Belleza

Una textura para cada piel

¿Productos en polvo o lí­quidos? ¿Con brillo o de acabado mate? Los mismos maquillajes que resaltan la belleza de una mujer, en otra pueden acentuar sus defectos. Para elegir bien conviene tener en cuenta dos factores fundamentales: la edad y el tipo de piel .Tres expertas explican aquí­ los porqué.

  • Revista Mujer

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Bases y correctores


Bases
Si lo que quiere es una piel aterciopelada, lo mejor es usar una base fluida, que puede ser líquida o pastosa. “Ambas son aptas para todo tipo de piel pero especialmente para las secas, porque contienen propiedades hidratantes”, explica la maquilladora María Paz Urra. “Para una correcta aplicación deben trabajarse con pinceles de cerdas sintéticas, ya que permiten esfumar el producto”, según cuenta Daniela Forno, creadora de la escuela de maquillaje Pigmento. Junto con escoger bien el pincel, se recomienda sellar con polvo translúcido.
La variedad de productos en polvo es tan amplia como la de los líquidos. Su diferencia está en que matizan mejor, se difuminan más fácilmente y logran alta fijación. Son aptos para todo tipo de cutis, sobre todo cuando este es o tiende a ser graso.
En el caso de pieles secas, no hay mayor problema en usar polvos si se hidrata con un producto libre de aceite antes de la aplicación. ¿Y si hay arrugas?, también se puede -señala María Paz Urra-, todo depende de la cantidad usada. La idea es nunca abusar. Y para mejor resultado se recomienda aplicarlos con pinceles de cerdas naturales, ya que el movimiento permite que los polvos se distribuyan mejor y se fundan con otros colores.

Correctores
Siempre cremosos, los hay más o menos densos (pote, tubo, barra). La elección depende de lo que se desea lograr: para cubrir de manera natural, es mejor el corrector líquido, pero si se quiere cubrir una mancha u ojeras muy evidentes, el corrector compacto cubre más.

Sombras


Lo mejor de las sombras en crema es que con ellas no hay peligro de manchar otras áreas del rostro, como suele pasar con los cosméticos en polvo. Eso sí, hay que tener cuidado con la cantidad, porque el exceso de producto tiende a introducirse en los pliegues producidos por las arrugas y las líneas de expresión. Si pretende un maquillaje que dure todo el día, se recomienda optar por las de alta fijación o waterproof.  
Al igual que las bases líquidas, las sombras en crema son especialmente indicadas para mujeres de piel seca porque resultan humectantes. Además, “son buenas como base para aplicar una sombra en polvo, porque lo fijan más”, señala la maquilladora y estilista Ameriga Giannone.
La principal ventaja de las sombras en polvo es que son más fáciles de trabajar que las cremosas y permiten esfumar y mezclar tonos sin problema, por ejemplo, para desarrollar el maquillaje smokey eyes. Hay sombras en polvo compactas y sueltas. Vale una precaución con estas últimas: “tienden a caerse mucho en el resto de la cara. Uno está pintando el párpado y cae producto sobre las ojeras”, advierte Daniela Forno. Para aplicarlas es importante usar al menos  un pincel de cerdas naturales ovalado. Ameriga Giannone recomienda idealmente que sean cuatro: uno para la base del ojo, otro para la cuenca, un tercero para difuminar y el pincel para delinear.
¿Conclusión? Para las expertas lo ideal es combinar ambas texturas porque así se logra un efecto más interesante.

Delineadores


El efecto del delineador líquido es definido y dramático. “Sirve para dar énfasis a la mirada, tanto para el día como para la noche”, dice María Paz Urra. Pero si lo que se busca es un maquillaje relajado, no es recomendable porque “endurece la expresión”, acota Daniela Forno. Su consejo es aplicarlo con pincel muy fino, distinto al que suele traer el producto.
El delineador líquido requiere de buen pulso y por eso, entre otros factores, Ameriga Giannone prefiere el delineador en crema que viene en pote: “Se aplica fácilmente con un pincel angular (con forma de triángulo) y no es complejo corregir el difuminando. Además, se puede jugar con la amplitud de la línea y deja un bonito efecto que dura mucho, con un color muy intenso”.
El polvo delineador, por su parte, deja un efecto mate y no se corre como sí puede pasar con el lápiz, que al ser cremoso tiende a derretirse con el calor.
Una fórmula que aconseja Daniela Forno es delinear con sombra oscura mezclada con agua o con diluyente para sombra. “Mojas el pincel con un poquito de agua, lo pones en la sombra y lo aplicas muy pegadito a la pestaña”, sugiere.

Blushes


En los últimos años el rubor en crema irrumpió en el mercado y se ha convertido en éxito inmediato. Es especialmente recomendable para las pieles secas porque las hace lucir hidratadas. “En el día, basta una gota de producto para crear un bonito efecto de color en el rostro, sin esa imagen de mejillas y vellos empolvados que puede verse con el antiguo colorete”, explica Daniela Forno. La maquilladora agrega que existen pinceles especiales para el producto, son similares a un plumero abierto y se accionan en círculos. De igual forma, el rubor en crema se puede aplicar, sin problemas, esfumando con los dedos.
Los rubores o blush en polvo se emplean en las mejillas. Para su buena aplicación, es importante contar con un pincel grande y de cerdas naturales, idealmente, cortadas en forma diagonal para definir o destacar mejor el pómulo. El movimiento debe ser hacia arriba, intentando dejar el producto lo más difuminado posible.

Labiales


Tanto los lápices como los labiales fluidos sirven para todo tipo de piel y solamente hay que preocuparse de escoger bien el color.
Los de textura líquida resultan más livianos, pero los hay a prueba de agua y larga duración. María Paz Urra recomienda usar un bálsamo hidratante antes de su aplicación.
Los lápices labiales, a su vez, tienen una textura más espesa y pueden ser con efecto mate o satinado. Al mismo tiempo suelen durar bastante, sobre todo si son mate y no tan cremosos. Sin embargo, siempre se puede reforzar la durabilidad  neutralizando con la base correctora más polvo translúcido, tal como sugiere María Paz Urra.
Como lo que se ilumina se aprecia hacia adelante, según explica Daniela Forno, por consistencia y brillo el gloss es perfecto para aumentar visualmente el tamaño de los labios. Eso sí, es importante tener la precaución de no usar mucha cantidad, más cuando los labios tienen arrugas alrededor, pues toda textura cremosa tiende a introducirse en los pliegues que encuentra a su paso. Para esta situación es preferible usar labial mate y delineador de labios. Luego, unas gotas de gloss solamente en el centro de la boca.

¿Brillante o mate?


Cuando se habla de texturas en el maquillaje, también se deben considerar productos brillantes o mate, independiente de si son fluidos o en polvo.  Esto es especialmente importante cuando hay imperfecciones o arrugas, porque el brillo refleja o evidencia la textura de la piel. Entonces, cada vez que se utiliza una sombra u otro producto satinado, cualquier arruga o imperfección queda en evidencia.
Las texturas mate, en cambio, se pueden usar en cualquier tipo de piel, y lo ideal -cuando no hay exceso de arrugas- es mezclar con un producto satinado, porque el juego de mate-brillo ilumina y crea un efecto más atractivo en el maquillaje.

Polvos translúcidos: ¿para qué sirven?


Sueltos o compactos, se usan para quitar el brillo, siendo perfectos para pieles grasas o la zona T (frente, nariz y mentón).
En pieles secas hay que humectar antes de la aplicación, y la forma adecuada de hacerlo es con un pincel que corra de lado y hacia abajo, siguiendo la dirección de los vellos.