Belleza

10 pilares del antienvejecimiento de la piel

El paso de los años, factores genéticos y condiciones ambientales producen cambios que hacen perder elasticidad a nivel cutáneo, manchan la piel y hacen que esta luzca menos lozana.
¿Se puede obstaculizar este proceso? La respuesta es sí­, siempre y cuando comience ahora con ciertas precauciones y hábitos que podrí­an llamarse 'los verdaderos secretos de la juventud'.

  • Revista Mujer

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1. Protegerse del sol
El 50% de las arrugas que tenemos son derivadas de la exposición al sol. La radiación solar es uno de los mayores enemigos de la piel y su juventud, pues destruye sus fibras elásticas y, según agrega Claudia de la Cruz, dermatóloga de la Red Salud UC, además de ser un factor carcinogénico, promueve la formación de manchas oscuras, otro signo de envejecimiento.
Para retrasar el daño y el envejecimiento generados por el sol es importante cuidarse precozmente, evitando la exposición directa entre las 10.00 y 16.00 hrs. Al mismo tiempo, es fundamental el uso diario y durante todo el año de un protector solar con factor 30. Y no basta con hacerlo una vez en la mañana:  es necesario  reaplicar el producto durante el día.
Damaris Ulloa, cosmetóloga y comercial manager de Clínica Skin, agrega que el producto escogido siempre debe cumplir dos condiciones: filtros para la radiación ultravioleta B (UVB) y la ultravioleta A (UVA).

2. Hidratación
El organismo está constituido por un 80% de agua y solo en la capa córnea de nuestra piel mantenemos un 20 a 25% de esta. Cuando existe deshidratación a nivel cutáneo, disminuye la elasticidad y las arrugas se acentúan.
Por eso es fundamental tomar agua y usar productos hidratantes. El consumo recomendado es de ocho vasos al día, sobre todo en época de verano, cuando por las altas temperaturas aumenta la sudoración. “Al tomar agua se equilibran las pérdidas y se mantiene el nivel adecuado de hidratación, la piel se mantiene perfectamente hidratada y se eliminan más fácilmente las toxinas que la perjudican”, explica la dermatóloga del Hospital Clínico de la Universidad de Chile Irene Araya, presidenta de la Sociedad Chilena de Dermatología.
A su vez, la hidratación con productos cosméticos es fundamental en la mañana y en la noche, para devolver a la piel los elementos de la barrera cutánea perdidos en el proceso de limpieza y no promover la resequedad.

3. No fumar
La nicotina acelera el envejecimiento cutáneo, tanto así, que la piel de un fumador se nota a simple vista. “Generalmente es más delgada y reseca, tiene los surcos más acentuados, con un color medio amarillento, y con manchas en la piel de color café”, explica la doctora De la Cruz.
Lo anterior sucede porque la nicotina produce un efecto vasoconstrictor en la piel, alterando el tejido conjuntivo y destruyendo las fibras elásticas.
Asimismo, el constante uso de los músculos peribucales acentúa las arrugas sobre el labio superior, dada la continua posición que adopta la boca al fumar.

4. Dieta equilibrada
Un régimen alimentario balanceado incluye todos los elementos nutritivos necesarios para la buena salud y, al mismo tiempo, puede retrasar la aparición o avance de los signos de envejecimiento.
Si se quiere aumentar la ayuda, hay que enfatizar el consumo de alimentos cuyos componentes tienen directa relación con el metabolismo celular de la piel:
La vitamina A y los betacarotenos favorecen la cicatrización y la renovación cutánea. Están presentes en verduras y frutas, como zanahorias, tomates, zapallo, espinacas, duraznos, damascos, cerezas y melón.
La vitamina C es necesaria para los procesos de regeneración de la piel. También actúa en procesos de coagulación e inmunidad celular. Se le encuentra en cítricos, melones, tomates, kiwis y pimientos, entre otros.
La vitamina E es un excelente antioxidante. Se puede ingerir como suplemento y también consumiendo vegetales de hoja verde, cereales, frutos secos y aceite de oliva.
El ácido linoleico es importante para mantener el manto lipídico de la piel, es decir, su humectación. Es una sustancia presente en aceites de soya y girasol.
El zinc, por último, ayuda en la cicatrización celular. Está en pescados, huevos, cereales, legumbres y carnes.

