Gastronomía

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  • Revista Mujer

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La Comensala
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El Apero

Salí a almorzar con mi amigo chef Juan Pablo, gran amante de la cocina chilena, y caímos en BordeRío, por lo que la opción fue el restaurante El Apero. El lugar está agradablemente ambientado con manteles blanquirrojos y objetos que aluden a la chilenidad. Mozos atentos y expertos nos atendieron con una vaina exquisita y un pisco sour maluenda nomás, con sabor a limón envasado. Mientras pedíamos los fondos picoteamos un arrollado huaso demasiado apretado y mal aliñado, y una palta reina que era casi una deconstrucción: palta rellena con trozos de pollo asado y la mayonesa al lado. Según mi amigo JP, la palta reina es un baluarte de nuestra cocina que a todos encanta y es tan fácil de hacer, que en este caso fue imperdonable que viniera así. ¡Por último pongan palta reina a nuestro modo! El pan y las sopaipillas nos parecieron olvidables.

Cuando ya sentíamos que el cuerpo pedía el segundo plato, llegó -¡menos mal!- un delicioso y muy bien hecho fricasé de filete, con sus papitas en cubos, pan frito y huevo revuelto en punto justo de humedad, y mis guatitas -no la mía, el plato- estaban blanditas y sabrosas, así es que con los fondos El Apero se salvó bastante. ¡Nos comimos toditito! De postre compartimos una supuesta leche asada que no era tal, sino más bien una suerte de flan color blanco y sin trazas de lo que uno conoce como leche asada: esos hoyitos tan particulares y el caramelo.

En fin, si bien la carta es completa y entretenida, otra cosa es con guitarra, y aquí salvaron solo con los fondos. Un restaurante que pretenda homenajear nuestra cocina no puede caerse en nada, y eso debemos tenerlo claro si queremos que, algún día, la cocina chilena sea reconocida dentro y fuera de Chile. (Consumo: todo lo descrito + ensalada de apio palta + agua mineral + 2 cafés: $45.600).

El Apero
BordeRío. Monseñor Escrivá de Balaguer 6400,
L. 3 Vitacura, tel. 218 0108.
Nota: 6/10

El Árbol
Un muro de adobe a la vista le da gran calidez a este simpático local en Providencia. Se llama El Árbol y partió hace poco más de un año como un café, pero poco a poco fue creciendo y hoy ofrece también almuerzos caseros y entretenidos. Una crema de zapallo, miel y jengibre, por ejemplo, o un guiso de garbanzos al estilo indio. El comedor, con la pared de adobe, está en el segundo piso; en el primero hay un almacén donde venden productos naturales, muchos de ellos relacionados con la miel.
Huelén 74, Providencia.