Belleza

La piel y el alma

¿Es posible afirmar que una persona sensible tiene la piel propensa a enrojecer o a irritarse? ¿O que las mujeres y hombres llamados a ser lí­deres y a captar fácilmente la atención de los demás tienen, en general, una piel que brilla? Desde ahora, lo es. Así­ lo demostró un estudio internacional encargado por la marca Nivea como parte de la celebración de sus 100 años.

  • Revista Mujer

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Sí, es cierto que la piel normalmente está determinada por la genética y se ve afectada por cambios en nuestra alimentación, variaciones de temperatura y humedad en el ambiente y cuánto la protejamos -o no- del sol. Pero no son los únicos factores que influyen en el aspecto que finalmente tiene la piel. Las emociones, las fluctuaciones de ánimo y sobre todo la personalidad de cada uno, también participan.

Expertos de Nivea, marca que acaba de cumplir 100 años y está presente prácticamente en todo el mundo, tenían la inquietud de saber si nuestra forma de ser tenía relación con el tipo de piel. Para averiguarlo encargaron un estudio mundial a Iris Nowacki, sicóloga especializada en comunicación e investigadora de tendencias que ha prestado su asesoría a numerosas empresas internacionales de alto vuelo como Mercedes, Apple y Danone, entre otras.

El estudio cubrió una muestra muy amplia: ocho mil personas -mujeres y hombres-, entre 18 y 65 años, provenientes de ocho países: Alemania, Francia, Rusia, Brasil, China, Estados Unidos, Bélgica y Países Bajos. Cada sujeto fue larga y profundamente entrevistado con un sistema online para descubrir cómo interactuaban aspectos de la biografía de cada cual, su carácter, sus emociones y la forma en que percibían su piel. Con esta información en la mano, los expertos pudieron agrupar a los participantes en cinco tipos de ‘personalidad de piel’ (skin personalities), cada una con características bien definidas y un tipo de piel que le correspondía. Es decir, la mayoría de las personas que se identificaban con una forma de ser, al mismo tiempo reconocían que su epidermis tenía determinadas características, sin importar el género, la edad o el bagaje cultural.

La hipótesis inicial tenía razón y estos nuevos datos podrían significar un cambio en la forma de proyectar la creación de nuevas fórmulas. Ansgar Hoelscher, gerente de estrategia de marca e investigación de mercado de Beiersdorf, explica: “Hemos desarrollado productos que reflejan las necesidades de personas con diferentes tipos de piel en todo el mundo durante un siglo, y fuimos capaces de hacerlo porque entendemos el lenguaje de la piel y lo tradujimos en cremas innovadoras. Los descubrimientos de este estudio nos permitirán desarrollar en el futuro nuevos productos para tipos específicos de piel”.

Según el estudio, las ‘personalidades de la piel’ se agrupan en las categorías de: realizadores, pensadores, buscadores, colaboradores y moralistas. ¿Quiere averiguar a qué grupo pertenece?

Los ‘realizadores’

Son personas eminentemente proactivas, están orientadas a la acción y siempre atentas a saber la impresión que provocan en los demás. Les gusta saber que son ellos quienes controlan su destino. No temen enfrentar personas o situaciones nuevas y suelen asociar un bonito cutis con el éxito y sex appeal. Saben asumir responsabilidad por sus actos y ello incluye el cuidado de la piel. Por eso, son los usuarios más activos y frecuentes de productos dermatológicos. Estas personas generalmente tienen la piel grasa o brillante, pero esto no es algo que les preocupe realmente. Si tienen cualquier problema en su piel, simplemente lo resuelven buscando y usando productos apropiados. Generalmente, están dispuestos a trabajar duro para mejorar su apariencia. Su piel es un aspecto clave de su autopercepción y les encanta que las toquen. Del total de entrevistados, cerca de un 30% resultaron ‘realizadores’ o ‘doers’, en inglés. Esta cifra los convierte en el grupo más numeroso dentro de la investigación.

Los ‘pensadores’

El permanente estado de análisis es el rasgo que caracteriza a este grupo. A diferencia del anterior, los pensadores (‘thinkers’) viven en un mundo menos sensual. Tienden a ser más introvertidos y pragmáticos, les gusta sentirse seguros en su entorno personal inmediato. Prefieren estar solos y valoran poco la interacción social. Los pensadores tienden a ser muy racionales y adoptan el mismo enfoque que tienen para su vida al momento de describir su tipo de piel, poniendo atención a las funciones biológicas de esta. El rol emocional o el efecto del tacto no es importante para ellos. Al pedirles que describieran su tipo de piel, dijeron que es ‘normal’. Si pudiéramos entrar en sus baños, probablemente encontraríamos solo productos dermatológicos funcionales y prácticos como desodorante y protector solar. Frente a cambios en su piel como la aparición de arrugas, este grupo adopta un enfoque relajado. Para ellos, la piel es un capítulo de su biografía, la vida. Es el segundo grupo más numeroso de la investigación, con un 27% del total.

