Hombres

Matí­as Vergara

A punto de cumplir  40 años, una fuerte experiencia personal lo hizo replantearse la manera de enfrentar su obra. "Me estoy dando permiso para ser más libre. Hoy mi pintura es más atrevida y alegre", cuenta.

  • Revista Mujer

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Pintor, escultor, dibujante, fotógrafo y profesor, Matías Vergara está viviendo uno de los mejores momentos de su carrera. Está a full todo el día, pero nada que lo tenga muy estresado. “Estoy súper en paz trabajando a un ritmo muy agradable y con muchos proyectos en carpeta. Nunca llego a la casa y digo ‘qué rico que terminó el día'”, cuenta. “Siempre le busco la quinta pata al gato”, dice en su taller, ubicado en plena calle Lo Barnechea, donde constantemente está investigando y analizando distintas posibilidades creativas. Fumador empedernido, se sentó a conversar frente a una gran mesa de comedor que él mismo ideó. Porque Matías Vergara no solo se dedica a la pintura. “Muchas veces llegan personas interesadas en un cuadro y les termino diseñando un mueble o un comedor”, comenta sobre su nueva faceta.

Es espontáneo, sensible, sentimental y muy apasionado: “Soy un hombre supernecesitado de afecto y, en parte, esa carencia la llenan mis hijos. Por otro lado, soy muy perseverante en el trabajo. Siempre digo que lo que hago es profesionalizar mi hobby y esto me da mucha alegría”.

A pesar de que lleva más de 15 años vinculado al arte, todavía le incomoda denominarse artista. “Me da vergüenza, es como etiquetarte. Afuera esta palabra se usa con mucha dignidad, pero en Chile, como somos superprejuiciosos, cartuchos y marcadores, cuando te autodenominas artista, quiere decir que te crees el cuento y esto lo ven como algo negativo. Entonces tienes que tratar de pasar piola”, explica.

Se separó hace un año y medio, y eso le produjo mucho dolor y grandes cuestionamientos. “El terremoto que viví me pegó un tremendo remezón que me ayudó a reencontrarme conmigo mismo y a reinventarme. Hoy estoy enfocado en las cosas más importantes de mi vida: mis tres hijos, mi nueva pareja y mi oficio. Por otro lado, estoy siendo más libre en mi relación con las creencias”.

Los botes y las mujeres son temáticas que siempre han estado presente en los trabajos de Matías. Pero él dice que está dejando atrás ese toque nostálgico que caracterizaba a su obra. Se podría decir que hoy su trabajo es mucho más lúdico y atrevido. “Partí pintando con bastante color y sin darme cuenta, talvez por circunstancias de la vida, me fui opacando. Hoy renació una pintura más colorida y ello se debe a que me estoy dando permiso para ser más libre”. Así lo demostrará en su próxima exposición, que será en febrero de 2012, en la galería Jorge M. Sori Fine Art, de Miami, Estados Unidos.

“En Chile, como somos superprejuiciosos, cartuchos y marcadores, cuando te autodenominas artista, quiere decir que te crees el cuento y esto lo ven como algo negativo”.