Hombres

Antonio Contreras

No estudió diseño de vestuario, pero desde hace cinco años  comenzó a llamar la atención con su ropa y sus tejidos, muchos de ellos confeccionados con telas o lanas recicladas. En 2010 creó la marca AdeAntonio y ese mismo año sus diseños se exhibieron en la pasarela de Santiago D Moda, una de las muestras relevantes que se realizan en Chile. Es considerado uno de los creadores emergentes de la escena local. 

  • Revista Mujer

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“Es como de posguerra, pero no tengo nada de posguerra… No sé… Es como tener conciencia. Hay tantos materiales ricos; vas a las tiendas de ropa usada y hay una cantidad de seda a tres lucas, a dos lucas, a 500 pesos. Ocupar ese material y darle valor con tu trabajo termina siendo el arte de la prenda”, dice Antonio Contreras (25), sentado en un sillón rojo de la tienda Hall Central, el único lugar donde hasta ahora se venden sus creaciones. A poco menos de un metro se observan dos chalecos de verano tejidos por él con un telar circular. Un poco más allá se ve un maniquí arropado con otra de sus composiciones. El resto de su colección de la temporada -muchas de ellas piezas únicas- ya fue vendido.

Antonio comenzó a diseñar ropa sin querer. La historia se resume así: es el año 2006, está en primer año de la carrera de diseño industrial en la Universidad Mayor y junto a su amiga Araceli Silva trabaja en la tienda Maivisto. Un día le encargan que prepare la vitrina y él, sin saber nada de diseño de vestuario ni de costura, toma una tela, la pone sobre un maniquí y pincha alfileres hasta que arma un vestido. Las clientas preguntan por la prenda y se van frustradas cuando les explican que ‘solo’ es un género puesto sobre un maniquí. Él, en cambio, está feliz, porque se da cuenta de que sabe hacer algo que gusta a otros. Su amiga Araceli lo alienta, él a veces duda (le gusta mucho el diseño industrial); después de un tiempo sus amigos fotógrafos, al ver cómo interviene y transforma sus poleras, le piden que les haga prendas para sus producciones de moda. Se corre la voz, más gente se interesa por sus trabajos; Margarita Reyes, su mamá, lo apoya con capital y en 2008 funda la marca Basix y lanza su primera colección de básicos, junto a su amiga Fernanda Munizaga. Dos años después crea AdeAntonio y por primera vez muestra sus trabajos en una pasarela. Todo esto sin abandonar la carrera de diseño industrial.

Deconstruir y reconstruir piezas. Ese es su método. El mismo que aplicaba cuando era niño. “Siempre he desarmado o intervenido cosas. Como me costaba encontrar poleras que me gustaran las intervenía o las transformaba”, recuerda. Deconstruye, por ejemplo, cuando va a un local de ropa de segunda mano, compra un chaleco, lo desteje y luego lo arma como una obra textil nueva. “Corro todos los puntos y el chaleco termina como una malla; luego lo pongo en el maniquí y empiezo a trabajarlo, retejiendo o agarrando puntos”, explica. Y reconstruye cuando interpreta ese proceso de destejido en una creación nueva.

Con el tiempo ha incorporado otros instrumentos. El año pasado su madre le enseñó a tejer con un telar circular y ahora está entendiendo cómo funciona una máquina semiindustrial de los años 70. “Una conocida se la regaló a mi mamá y ella me la pasó a mí. Estoy viendo cómo intervenir los patrones para que el tejido no sea tan perfecto”. Su mamá también ha querido entrenarlo con los palillos. “Pero me enredo y como ella me lee tan bien lo que le pido, no he seguido intentando”.
Para marzo prepara Default, una submarca de AdeAntonio. También está desarrollando otras colecciones propias más una línea exclusiva para la tienda Zamba Canuta. 
  
¿Qué sientes cuando ves que tu ropa le gusta a tanta gente?
Es rico saber que lo que a mí me gusta les gusta a los demás; que puedes hacer feliz a alguien con algo que haces bien.