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XENIA ROMANOV

1875 - 1960. Xenia Alexandrovna fue hija del zar Alejandro III y hermana de Nicolás II de Rusia. Pese a ello, nunca se interesó mayormente por los asuntos polí­ticos. Siempre prefirió dedicarse a las obras de caridad. Pero la historia dirí­a otra cosa y terminarí­a exiliada en Inglaterra.

  • Revista Mujer

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Nació en San Petersburgo, y cuando tenía seis años de edad su padre asumió el trono de Rusia. Educada por tutores privados, se crió entre hermanos hombres. Dicen que era muy tímida. Xenia apenas cumplía catorce años cuando sabía idiomas, cocinaba, aprendía carpintería, tocaba el piano, hacía gimnasia, bailaba y dibujaba. A la misma edad se enamoró de su amigo de la infancia, su primo el duque Alejandro Mikailovich. Quisieron casarse, pero los padres de Xenia tardaron en aceptar la idea. Se decía que el duque era un ser arrogante, casi grosero. Y además eran muy jóvenes.

Finalmente lograron comprometerse en enero de 1894 y se casaron siete meses después. Estaban de luna de miel cuando murió el padre de Xenia, y el trono de Rusia fue asumido por su hermano Nicolás II.

Xenia y Alejandro tuvieron siete hijos, seis hombres y una mujer. Pero el tiempo fue deteriorando el matrimonio. Xenia tuvo una aventura con un inglés, llamado “F” en sus diarios. Y él también hacía lo suyo.

Mientras tanto, ella pasaba sus días dedicada a las obras de caridad. Trabajó en la Sociedad de la Guardería, cuidando a niños pobres mientras sus padres trabajaban. También visitaba hospitales con pacientes tuberculosos y asistía a viudas e hijos de navales muertos en la guerra de Crimea.

Antes de la revolución, Xenia y Alejandro vivían prácticamente separados. Al precipitarse los conocidos hechos políticos en la Rusia de 1917, ella escribió en su diario: “Todavía no puedo creer que esta pesadilla es real. ¡Pobre Rusia! ¿Qué pasará con ella?”. Cuando los bolcheviques ejecutaron a su hermano Nicolás y su familia, Xenia escapó a Inglaterra con su madre. Fue el fin de la dinastía Romanov.

Trabajó en la Sociedad de la Guardería cuidando a niños pobres mientras sus padres trabajaban. También visitaba hospitales con pacientes tuberculosos y asistía a viudas e hijos de navales muertos en la guerra de Crimea.