Moda

Las carteras ‘it’

Capaces de dar estatus, despertar envidia y generar verdadera devoción entre los fashionistas, las carteras 'it' -con un alto precio y fuerte carga simbólica- son quizás el objeto más aspiracional del mundo de la moda. Un fenómeno que comenzó en los años 30 con la creación de la cartera Kelly, de Hermí¨s (homenaje a la actriz Grace Kelly), y que ha ido en aumento.

  • Revista Mujer

Compartir vía email

Carteras ‘it’. ¿Qué querrá decir, exactamente, esta expresión tan propia de los fashionistas? La traducción exacta no ayuda a entenderla. Porque, al hablar de un bolso ‘it’, queremos decir que no es UNA cartera, es LA cartera. Un objeto único, que pertenece a la historia de la moda o que se convierte en el boom del año. Y eso, en rigor, se diría ‘the purse’. Pero bueno. Así es la moda. La estética es lo que manda. Y por Dios que suena bien decir ‘it bag’. Suena tan bien que el puro nombre ya las hace aspiracionales. Y ahí está, justamente, su esencia.

Para que una cartera califique como ‘it’ debe ser cara. Muy cara. Lo suficiente como para que sólo pueda ser adquirida por una elite que alimente en el inconsciente colectivo la idea de que se trata de productos inalcanzables y, por tanto, apetecidos. “Los ‘it’ bags son para las mujeres el equivalente a conducir un Porsche rojo para los hombres”, apunta la bloguera española Milena Busquets.

Según Forbes.com, publicación estadounidense especializada en negocios y finanzas, el piso está en 500 dólares (unos 250 mil pesos), pero desde ahí se puede escalar hasta cifras realmente estratosféricas, sin correr el riesgo de que las ventas bajen. Cuando se trata de carteras ‘ít’, las transacciones suelen estar aseguradas. Tanto así que muchas tienen listas de espera y llegan a los locales con la clientela asegurada.

La famosa tienda estadounidense Neiman Marcus, por ejemplo, puso a la venta en 2007 una edición especial de 25 carteras Chanel, a 25 mil dólares cada una (unos 12 millones 500 mil pesos). Se vendieron todas en un par de días. Es un caso extremo, claro, pero la misma tienda afirma que el precio promedio de sus carteras de lujo es de  1.200 dólares. Eso cuestan la famosa Motorcycle de Balenciaga y la Muse de Yves Saint Laurent (favorita de Katie Holmes, Kate Moss y Jessica Alba), mientras que por la Stam de Marc Jacobs, que debe su nombre a la modelo canadiense Jessica Stam, se pagan 1.300 dólares, y por la Saddle, de Dior, 925. La Spy, de Fendi, se eleva a los 2.100 dólares. Y las versiones más económicas de la famosa Birkin, de Hermès, se empinan por sobre los seis mil.

El dinero, claro, no es todo. No se trata simplemente de cobrar caro. Ni siquiera basta con ofrecer altísimos estándares de calidad, costuras hechas a mano por artesanos de un expertise excepcional, herrajes finos, cueros intachables y diseños con vocación de clásicos, características que sustentan la fama de grandes nombres de marroquinería como Hermès o Louis Vuitton. Hay muchas carteras carísimas, que son bellas y orginales, aparecen a cada rato en las revistas de moda, se venden bastante bien en los cinco continentes e incluso gozan de cierta fama entre los fashionistas, pero no logran tener ese aura especial de una ‘it’. Y algunos modelos, por más que se ‘marketean’ como parte del segmento ‘it’, tampoco: según itbags.com, las marcas sacan aproximadamente 30 o 40 modelos anuales que aspiran a ser parte de este apetecido enclave de la moda, pero con suerte entran en él entre dos y cinco diseños.

¿Qué más se necesita, entonces?
Al repasar la historia de estas carteras, sale a la luz un factor común: detrás de ellas suele haber una mujer estilosa, de fama internacional, que logra traspasarles su aura de estilo y buen gusto. En el mundo de la moda, estas mujeres se conocen como it girls, pero también con la sigla WWM (women who mater; mujeres que importan, en inglés). Al asociar su imagen con una cartera específica, les dicen al resto de las mujeres del planeta que comprar ese producto es una buena elección. Una que las hará sentirse, en algún rincón de su subconsciente, como una celebridad, sin necesidad de tener un cuerpo apto para lucir alta costura. Entre eso y una atracción fatal hay un solo límite: el saldo de la cuenta corriente. O la capacidad de endeudarse.