Los ‘buscadores’

Nunca están completamente conformes con su vida y suelen lidiar con sentimientos ambivalentes. Por un lado, son muy intuitivos y les gusta hacer caso a lo que perciben. Por otra parte, ansían ser reafirmados, aceptados y reconocidos por los demás. Fluctúan entre la necesidad de tener éxito por sus propias acciones y el deseo de seguir las reglas. Esto a menudo se traduce en adoptar una postura pasiva en calidad de observadores. El tipo de piel de los buscadores (‘seekers’) carece de equilibrio y estas personas mencionan que sufren de espinillas e impurezas mucho más frecuentemente que otros grupos. En algunas etapas de la vida, los ‘buscadores’ se sienten a merced del mundo, lo cual puede estar relacionado con una baja función protectora de la piel. El tacto no es una afirmación emocional para ellos porque les resulta imposible aceptarlo sin tratar de interpretar qué significado tiene. Del total de la muestra, los buscadores representan un 12%.

Los ‘colaboradores’

Un 11% de las personas entrevistadas tienen el tipo de personalidad colaboradora (‘helpers’). Son los más sensibles y emotivos, pero no por ello se sienten tristes. Al contrario, son personas espontáneas que disfrutan la vida al máximo y están siempre disponibles para asumir responsabilidades sociales con alegría. No les temen a nuevas situaciones. Saben que el tacto tiene un importante rol en su desarrollo y recuerdan experiencias positivas de su infancia relacionadas con el ‘contacto con la piel’ de sus padres. Este grupo ve su piel como un ‘órgano de comunicación’ que les permite establecer relaciones honestas con otras personas. Como resultado de su manera de ser, las vivencias suelen ‘meterse bajo su piel’ y por lo mismo los colaboradores describen su piel como sensible y propensa a irritaciones y a reacciones alérgicas. Adoran aplicarse cremas y prefieren productos con ingredientes y aromas especiales.

Los ‘moralistas’

De personalidad introvertida, son los menos numerosos del estudio, con solo un 6% del total. Son personas que caminan por la cuerda floja entre sus ideales, miedos y necesidades emocionales. Tienen un alto compromiso con las normas sociales y éticas, pero a pesar de ello generalmente adoptan una actitud pasiva frente al mundo. Lo que hacen es sentarse a observar. Piensan mucho acerca de otras personas y creen que saben lo que les afecta emocionalmente, pero no comparten este conocimiento con ellos. Sus altos valores morales se asocian con un deseo de seguridad y la paz en su entorno personal. Esto significa que los ‘moralistas’ tienden a evitar ciertas vivencias para no encontrarse con frustraciones o decepciones. Tienen dificultades para ser tocados y a menudo solo se lo permiten a personas de su total confianza. La falta de energía en su personalidad se refleja en su piel: los moralistas suelen tener una piel seca, muy sensible y son los únicos del estudio que además tienen una piel mate y pálida, de tono desigual y propensa a las ojeras.

Hablar por los poros


La palabra piel se usa en todos los idiomas del mundo para denotar emociones. Aquí decimos ‘tengo un problema de piel con esta persona’ para explicar que alguien nos produce incomodidad o antipatía. En Inglaterra dicen ‘to get under someone’s skin’, que significa ‘meterse debajo de la piel de alguien’, es decir, tocar sus emociones. ‘Faire peau neuve ‘, en Francia, se traduce literalmente como ‘poner sobre una piel nueva’ y se refiere a que alguien nos ha cambiado por completo. Los alemanes llaman a la gente sensible ‘dünnhäutig’, que significa ‘piel delgada’, y cuando alguien pierde la paciencia, lo llaman ‘aus der Haut fahren ‘ (ruptura de la piel).

Los científicos de todas las épocas también han puesto atención a la forma en que se conecta la piel con las emociones. Sigmund Freud describió a comienzos del siglo pasado a la piel como un “receptáculo de todas las experiencias de formación en nuestras vidas”.  Seis décadas más tarde, el sicoanalista francés Didier Anzieu utilizó el término ‘yo-piel’ para describir el desarrollo de la personalidad.