Belleza

Fangoterapia: Enlodarse para lucir bella

Está comprobado que las propiedades del barro lo hacen un elemento con grandes beneficios estéticos y medicinales. Una terapia que se originó con los egipcios y que diferentes centros de estética y spas se han preocupado de mantener vigente.

  • Revista Mujer

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El uso del fango en tratamientos de belleza es probablemente una de las terapias más antiguas que existen, aunque en un principio su uso era exclusivamente con fines terapéuticos. En el antiguo Egipto se utilizaba para tratar inflamaciones y heridas cutáneas. Si bien los avances de la ciencia lo desplazaron del ámbito médico, el lodo se consagró como uno de los elementos más naturales y efectivos en tratamientos de belleza.

Pero, ¿qué tiene el barro que lo hace tan bueno? Minerales, esa es la clave de todo. Hierro, calcio, potasio, silicio, selenio, magnesio, plata, cobre y zinc, entre otros; todos fáciles de ser absorbidos por la piel y que la nutren e hidratan. Por ejemplo, el zinc y el silicio promueven la producción de colágeno, evitando las estrías, arrugas y el envejecimiento prematuro.

Chile es un lugar ideal para realizar fangoterapia y la razón es simple. El barro de mejor calidad y más rico en nutrientes proviene de fuentes termales, que a su vez se originan en zonas con moderada o antigua actividad volcánica. Se forma cuando las sales y algunos elementos radioactivos son arrastrados hacia la superficie por el flujo de agua caliente; la arcilla que contiene el agua acumula estos elementos, que se suman a otras sustancias de origen vegetal, como vitaminas y clorofila. El resultado: fango volcánico.

“El lodo es procesado (se muele y purifica), y en algunos casos macerado con hierbas medicinales. Se aplica con una brocha o directamente con la mano en el rostro y cuerpo. Se deja secar y luego reposar sobre la piel durante por lo menos media hora, para asegurarse de que la piel absorba sus nutrientes. Para finalizar, se retira con agua tibia y una esponja o con la mano, con suaves masajes circulares. La dermis queda limpia, tersa y suave”, explica la fangoterapeuta Rosa Mora.

 

BENEFICIOS


Revitalizante y relajante: La tierra transmite su energía al cuerpo y lo relaja.

Estimulante:
Activa la circulación sanguínea, movilizando el agua corporal cuando hay retención de líquidos. Se utiliza para combatir la celulitis.

Regenerante: Estimula el funcionamiento de tejidos profundos y favorece la pérdida de ácido úrico, por lo que se utiliza ante problemas reumatoideos.

Limpiador: Absorbe los excesos de grasitud en la piel, evitando problemas de acné y poros dilatados.

Exfoliante: Elimina las células muertas de las capas más superficiales de la piel.

Tonificante: Los minerales aportan mayor firmeza, tonicidad y elasticidad a la piel.

Hidratante: Ayuda a equilibrar el pH y tono de la piel, y la hidrata, contribuyendo a la recuperación del tono muscular.

Fango y nieve


En el spa del Gran Hotel de Termas de Chillán realizan este tratamiento con tierra volcánica traída directamente de los alrededores del volcán Chillán. Se limpia y luego se muele, se mezcla con agua y se deja macerar con hierbas con propiedades terapéuticas como boldo o manzanilla. Una vez que la mezcla ha reposado se aplica a una temperatura de 38 °C en el rostro y cuerpo. Luego se envuelve con papel film y se deja reposar por 30 minutos; con el calor los poros se abren, permitiendo que se absorban los minerales. El tratamiento finaliza con un relajante baño en el jacuzzi, donde se retiran los restos del fango. “La piel queda tersa y suave, y la persona totalmente renovada. Además, el proceso se complementa con música relajante y aromaterapia, todo en un espacio de tranquilidad enclavado en medio de la cordillera”, cuenta Rosa Mora, fangoterapeuta del spa.

Duración: 45 minutos. Precio: $13.200 (rostro) y $38.500 (rostro y cuerpo).