Sin categoría

SUSAN SONTAG

Enero 1933 - diciembre 2004. Es una de las escritoras más serias e influyentes de las últimas décadas en Estados Unidos. Novelista y ensayista, también escribió guiones para pelí­culas y obras de teatro. Opinó sobre todo y nunca se calló ante las amenazas recibidas. "Traidora" y "tí­tere de Sadam", le gritaron sus compatriotas en la cara.

  • Revista Mujer

Compartir vía email

Recibió serias amenazas luego de sus opiniones por el atentado a las Torres Gemelas. Afirmó que se avergonzaba de ser estadounidense “porque mis compatriotas ven la guerra como algo bueno y aceptable”. Dijo que Bush pasó “de la cretinez más absoluta a la siniestridad más lúgubre”.

Susane Rosenblatt nació en Nueva York pero creció en Tucson y en Los Ángeles. Su padre murió de tuberculosis cuando ella tenía cinco años. Tiempo después su madre volvió a casarse con Nathan Sontag, quien le dio el apellido a ella y a su hermana. Fue una mujer precoz: a los 15 años terminó el colegio y a los 17 se enamoró de su profesor de sociología, Phillip Rief. Se casaron y tuvieron un hijo, David, quien más tarde se convertiría en su editor. El matrimonio duró ocho años, tras lo cual Susan se involucró sentimentalmente con mujeres. Su relación más conocida fue con la célebre fotógrafa Annie Leibovitz.

Fue una ciudadana del mundo. Estudió literatura,  teología y filosofía en Berkeley, en la Universidad de Chicago, en Harvard y en la Sorbonne. Dirigió dos películas en Suecia y una en Israel. Vivió en Sarajevo durante el asedio, en 1995. Provocadora y cálida a la vez, analítica y aguda, escribió sobre todo tipo de temas, desde la literatura y la fotografía hasta el sida, las guerras y el imperialismo. “Escribir ensayos es una adicción terrible”, decía.

Gracias a ellos ganó todo tipo de premios, como el Jerusalén, el Príncipe de Asturias, y el de la Paz alemán. Recibió serias amenazas luego de sus opiniones por el atentado a las Torres Gemelas. Afirmó que se avergonzaba de ser estadounidense “porque mis compatriotas ven la guerra como algo bueno y aceptable”. Dijo que Bush pasó “de la cretinez más absoluta a la siniestridad más lúgubre”. Y que se merecía más atentados. Nada la calló. Pensaba que con sus escritos podía lograr “un mundo menos cruel” y “denunciar los horrores que se cometen en contra de la religión”.

Murió en diciembre de 2004, a causa de una leucemia.