Hombres

Benito Quercia

A los 65 años podrí­a haber jubilado, pero no solo siguió trabajando como ingeniero agrónomo (todaví­a lo hace), sino que se inició como actor, motivado por su hijo, el actor y director Boris Quercia. Han pasado doce años desde que se puso delante de una cámara por primera vez y lo siguen convocando para pelí­culas y series. En Los 80 interpreta a don Farid, el jefe -y ahora socio- de Juan Herrera (Daniel Muñoz).

  • Revista Mujer

Compartir vía email

No fueron más de dos o tres minutos. Eso calcula él que duró su primera actuación cinematográfica. Fue en El Desquite, la película que Andrés Wood estrenó en 1999. En ese breve tiempo Benito Quercia (77 años) interpretó a un agricultor que negociaba con otro (Willy Semler) la venta de unos animales. “Me salió muy natural porque yo fui agricultor. Por lo mismo no era un personaje con el que tuviera que rascarme la cabeza para pensar ‘¿cómo se hará?'”, cuenta. Cuando vio la escena en el cine rió y rió. “Pensaba: ‘a lo que llega uno…'”.

Probablemente rió mucho más cuando comenzó a verse en la televisión, en spot  tras  spot.  “Una niña me atajó a la salida de la misa y me dijo: ‘Señor, ¿usted se interesaría en trabajar en spots?’. ‘Bueno’, le dije”, recuerda con una naturalidad pasmosa. “En mi casa no se extrañaron en absoluto de que yo hiciera estas cosas. Siempre hemos tenido una vida muy comunicativa. Hemos jugado mucho juntos”, comenta sobre la vida familiar que ha tenido con su esposa, Krasna Martinic, sus cinco hijos y sus diez nietos.

En el año 2003 su hijo Boris lo invitó a participar en Geografía del Deseo, serie en la que  interpretó a un botillero; dos años después Ricardo Larraín lo convocó para la sitcom Ex: “Era un grupo de divorciados que se reunían en una casa. Eran puros cabros de 30 años y yo era como el gurú: mi personaje no se había divorciado; ¡había salido arrancando (de su mujer) para sobrevivir!”, ríe. “Ahí ya pude desarrollar un personaje. No fue un trabajo de una introspección muy grande, pero sí se inició un proceso. Comprendí que el actor tiene que hacer un esfuerzo, observar, sintetizar”.  Y como Benito jamás dice que no, aceptó inmediatamente cuando lo llamaron para actuar en Che Kopete: la Película, y también para varios capítulos de Infieles. “Nunca he visto Infieles, claro que el título ya es sospechoooooso”, comenta pícaro. Luego llegarían Los 80. “Boris me dijo: ‘Hay un personaje que podrías hacer. Es un señor que tiene una camisería’. ‘Ya, pues’, le dije. Yo pensé: ‘Pucha, voy a estar con los dos Danieles, (Alcaíno y Muñoz), la Tamara, mi vieja amiga, y toda esa gallá, entonces no puedo hacer menos que pensar un poco’, y  comencé a elaborar un personaje. Recordé a parientes o amigos o señores que tenían tiendas y me largué”, cuenta y habla sobre la primera escena que protagonizó en esta cuarta temporada, esa en que don Farid, su personaje, le ofrece a Juan Herrera que se asocien para fabricar uniformes institucionales.

“Parece que salió buena. Yo estaba contento, para qué te voy a decir que no. Recibí muchos abrazos y creo que fueron sinceros. Cuando me vi, pensé: ‘Lograste algo, hiciste un esfuerzo, te salió’… Lo interesante es que no me costó mucho hacer este personaje porque yo comparto mucho con él, como eso que dice: ‘Mira, todas las cosas dependen de ti, no le eches la culpa a esto o lo otro; el mundo está ahí, amigo o enemigo, y tienes que resolver el problema’. A Juan le dice ‘hay que arrancar pa’ delante, no acoquinarse’. Es bonito eso. En las buenas o en las malas él está en una acción no de derrota, sino de lucha… El día en que se transmitió el primer capítulo estábamos en la sede de la productora y el Boris dijo: ‘Voy a ver el clíper, síper’, esa cuestión de Internet…

¿Twitter? Sí, el Twitter, para ver qué pasa con don Farid, y los comentarios decían ‘¡Groso, don Farid!’. ‘Ojalá hubiera más empresarios como don Farid’. A la gente le gusta la gente que emprende, que lucha, y el personaje está centrado en eso o al menos esa es la interpretación que yo le doy”.