se interesó fueron las típicas Converse Chuck Taylor, de lona y caña alta. Después fue investigando la historia que había detrás de cada modelo de zapatillas, hasta que se convirtió en un entendido del diseño de ‘sneakers’, como se les dice en inglés. Y de paso, en un coleccionista: tiene más de 50 pares. “Si los artistas se relacionan de vez en cuando con las empresas, por qué yo no iba a poder hacerlo”, cuenta. “Pensé que si no podía ir contra la corriente, era mejor sacarles plata a los que la tienen y así financiar proyectos de gente real, que está haciendo cosas interesantes”. El objetivo dice que lo cumple a través de pousta.com, un sitio web de tendencias y cultura pop, creado por él y Francisco Ávila, que está auspiciado por diversas marcas de zapatillas.

SOMBREROS Y GORROS


Fernando Larraín

“Son los que más delatan mi personalidad”, dice el actor Fernando Larraín, que entre sombreros y gorros cuenta más de 40. Dice que no recuerda cuándo comenzó a tener tantos, pero que su afición por la ropa viene desde niño. “Incluso diría que mi gusto por la ropa es anterior al de la actuación. De chico me llamó la atención, como por ejemplo la vez que mandé a mi hermano Nicolás disfrazado de chino al shopping Los Cobres de Vitacura y yo estaba fascinado con la reacción de la gente”, recuerda. Entre el colgador que está en el living de su casa y la caja que tiene en su estrafalario clóset, los hay de todo tipo y estilo. De lana, de tartán y de cuero. Peludos, con lentejuelas o con bordados. Jockeys, boinas, de modelo vaquero, fedoras y borsalinos. “Creo que me gustan porque me recuerdan mi infancia, a los sombreros que usaba mi papá, como los de copa o los de hongo”, cuenta.  “No es que me dedique a buscarlos, sino que cuando veo uno que me gusta, que me llama la atención por los colores o la textura, lo compro”.