5. Conocer nuestra piel

Los componentes de los productos cosméticos varían de una fórmula a otra y su resultado para retrasar el envejecimiento depende de varios factores, entre ellos la edad, el tipo de piel, su sensibilidad y la estación del año. Por todo esto, se sugiere la indicación de un especialista.
“El consejo de un dermatólogo es muy importante para saber con qué productos limpiarse e hidratarse, conocer nuestro tipo de piel y cuáles son sus riesgos y necesidades individuales”, señala Claudia de la Cruz.
“Al existir una enorme cantidad de productos dermocosméticos destinados al cuidado de la piel y a la prevención del envejecimiento cutáneo, las personas pueden erróneamente adquirir un producto no adecuado para ellos, guiándose por la publicidad o la asesoría de personas sin conocimientos adecuados”, reflexiona la doctora Irene Araya.
También resulta útil consultar con una cosmetóloga respecto a la aplicación de cada producto, considerando aspectos que tal vez poco se toman en cuenta, como las formas de los músculos faciales. “Este punto es fundamental para tener buenos resultados y potenciar los tratamientos”, asegura Damaris Ulloa.

6. Limpieza
Mantiene la salud de la piel y remueve las células muertas que quitan luminosidad.
En la mañana se hace con la intención de retirar todos los residuos derivados de la renovación cutánea que ocurre en la noche, y al ir a dormir, para eliminar los restos de maquillaje, cremas y contaminación ambiental, asegurando cerca de ocho horas con los poros libres y una superficie apta para recibir hidratación.
También es muy útil la remoción de impurezas adheridas. Puede ser con sistemas caseros de peeling una vez cada siete días, y/o profesionales cada cierta cantidad de semanas.
Para los mejores resultados de cualquier proceso de limpieza se requiere usar un elemento adecuado a cada tipo de piel, por ejemplo, sustancias lechosas si es seca o astringentes si es grasa.
“Tomando hábitos como el de la limpieza cuidada y regular es muy probable que el tipo de piel que uno tenga en la edad madura sea de excelente calidad, lográndose ahorrar en tratamientos cosméticos”, asegura la doctora Claudia de la Cruz.

7. Buen ánimo
“Existen investigaciones que demuestran que el estrés crónico incrementa la producción de cortisol, el cual daña la habilidad de la piel para la retención del agua y, además, disminuye la luminosidad de esta. A la vez, el cortisol aumenta los niveles de azúcares de la sangre y, a través de un proceso llamado glicación, es capaz de dañar el colágeno y la elastina, aquellas fibras proteicas encargadas de mantener la elasticidad y turgencia de la piel”, explica la presidenta de la Sociedad Chilena de Dermatología.
El doctor Roberto Valdés, dermatólogo de la Clínica Alemana, recuerda además un punto importante: un buen estado de ánimo se asocia a una mayor preocupación por la salud y el aspecto físico, en tanto la depresión se relaciona con una negligencia del cuidado general del individuo y, por consiguiente, de la piel.
Así, lucir lozana por más tiempo tiene que ver con un estilo de vida. “Estar bien por dentro se va a reflejar siempre en el estado de la piel. Cuando uno adquiere actitudes de tensión, se tiende a formar más arrugas; por ejemplo, con el entrecejo contracturado aparece una línea en la  frente. También se marcan las patas de gallo, uno duerme mal y se produce retención de líquido generalmente periocular, provocando ojeras. Es como un ciclo vicioso”, comenta la doctora Claudia de la Cruz.

8. Dormir ocho horas diarias
Todos los procesos regenerativos del organismo necesitan de un descanso adecuado, esto se traduce en un buen sueño nocturno desarrollado en alrededor de ocho horas.
Al dormir se producen procesos que son regenerativos para las células que se van dañando durante el día. Y es fundamental que esto se haga durante la noche, porque es entonces cuando la piel induce los mecanismos de reparación necesarios para su regeneración, explica la doctora Araya.
Durante la relajación de los músculos se favorece la firmeza y elasticidad de la piel. Vale saber, además, que como las líneas de expresión surgen por la tensión de los músculos cutáneos y la constante contracción que tienen, si no se está suficientemente relajado o descansada habrá zonas como el entrecejo o los labios que van a lucir con arrugas. Para evitarlas, entonces, es importantísimo relajarlos, comenta Carlos Sandoval, kinesiólogo de Vidaintegra.

