Gastronomía

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  • Revista Mujer

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@la comensala: Bar Nacional


Saliendo de una reunión en el centro, unos colegas gastrónomos y yo, con lágrimas en los ojos como consecuencia de las protestas estudiantiles, decidimos no arrancar sino almorzar en el mítico Bar Nacional. En las esquinas había guanacos y se sentía en el aire el picor del gas aquel, pero enfilamos hacia este restaurante y bajamos al comedor subterráneo que bullía de comensales que parecían ignorar lo que afuera ocurría. Me encanta este tipo de locales bien tradicionales, con todo tipo de público y comidas muy caseras que en los restaurantes pitucos ya no se ven. Y con esos mozos que forman parte del inventario de tantos años trabajando allí.

No me pude aguantar y pedí cola de mono (tienen todo el año). Llegó un vaso enorme que no pude terminar, aunque estaba bien rico. Los demás pidieron cervezas. Partimos con unas empanadas fritas, de pino, mariscos y queso, que venían algo frías. Luego varias opciones de platos de fondo, en medio de la aceleración y bullicio propios del lugar: unas lentejas guisadas con arroz y zapallo, bien caseras (pero las de mi casa me parecen más sabrosas, honestamente, y la dueña del plato opinó lo mismo); una plateada con puré que su dueño devoró; unas guatitas a la española, con chorizo, blandas y bastante ricas, acompañadas de arroz blanco, y la lengua nogada que pedí yo, lengua que estaba exquisita y muy bien hecha, pero la salsa era horrible: con grumos y pocas nueces.

Las porciones son abundantes, por cierto, así es que postre no nos cupo. Lo más gracioso es que los platos llegaron bastante rápido, pero tuvimos que rogar para que nos trajeran la cuenta. Con todo, y pese a los altibajos mencionados, me parece que el Bar Nacional es un clásico que bien vale visitar de vez en cuando, con o sin protestas. Consumo: $32.660 (todo lo descrito, comimos 4 personas).

Bar Nacional

Huérfanos 1151, Santiago
Tels. 696 5986 y 699 5486.

Nota: 6/10

Nirvino


Como nirvana, pero del vino. Esa fue la idea del periodista especializado Daniel Greve al crear, junto a su equipo, el nuevo sitio web nirvino, que acerca los contenidos del inefable mundo del vino (y también hay bastante de gastronomía, para mi placer) al común de los mortales, en un lenguaje sin rebuscamientos, cercano y fácil de entender. ¡Y en menos de mil caracteres!

www.nirvino.cl

El HELADO DE EUCALIPTO del restaurante Emilio me transportó a la sierra peruana y a la costa central de Chile. Es realmente delicioso.