Belleza

Cuerpo casi perfecto

No nos engañemos: perfecto-perfecto no se puede, pero busto, muslos, abdomen y glúteos siempre pueden mejorar. Aunque una cosa es tonificarlos y otra cambiarlos drásticamente o, más bien, quirúrgicamente. Todo depende de lo que se quiera corregir, dicen los expertos. Lo cierto es que hay miles de alternativas para verse más lindas; desde ejercicios y tratamientos, hasta los últimos avances en cirugí­a plástica. Cada uno con sus pros y contras.

  • Revista Mujer

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NATURAL VS. ARTIFICIAL

Abdomen


NATURAL
Esta es, lejos, una de las zonas que más fácilmente se pueden mejorar, pero requiere de esfuerzo. “Las personas creen que por hacer muchos abdominales van a cambiar altiro su estructura, pero esto también tiene que acompañarse de un trabajo cardiovascular (máquinas trotadoras, elípticas, bicicleta o spinning)”, advierte Nelson Aedo, personal trainer y profesor de educación física de Sportlife y magíster en actividad física y salud.

Otra opción igual de sana es combinar el deporte con algún tratamiento, como la ultracavitación o ultrasonido. La kinesióloga licenciada y experta en estética Lucrecia Michaud explica que es ideal para mejorar la zona del abdomen. “El ultrasonido, en intensidad alta, genera un movimiento de la grasa y, en muchas casos, produce un estallido de la célula grasa; es como una especie de liposucción, pero interna. La grasa se libera y se mueve hacia las vías de eliminación, como la vía sanguínea y linfática. Posterior a esto, se hacen masajes manuales y tecnológicos que son escogidos de acuerdo con el tipo de piel del paciente”, explica.

En pocas sesiones se notan los cambios. La ultracavitación puede combinarse con la radiofrecuencia tripolar, ondas electromagnéticas que ayudan a diluir las grasas. En efecto, la radiofrecuencia es otro tipo tratamiento usado para mejorar la zona del busto y abdomen, pero que también exige la realización de dieta y de ejercicios. Así lo explica Consuelo Jaeger, kinesióloga de Clínica Santa María, especialista en drenaje linfático manual: “Para mejorar el tren superior (busto y abdomen) se recomienda dieta y ejercicio aeróbico (running, natación, elíptica y acondicionamiento para la musculatura). Paralelo a esto, es bueno someterse a sesiones de radiofrecuencia, máquina que calienta el tejido graso y favorece el drenaje linfático”.  ¿Beneficios de la radiofrecuencia? Reduce los tejidos, aumenta la circulación y facilita la formación de tejido colágeno. Ideal para combatir flacidez y celulitis.

¿Quiénes no deben hacerlo? Personas que han pasado por tratamientos de cáncer, gente con piel dañada, dermatitis, herpes, alergia o con cualquier tipo de prótesis metálica.

ARTIFICIAL
La abdominoplastía, dice el cirujano plástico Patricio Léniz,  jefe de la unidad de Cirugía Plástica de la Clínica Alemana, es la reina de todas las técnicas. Consiste en sacar el tejido (piel y grasa) que hay debajo del ombligo y que suele estar muy estirado en personas con abdomen prominente. Generalmente los pacientes que se hacen esta cirugía la acompañan de lipoescultura (sacar la grasa que sobra en los costados del abdomen) y la lipoinyectan, vale decir, la aprovechan para aumentar los glúteos, por ejemplo, u otra zona donde haya un déficit. “Es una cirugía media que requiere generalmente de anestesia general, y tiene contraindicaciones para pacientes con diabetes o hipertensión no controlada, o con grado de obesidad muy alto, porque cuando es así, lo mejor es que adelgacen primero. Tampoco se recomienda para gente que sufre de bulimia o anorexia”, advierte Léniz.

Existen, además, otros tipos de esta cirugía, como la miniabdominoplastía, en la que solo se saca una parte del tejido, o bien otra que sí saca todo el tejido, pero el posoperatorio suele ser más llevadero. Usar una u otra dependerá de la contextura física y de las necesidades del paciente. Los resultados se ven al mes y, aunque sean satisfactorios, los especialistas aconsejan no dormirse en los laureles: “Lamentablemente nadie puede relajarse, aunque quede estupenda. La cirugía ayuda, pero no lo es todo. Ahora, si está acompañado de un cambio de hábito, puede ser un excelente complemento”, advierte Patricio Léniz.

Busto


NATURAL
El push up figura en la lista de los grandes inventos para mujeres con escote desinflado. Una solución al alcance de todas, opina Vesna Bocic, experta en modas y asesora de imagen. “Encuentro que es una superayuda. Una polera con push up es distinta a una sin este implemento. Cambia totalmente y no se necesita cirugía. De repente veo a mujeres lindas, pero que son planas o que han dado de mamar, y pienso ‘pucha, ¡cómo no se ponen un push up, que no cuesta nada!’. Es una solución muy al alcance y sirve bastante”.