9. Ejercicios localizados
La musculatura tonificada conlleva a un mejor resultado estético, pues da volumen a los segmentos del cuerpo. En el muslo, por ejemplo, el cuádriceps da forma a esta parte de la pierna y si está tonificado hay un mejor resultado estético. Es lo mismo en los brazos; su volumen está dado por el tríceps y es este el que va a evitar que se produzcan los temidos ‘murciélagos’.
 “Siempre hay que hacer un trabajo generalizado y con énfasis en la o las zonas que queremos mejorar. Debemos tener nuestros objetivos claros y poder desarrollar un plan que fortalezca ciertas zonas y relaje otras. Los abdominales para poder reducir la pancita, los glúteos, cuádriceps y gemelos en las piernas son, a mi parecer, las zonas de trabajo más importantes”, señala Carlos Sandoval.
Para el rostro, el kinesiólogo sugiere relajar la zona de la frente y el entrecejo, jugar con aire dentro de la boca y pasarlo de una mejilla a otra para disminuir las líneas entre la boca y las mejillas (línea nasolabial), apretar los labios contra un lápiz entre estos y las encías para evitar las arrugas del sector y llevar la mandíbula hacia adelante contrayendo el platisma (músculo que va por delante del cuello), con la idea de bajar la papada.

10. Uso de productos cosméticos
Teniendo siempre claro que los tratamientos mejoran el aspecto, pero no el daño acumulativo, según aclara el dermatólogo Roberto Valdés, los productos antienvejecimiento, sobre todo después de los 30 años, son muy recomendables especialmente para cuello, rostro y contorno de ojos.
Existe una variada gama, habiendo químicos y naturales. Están los que contienen retinoides tópicos, antioxidantes, vitaminas, derivados de los alfahidroxiácidos, regeneradores del colágeno y fibras elásticas provenientes de células madre, entre muchos más. “Las cremas son bastante útiles para retardar los fenómenos de envejecimiento, sin embargo, es importante no creer todo lo que la publicidad de un producto nos dice en términos de rejuvenecimiento inmediato o milagroso”, aclara Irene Araya.
A la vez, es bueno prevenir según la edad. La cosmetóloga Damaris Ulloa comenta que desde  los 20 años se necesita, principalmente, una crema hidratante con protección SPF30. A partir de los 30 años son útiles los cosméticos antiarrugas que contengan pro-retinol, colágeno y elastina, pues ayudan a la regeneración celular y suavizan las finas líneas de expresión, a la vez que previenen la acentuación de arrugas prematuras. Por último, de los 40 años en adelante es ideal trabajar con productos que contengan jalea real, vitamina C, ácido glicólico y ácido hialurónico.

Tecnología dermocosmética: ¡Otra ayuda!


Permite atenuar el envejecimiento y, en algunos casos, revertir sus efectos. Deben hacerse en centros profesionales, donde se evalúen previamente la piel y sus particulares necesidades.
Las opciones son diversas, desde la inyección de sustancias de relleno para devolver turgencia a ciertas áreas de la piel, pasando por la inyección de toxina botulínica, que produce un relajamiento de la musculatura y ayuda a la regeneración de las arrugas de expresión, hasta la tecnología láser, capaz de restaurar las capas superficiales de la piel, eliminando signos visibles de su envejecimiento, según explica la presidenta de la Sociedad de Dermatología de Chile. Entre otras alternativas, la cosmetóloga Damaris Ulloa practica en la Clínica Cosmetológica Skin la Radiofrecuencia Tripollar, que actúa elevando la temperatura de la piel y así estimula la producción de colágeno, contrayendo las fibras, tonificando y atenuando incluso arrugas profundas; el fotorrejuvenecimiento con luz pulsada intensa, que borra arrugas finas, entre otras imperfecciones, y la microdermoabrasión, una exfoliación rápida capaz de remover células muertas de la capa superficial de la piel, estimulando la regeneración celular e incrementando la producción de colágeno  y la elasticidad.