Belleza

Codos, rodillas y talones: S.O.S. hidratación

Estas zonas del cuerpo tienden a ponerse secas, ásperas y escamosas, sobre todo durante el verano. Lo bueno es que mantenerlas suaves y bonitas no implica grandes esfuerzos, solo un poco de constancia y productos especí­ficos. También ayuda abandonar la obsesión por emparejarlos con lijas.

  • Revista Mujer

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Los codos, las rodillas y los talones suelen ser las áreas más secas, ásperas y agrietadas de la piel. No es casual. Tal como explica la doctora María Luisa Pérez-Cotapos, dermatóloga de Clínica Las Condes, estas zonas están sometidas a un permanente desgaste por el roce, la ropa, el peso y la movilidad propia de las articulaciones. “Como mecanismo de defensa y protección del propio cuerpo, la piel se engruesa, se hace menos permeable, menos elástica y si no se cuida tiende a cambiar de color (oscurecerse), agrietarse, fisurarse, doler e incluso puede infectarse”, explica.

En verano esas características se acentúan, porque la piel queda al descubierto. Por eso cobra tanta importancia dedicar unos minutos cada día al cuidado de estas pequeñas zonas para devolverles elasticidad y suavidad.

LIMA Y LIJAS
Muchas veces se recurre a la técnica de raspar para eliminar las durezas usando limas, lijas o piedras pómez. Es una solución, pero solo temporal porque en breve tiempo la piel vuelve a ponerse áspera. “Eso pasa mucho en los talones, cuando las mujeres nos hacemos la pedicure. A veces se nos pasa la mano y limamos mucho y eso estimula que se engruese la piel, porque nuevamente hay fricción y el cuerpo interpreta que hay que protegerse, por lo tanto lo más importante es lubricar adecuadamente el área”, dice la doctora Carla Muñoz, dermatóloga de Clínica Santa María La Dehesa. En los casos de ennegrecimiento u oscurecimiento de codos y rodillas, se puede usar piedra pómez para exfoliar la capa córnea, pero con suavidad. “Nunca hay que inflamar la zona porque en pieles morenas se produce una hiperpigmentación posinflamatoria”, añade la doctora Pérez-Cotapos.

PIEL HIDRATADA
Aunque parezca obvio, mantener estas zonas humectadas es la gran solución para lograr suavidad. Cuando se hace correctamente se genera una capa protectora que la resguarda del roce y eso disminuye la posibilidad de que se engruese. “Hay que lubricarlas con cremas que tengan contenidos más altos de grasa y que permitan recuperar o proteger la piel”, afirma la doctora Carla Muñoz. Y agrega: “Si la zona ya está engrosada, se pueden utilizar productos queratolíticos que buscan adelgazar la parte más externa de la piel: la capa córnea. Principalmente se utilizan cremas con urea. En algunas ocasiones más extremas se puede utilizar también ácido salicílico u otros productos, siempre con el fin de ir eliminando este exceso de grosor”.

En cuanto a los cuidados que cada una de estas zonas requieren, la doctora Muñoz explica que no hay mucha diferencia entre uno y otro, lo único que varía es la concentración de ingredientes. “En el talón, por ejemplo, se puede utilizar una concentración más alta de urea. Pero eso es para el tratamiento, lo ideal es evitar llegar a este punto y eso se logra manteniendo la piel lubricada con cremas humectantes, las que efectivamente ayudarán a reducir el grosor en el caso de que sea leve”.

NO LO HAGA USTED MISMA
Con respecto a recetas caseras de exfoliación, la doctora Pérez-Cotapos es tajante: “No las recomiendo”, principalmente porque, a su juicio, muchas de ellas son mitos, y porque un mal uso puede tener resultados nefastos. “Muchos productos naturales usados para exfoliar o depigmentar son derivados de plantas o frutas (limón, piña, concha de perlas, algas, macerados de hojas, semillas, etc.), los que pueden tener elementos fotosensibilizantes, y si la zona queda expuesta al sol, puede quemarse y marcarse”, asegura.