Belleza

Polen POWER

Hay muchas formas de prepararlo y todas sirven para estar más bellas y sanas. Cápsulas, gránulos, cremas, jabones y champús son parte de la oferta actual de este producto que hasta hace poco creí­amos que solo serví­a para las abejas.

  • Revista Mujer

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Es el nuevo aliado de quienes buscan sentirse bien. Polen para ser bellas y sanas.  Cada día es más común encontrar en el mercado productos elaborados con este polvo amarillo de las flores; incluso en Chile es fácil dar con esta nueva oferta natural, que incluye no solo cremas, champús y jabones, sino también cápsulas o, en su defecto, los gránulos directamente extraídos de la colmena de las abejas… Por cierto, dicen que esto último no es el producto más sabroso -de ahí el éxito de las cápsulas-, pero sí hay quienes admiten que no deja de tener algo de romántico el hecho de comer polen puro.
“Es que sale directamente de las flores, entonces, no es algo que guste de inmediato. Por eso se aconseja consumirlo con miel o mezclado con yogur”, aclara Magaly Albornoz, química farmacéutica de Farmacias Knop
 
Multivitamínico
Quienes promueven su consumo hablan de innumerables virtudes. Dicen que es uno de los mejores multivitamínicos y energizantes naturales. El polen tiene aminoácidos, minerales, flavonoides, enzimas y vitaminas, como la A (para la piel), D (para fijar el calcio), E (efectos antioxidantes) y B (para el sistema nervioso central). En términos simples, explica Magaly Albornoz, es un alimento completo por sus propiedades vigorizantes.
“Se le considera una fuente de salud importante. Sirve para mejorar el rendimiento laboral, al actuar sobre la memoria. De ahí que sean muchas las mujeres las que estamos tomando este producto natural; sin embargo, también hay un número importante de hombres, de entre 30 y 50 años, que al estar cansados, estresados y con poca concentración, comienzan a consumir cápsulas de polen”, añade la química farmacéutica.
Los más exóticos pueden exigir el polen granulado de bosque nativo. En Dellanatura Market, por ejemplo, ofrecen este producto definido como un energizante, reconstituyente, estimulante del sistema inmune, regulador anímico, desintoxicante y estimulante metabólico. Recomiendan consumir hasta dos cucharaditas al día, sobre todo si existe depresión, desnutrición, impotencia, arteriosclerosis, estreñimiento, estrés o anemia.
Se aconseja partir con dosis pequeñas. Según Sonia Arciniegas, naturópata y dueña de la tienda Pachamama Omm, lo ideal es primero comenzar a tomar por las mañanas jugos de naranja, con miel, aloe vera y algunas pizcas de polen. Hay que lograr que el cuerpo se acostumbre de a poco a este alimento y así evitar alguna posible reacción alérgica.
Respecto de esto último, la química farmacéutica Magaly Albornoz advierte que el consumo de polen está contraindicado no solo para las personas alérgicas a este producto, sino también para las embarazadas, mujeres que estén amamantando, lactantes o gente con problemas renales o hepáticos.
 
Cremas, champús y jabones
Fiel ejemplo del dos en uno, el polen garantiza no solo un cuerpo más sano, sino también bello.
“El polen tiene flavonoides y estos tienen efectos antioxidantes, sirven para combatir el envejecimiento. Además la vitamina A ayuda a humectar la piel, regenerando los tejidos. Por lo tanto, si se la aplica directamente a distintas zonas del cuerpo se podría combatir las arrugas”, explica Magaly Albornoz.
Si bien es cierto que en Chile se comercializan -de manera más artesanal- las cremas elaboradas con este elemento, hay quienes son más cautos a la hora de recomendarlas. Jorge Contador, dueño de la empresa Apitel, optó por distribuir cápsulas y gránulos sellados al vacío en la farmacia mapuche Makelawen por el riesgo a contraer alergias.
Sonia Arciniegas admite que los efectos beneficiosos del polen pueden verse  a muy corto plazo, sobre todo si se usan productos que contienen polen en su justa medida. En su local, Pachamama Omm, se exhiben jabones con polen y propóleos (desintoxicante), la máscara capilar de caléndula y polen (fortalece el cabello) y el champú de polen con caléndula.
En Burt’s Bees, la reconocida marca de cosmética natural estadounidense, también tienen un producto de polen. Se trata de Radiance, crema facial para la noche, que sirve para minimizar líneas de expresión y arrugas. Además del componente estrella, está elaborada con jalea real, mantequilla de shea, aceites y extractos naturales.
A nivel artesanal, destaca la producción de Olmué. Ahí vive Ana María Elgueta, dedicada hace años a la venta de cremas hechas con polen. A su juicio, pocos son los casos de alergias gatilladas por consumo del producto, pero como medida de prevención recomienda comenzar a probar con dosis bajas. Ayuda bastante comer un granito diario, dice.  Hasta su casa llegan muchos a comprar polen en estado natural, sellado al vacío, y Self, una crema especial para combatir arrugas y resequedad de la piel. Entre sus ingredientes figura el polen, jalea real con ginseng, propóleos, aceite de avellanas, glicerina, aceite de oliva y de lavanda, vaselina y esencia de almendra.

Engañando a las abejas


Lejos de la industrialización y de la producción en serie, en Olmué todavía es posible ver la extracción artesanal de polen. Algo de lo que sabe la artesana Ana María Elgueta: “El polen es recolectado de las colmenas densamente pobladas, mediante distintos tipos de trampas. Estas generalmente se instalan en la entrada de la colmena con el fin de atrapar el polen que se desprende de las patas de las abejas. Una vez que esto ocurre las partículas caen en un recipiente que luego se retira, sin perturbar a las abejas y cuidando de solo sacar una parte”.