Ojo, que el público objetivo de esta prenda son las mujeres planas y no las más voluminosas. Si hay algo por lo que destaca el push up es porque no levanta las pechugas para siempre, pero sí aumenta visualmente las dimensiones y da proyección, por lo tanto, no es aconsejable para mujeres de grandes proporciones. Algo que reafirma Fernanda Zamora, productora de modas. “Es delicado el tema del push up. Lo más bonito de un cuerpo son las proporciones, no necesariamente que se tenga más o menos, sino que debe haber un equilibrio. Yo observo mucho el cuerpo de la chilena y veo que muchas son pechugoncitas, entonces, cuando además usan este tipo de sostén se ve como un exceso”.

ARTIFICIAL
En Chile se realizan tres tipos de cirugías plásticas mamarias: aumento del busto, reducción y mastopexia (levantamiento). De estas tres, la más demandada es la primera. “Quizá lo más demandado a nivel mundial es el aumento mamario. Es una técnica avanzada y bastante segura, a pesar de las últimas noticias asociadas a implantes franceses defectuosos”, advierte Patricio Léniz.

Se suma a esta opinión la de Daniel Jacubovsky, cirujano plástico de la Clínica Las Condes. “En Chile usamos principalmente implantes brasileños y norteamericanos. Debemos reconocer que ha habido avances pues ahora son mucho más seguros, tienen un relleno de gel cohesivo que, en caso de ruptura, no se desparrama. Poseen, además, una resistencia más grande al traumatismo”, advierte Jacubovsky.

A la hora de seguir mencionando beneficios, destaca no solo la reducción del tamaño de las cicatrices -algo impensable hace unos 10 años-, sino también la rápida recuperación que hay tras esta cirugía. “En una semana se puede volver a la rutina, claro que sin hacer ejercicios, algo que no sucede con otras cirugías, como la abdominoplastía, que exige hasta tres semanas de reposo relativo”, aclara Jacubovsky.

¿Riesgos? El aumento mamario puede tener contraindicaciones muy acotadas, señala el cirujano Patricio Léniz. En ocasiones se puede producir una contractura capsular, vale decir, que el implante haga una cicatriz un poco más exagerada alrededor de la prótesis. Cuando esto sucede, se sugieren tratamientos con ultrasonido o bien volver a operarse. Sin embargo, nadie asegura que esto no vuelva a ocurrir.

Daniel Jacubovsky también alude a estos encapsulamientos, aunque advierte que nada es eterno y que, por ejemplo, la cirugía de levantamiento de mamas dura unos años, pero luego la mama tiende a caer. Dicen que solo el efecto de la  reducción mamaria se prolonga en el tiempo.
¿Quiénes sí pueden someterse a una cirugía mamaria? Todas aquellas mujeres que quieran aumentar, disminuir o levantar el busto. ¿Quiénes no? Aquellas que sufran por alteraciones de la imagen corporal o por problemas nutricionales, que tengan diabetes o hipertensión no controladas, o personas con dificultad para cicatrizar.

Muslos


NATURAL
A partir de los seis meses es posible constatar grandes cambios luego de haber ejercitado esta zona del cuerpo al menos tres veces por semana. El personal trainer Nelson Aedo recomienda trabajos de fuerza para que se fomente la masa muscular y se quemen grasas. Las sentadillas o los ejercicios de pesos libres ayudan bastante a fortalecer las piernas. “Prácticamente cualquier persona lo puede hacer, lo importante es que alguien guíe el ejercicio. Si es un trabajo supervisado, se van a  generar cambios, como bajar el perímetro y el porcentaje de grasa de las piernas”.

La kinesióloga Consuelo Jaeger aconseja la presoterapia para fortalecer toda la extremidad inferior (muslos, piernas y glúteos). Se trata de un procedimiento que combina el drenaje linfático de una máquina con el manual. Suele efectuarse en personas que, además, hacen dieta y ejercicio. Lo habitual es que si se quiere reducir centímetros, puedan verse efectos luego de las tres primeras semanas (haciendo el tratamiento dos veces a la semana).

¿Quiénes no pueden hacerse estos tratamientos? Diabéticos, pacientes con prótesis o con marcapasos.

Existen, además, otras terapias no invasivas, como la ortomolecular, recomendada por Yaisy Picrin, médico cirujano especialista en nutrición clínica y envejecimiento biológico. Si bien este tratamiento partió para fortalecer piernas y glúteos, con el tiempo comenzó a usarse en todo el cuerpo. Se trata de un suero en el que se incluyen todos los sustratos del colágeno. Se complementa con inyecciones y con el tratamiento de thermage (regenerador de colágeno). También es fundamental combinarlo con dieta y ejercicios.

Beneficios: cambia la textura de la piel, se tonifica el músculo y combate la flacidez.

ARTIFICIAL
El cirujano plástico Patricio Léniz se muestra algo más cauto a la hora de hablar de la cirugía en los muslos. “Se deben tener en cuenta algunos elementos de reparo: la lipoaspiración en la parte anterior y posterior de esta zona es muy delicada porque tiende a dejar irregularidades. Es una cirugía recomendada, pero hay que tener mucho cuidado”, advierte.