En algunos casos, esta asociación es buscada y aprovechada por las propias marcas, cuyo objetivo es resumir en un objeto el espíritu de la marca y de la celebridad inspiradora, un intangible de altísimo valor. “Al parecer, en el mundo de la moda, uno no es nadie hasta que alguien nombra un it bag en homenaje a ti”, apunta Coni Aravena en el blog vistelacalle.com.

La cartera Birkin es el ejemplo más conocido. Tiene fama de ser el bolso perfecto. ¿Por qué? Porque nació a partir de los pedidos que a bordo de un avión le hizo al dueño de la marca la actriz Jane Birkin, mujer considerada por muchos como perfecta (al menos en lo que a estilo se refiere). Con semejante origen, es entendible que la cartera goce de popularidad. Ella, ícono de moda, debiera saber mejor que nadie lo que una cartera debe tener. Y hoy son muchas las fashionistas que aman esta cartera. Entre ellas, Victoria Beckham: se dice que posee una colección de más de cien modelos diferentes.

Uno de los ejemplos más recientes de este fenómeno es la alianza entre la marca inglesa Mulberry y la famosa presentadora de televisión Alexa Chung. La cartera Alexa es, según el Daily Mail, la más vendida en la famosa tienda Selfridge’s, donde hay lista de espera para los modelos en rosado, animal print de leopardo y azul eléctrico. Y eso que cuesta casi 700 libras (aproximadamente 550 mil pesos chilenos).

Otras veces son las celebridades las que dan fama a una cartera al escogerla por su voluntad. Lo hizo Audrey Hepburn, fanática de la cartera Speedy, de Louis Vuitton, en la década de los 60. Tanto le gustaba a la actriz que pidió que se hiciera un modelo más pequeño, de 25 x 19 cm. Lleva el famoso monograma de la marca y se convirtió en la más famosa ‘city bag’ (bolso urbano) de los 60, aunque nació en los años 30. Su nombre, que viene del término en inglés speed (velocidad), alude justamente a la aceleración de la vida urbana.

“Es una cartera muy cómoda, que puedes llevar del día a la noche”, dice María Paz Villegas, chilena que posee una Speedy. La suya, además, tiene un plus: es una Mon Monogram. Eso significa que, a pedido, se puede personalizar, para que lleve las iniciales de su dueño. Definitivamente, un lujo.

Las 10 carteras ‘it’ de la historia Según handbags.com:


1. Birkin, de Hermès (1981)
2. Baguette, de Fendi (1998)
3. Saddle, de Dior (2000)
4. Lariat, de Balenciaga (2001)
5. Giselle, de Luella (2002)
6. Mukarami, de Louis Vuitton (2003)
7. Bayswater, de Mulberry (2004)
8. Paddington, de Chloe (2005)
9. Stam, de Marc Jacobs (2006)
10. Muse, de YSL (2006)

Las 10 carteras ‘IT’ 2011 Según In Style


1. Alma Nomade Satchel, de Louis Vuitton
2. Fringe Tote, de Bottega Venetta
3. Happy Shoulder Bag, de Lanvin
4. Black Orchid, de Marc Jacobs
5. Leather Tote, de Jil Sander
6. Stirped Cross Body Bag, de Poenza Schouler
7. Bicolor Paper Flap A3 Tote, de Balenciaga
8. Zip-Around Shoulder Bag, de Celine
9. Two-Tone Shoulder Bag, de Victoria Beckham
10. Studded Nude Tote, de Valentino

La actriz inglesa Kristin Scott-Thomas, con una 69 de Paco Rabanne.

La chilena María Paz Villegas y su Speedy Mon Monogram, modelo de Louis Vuitton que se puede personalizar con las iniciales de su dueña.



Stam
, de Marc Jacobs / Bolso Speedy, de Louis Vuitton / Saddle, de Dior / Cartera 69, de Paco Rabbane

Kelly, de Hermès / Sobre Baguette, de Fendi / Muse, de YSL / Otro modelo de la Baguette, de Fendi