Hombres

Renato del Valle

Es uno de los fotógrafos más cotizados del mercado publicitario y periodí­stico. Su primer 'beauty' (foto de maquillaje) lo hizo con la modelo Renata Ruiz, cuando ella aún era adolescente, y ha sido uno de los pocos (si no el único) que ha retratado a Michelle Bachelet sin anteojos. Modelos, actrices y polí­ticos posan habitualmente para su cámara. Este hombre sí­ que sabe de belleza.

  • Revista Mujer

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Van llegando una a una y toman un lugar en alguno de los sillones vintage que hay en el hall del estudio de Renato del Valle (36). Son modelos, son lindas y vienen a un casting de un comercial canadiense para el que Renato hará la campaña gráfica. Cuando termine esta conversación las observará e inmediatamente reparará en la textura de su piel y sabrá si serán o no las elegidas: ha hecho tantas fotos de maquillaje y producciones de moda, que ya sabe cuándo sí y cuándo no. Su primer ‘beauty’ lo hizo con Renata Ruiz, cuando ella recién comenzaba su carrera. “Creo que fue en 1999. Encuentro que tiene una cara preciosa”, dice, y entrega algunos de los códigos de su trabajo vinculado a la belleza:    
“Para hacer un ‘beauty’ tienes que tener una modelo beauty. Muchas veces te dicen: ‘Mira, al cliente le gusta esta modelo, y luego llega una chica que puede sea preciosa, pero tiene un poco de pelito en la cara o la piel porosa, y no sirve. Necesitas una piel tersa, sin vellosidades, luminosa, sin arrugas. Hay clientes que trabajan con modelos con contrato anual, y a veces  algunas de ellas tienen un origen mediático y no estético. Son guapas, pero no son para un beauty”, comenta, y muestra la imagen de una campaña que le encargó una marca de sal: la cara de la mujer está finamente salpicada de sal y una lágrima comienza a bajar desde uno de sus ojos. “Me puse a investigar sobre la sal de mar, y me enteré de que el agua de mar tiene casi la misma composición química -en términos de minerales, no de concentración- que las lágrimas. Cuando uno llora, prácticamente llora mar. Como me gustó tanto esa idea hice que la chica apareciera con una lágrima; que se pensara que como ha llorado tanto, la cara se le ha cubierto de sal”, explica.

¿Cuál es tu límite para el retoque de una foto? No me impongo un límite, pero no comparto la idea de dejar a la gente con las pieles lisas cuando aparecen en la portada de una revista. Encuentro que es ridículo, aparte de que la gente se empieza a ver rara. Yo siempre dejo un poco de porosidad. Y prefiero mostrar una mujer con buena piel a tener que hacer la foto de una con mala piel y después alisarla. Eso me parece horrible.

¿Qué buscas cuando haces un retrato a gente ‘normal’, con pieles imperfectas? Es muy difícil de cuantificar, pero hay una cierta atmósfera que le quiero dar a la foto. Las modelos tienen ese aura de mujer percha, con buenos cuerpos para poner ropa y que son muy bonitas, pero cuando fotografías a un actor o a un político, el tema va por otro lado: quieres saber quién es esa persona y buscas cómo resaltar su belleza interna.
Le hiciste una foto muy buena a Michelle Bachelet. Una de las pocas en que aparece sin anteojos. Y se ve muy linda. En este trabajo tiene que haber mucha convicción en lo que haces y debes convencer al otro de que uno maneja la situación, y cada vez lo vas haciendo con más autoridad. Con el equipo que fuimos a tomarle esa foto le dijimos que se sacara los anteojos. En ese tiempo ella era ministra de Defensa y a mí me llamaba la atención que una mujer fuera ministra en un mundo tan masculino, tan violento, y dentro de ese contexto encontraba interesante rescatar su belleza. La podríamos haber puesto ruda o en un contexto militar, pero quisimos sacarla de ahí para mostrar la parte más linda que tenía como mujer.