“Es un arma de doble filo si no se hace con experiencia”, opina el cirujano Daniel Jacubovsky. “La lipoaspiración -explica- tiene como objetivo cambiar el contorno corporal mediante la reducción de grasas acumuladas en ciertas zonas, como el abdomen, caderas, muslos, cara posterior de brazos y papada. Si el cirujano es muy experimentado, puede producir una mejora en la flacidez de la cara interna del muslo y cara posterior de los brazos, pero hay un condicionante y es que si se retira demasiada grasa, puede aumentar la flacidez y, eventualmente, producirse adherencias o irregularidades”, añade Jacubovsky.

El cirujano Patricio Léniz advierte que existen otras opciones, como el lifting de muslos. Muy efectivo, pero indicado para cierto tipo de personas, como aquellas que han adelgazado mucho y se les ‘descuelga’ la piel del muslo. El problema, explica el experto, es que queda una cicatriz en la zona inguinal que, con el paso de los años, puede bajar y verse al estar en traje de baño.

Tanto Léniz como Jacubovsky coinciden en que el grupo mayoritario que demanda estas cirugías son mujeres de entre 35 y 45 años, seguido por un grupo de 45 a 55 años. Lo cierto es que la cirugía de muslos tiene indicaciones precisas, es decir, es necesario evaluar a la paciente para saber si es candidata o no a someterse al procedimiento que solicita, y si lo es, el resultado, dicen, es mucho más predecible y duradero que los tratamientos menos invasivos.

Glúteos


NATURAL
Existe una forma concreta y económica de tonificar los glúteos, y consiste en hacer ejercicios específicos. Según Nelson Aedo, personal trainer, profesor de educación física de Sportlife y magíster en actividad física y salud, existe una gama importante de ejercicios que pueden hacer las mujeres, como sentadillas o estocadas. Ojalá siempre bajo la supervisión de un experto. De igual manera recomienda el uso de máquinas de resistencia variable, seguras y capaces de mantener la correcta postura del cuerpo.

Ahora, si no se imagina siguiendo una rutina de ejercicios, no olvide que existe el efecto push up en pantalones y calzones. Lo importante, reitera la productora Fernanda Zamora, es ser objetiva y reflexionar si realmente se necesita o no aumentar en exceso esta zona del cuerpo. “Los calzoncitos con cola y caderas o los jeans con similares características no sirven para las rellenitas, porque al usarlos se ven casi redondas”.

ARTIFICIAL
El implante de glúteos no es una cirugía demasiado común en Chile, pero de a poco está aumentando su demanda. Según el cirujano plástico Patricio Léniz, con el advenimiento de nuevas técnicas se han visto menos complicaciones. “Hace unos 10 años había riesgos de que se abrieran las heridas y se requería de muchos drenajes, en cambio ahora no. Además, los implantes son asimétricos, pensados para los glúteos”, añade.

Respecto de estos últimos, explica, solo son usados en pacientes que no cuentan con exceso de grasa. El cirujano plástico Daniel Jacubovsky advierte que se trata de un tipo de prótesis más resistente que la mamaria, que tiene forma redonda u ovalada, según el tipo de glúteo y del volumen que se quiera corregir.

Lo habitual, en todo caso, es que sobre grasa, por lo tanto el aumento de glúteos suele ser una alternativa para aquellas mujeres que primero buscan reducir otra parte del cuerpo, y cuando ven que les sobra grasa la ocupan en esta otra zona.

“El aumento de glúteos es bastante frecuente cuando se hace lipoescultura; el paciente aprovecha la liposucción de la espalda o del abdomen y usa esa grasita para que se le lipoinyecte en los glúteos. Es tu propia grasa, el mejor de los implantes”, aclara Léniz.

Siguiendo esta idea, el doctor Jacubovsky señala que las mujeres buscan aumentar de volumen. Asegura que el procedimiento más usado es el lipoimplante, es decir, se lipoaspira grasa de una parte del cuerpo, se la prepara, se decanta y se implanta con una técnica depurada. Es, además, un tratamiento cuyo efecto dura para siempre.

¿Riesgos? En general, todas las cirugías plásticas pueden tenerlos, como sangrados, infecciones o cicatrices defectuosas. La mayoría puede recuperarse. Si los pacientes van a un buen cirujano y a una buena clínica, tienen la seguridad de que si hay algo raro se va a intentar corregir.
El cirujano Patricio Léniz sugiere a las pacientes interesadas que primero se aseguren de que el especialista elegido sea miembro de la Sociedad Chilena de Cirugía Plástica.

Daniel Jacubovsky, por su lado, es un convencido de que pocas mujeres llegan a la consulta sin haberse informado con anterioridad. “Como son procedimientos prescindibles, son decisiones muy bien pensadas y discutidas”, admite. A su juicio, hay un último y gran beneficio, además del físico: “Al mejorar su autoimagen, las mujeres adquieren más confianza en sí mismas. La mayoría busca conseguir un contorno corporal dentro de la normalidad y cuando lo logran, cuando se sienten más femeninas, les da mucha alegría”, añade.