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Ojo con las etiquetas


  • Revista Mujer

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Leer la información nutricional de lo que consumimos es un buen hábito que puede ayudar a mejorar nuestra salud. Mónica Rojas, ingeniera en alimentos, explica aquí todo lo que hay que saber sobre estas etiquetas.

PARA TENER EN CUENTA
Calorías:
No siempre un alimento bajo en calorías es saludable; puede ser que tenga, por ejemplo, mucho sodio. Los conceptos ‘light’ o ‘diet’ deben ir acompañados por niveles balanceados de nutrientes si se quiere cuidar no solo el peso sino también la salud.
Grasas: En los rotulados aparecen varios tipos de grasas. Lo ideal es optar por alimentos con bajo porcentaje de grasas saturadas y grasas trans. Estas son consideradas como grasas ‘malas’, ya que son responsables de la aparición del colesterol y de muchos problemas de circulación. Las grasas insaturadas, en cambio, se conocen como ‘buenas’, porque ayudan a reducir los niveles de triglicéridos y colesterol sanguíneo.
Sodio: La sal está formada por sodio (40%) y cloruro de sodio (60%). No se deben consumir más de 2,5 g de sodio al día, que equivalen a 6 g de sal, es decir, una cucharadita de té.
H. de C. disponibles: Esta abreviación se refiere a la cantidad de hidratos de carbono, los primeros nutrientes que el organismo utiliza para obtener energía. En una dieta equilibrada para un adulto (2.000 calorías diarias, en promedio) el consumo diario de H. de C. no debe sobrepasar los 250 g.
Azúcar: Es un carbohidrato simple, de rápida absorción. No se debieran consumir al día más de 30 g diarios, es decir, 7 cucharaditas. Además, su aporte calórico no debe ser mayor al 10% de las calorías diarias requeridas por un adulto.

LO MAS IMPORTANTE
• Duración del producto.
• Número de porciones que contiene cada envase.
• Aporte de nutrientes por 100 g (calorías, grasas, proteínas, etcétera).
• Nivel y calidad de las grasas declaradas.
• Contenido de sodio.
• Contenido de azúcar.
• Listado de ingredientes (para prevenir alergias).

EL ORDEN DEL LISTADO
El orden en el que se enlistan los ingredientes es igual a la cantidad proporcional de cada uno de ellos en el alimento rotulado. Por ejemplo, si al comprar un chocolate el primero es manteca y el último es cacao, podemos suponer que ese producto no es tan saludable.

DESCRIPTORES

Reducido en sodio: Indica que el producto contiene al menos un 25% menos de sal por porción. Los productos más sanos tienen 50 o hasta 75% de reducción.
Libre de colesterol: Se coloca en productos que tienen menos de 2 mg de colesterol, 2 g de grasa saturada y 4% de ácidos grasos trans.
Fortificado con ácido fólico, calcio, hierro o zinc: Se utiliza en alimentos que han sido modificados y entregan un 10% más de la dosis diaria de referencia para estos nutrientes.
Libre de gluten: Se acompaña con una espiga tachada como símbolo. Por regla, esta frase debe estar al lado del nombre del producto, con letras de buen tamaño y visibilidad.
Libre de azúcar: Significa que no tiene sacarosa (azúcar) adicionada durante su elaboración. Sin embargo, hay que revisar que el alimento no contenga otros tipos de ingredientes que aportan dulzor y calorías, como la fructosa, el jarabe de maíz o la glucosa.