Belleza

Reportaje: Linda (de adentro hacia afuera)

EL PODER DE LAS EMOCIONES. El cómo nos sentimos se traduce en sí­ntomas fí­sicos y estéticos. Si el objetivo es lucir espléndidas, hay que dejar de lado el estrés y animarse a enfrentar la vida con actitud y energí­a positivas.

  • Revista Mujer

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Pasé gran parte del inicio de mi carrera sintiendo que mi apariencia era lo único que importaba y me volví obsesiva compulsiva: hacía dieta, pesaba la comida… Ahora me he dado cuenta de que necesitas mejorar de adentro hacia afuera, y tengo el cuerpo que siempre he querido”. La autora de esta frase es nada más y nada menos que Demi Moore, una de las mujeres más lindas e interesantes del mundo. Y si ella, que ha conquistado al buenmocísimo Ashton Kutcher, considera que lo que importa es cómo nos sentimos y no cómo nos vemos, la teoría merece nuestra atención.

“La belleza tiene que ver con la armonía. No hay belleza posible cuando una pena o un temor nos paralizan… Esto no quiere decir que no podamos sentirnos así. La diferencia está en qué hacemos con lo que nos está perturbando, si somos capaces de resolverlo o no”, dice Ángela Noseda, experta en terapias florales. Para ella, la armonía se logra cuando hay una expresión coherente entre lo que estamos sintiendo, lo que verbalizamos y lo que expresamos corporalmente: “Los chilenos estamos acostumbrados a encontrar un conocido en la calle y decirle ‘Hay, qué rico verte’, pero luego nos damos vuelta y pensamos ‘uf, justo me encontré con ese insoportable’. Esa desconexión entre lo que hacemos y lo que en verdad sentimos nos afecta más de lo que creemos”, agrega.

El estrés se refleja en cada centímetro de nuestro cuerpo. Si estamos nerviosas, la mandíbula se tensa, los hombros se encogen y los músculos, sobre todo a la altura de la cervical, se convierten en ‘rocas’. “El bruxismo intenso, aun durante el día, es uno de los principales síntomas físicos del estrés. La persona empieza a experimentar dolor en la cara y en el cuello”, explica Jorge Martínez, kinesiólogo de la Universidad de Chile. En este caso -según el experto-, los relajantes no hacen efecto y es necesario hacer tratamientos físicos, como la acupuntura. “Hay puntos específicos de la digitopuntura que relajan a la persona. Al presionar en las manos se logra tranquilidad, al presionar la parte interna de los codos se ayuda a conciliar el sueño”, ejemplifica.

“La doctora Ida , creadora del método de integración estructural que lleva su nombre, decía que nuestros problemas hacen que el cuerpo adopte posiciones que son inadecuadas. Y si esas posturas se prolongan en el tiempo provocan un efecto irreparable sobre los músculos. Cuando la persona comienza a estresarse no se da cuenta, pero pierde capacidades básicas, como por ejemplo la de reaccionar con normalidad al frío y al calor”, comenta el kinesiólogo Martínez.

PIEL ESTRESADA

Las emociones se reflejan en la piel porque el sistema nervioso y el tegumentario (dermis) nacen de una misma capa celular, el mesodermo, y van unidos a lo largo de toda nuestra vida. “Los sudores, las rojeces difusas y las palideces son un claro reflejo de esto; la felicidad de una mujer enamorada se nota claramente en la piel, explica la cosmetóloga María Olga Estrada, dueña de la clínica homónima.

“El estrés, entre otros efectos, produce vasoconstricción, lo que minimiza la irrigación sanguínea, privando a la piel de oxígeno y nutrientes. Además se produce palidez por falta de hemoglobina, lo que da aspecto de cansancio”, dice. “Y lo peor -sigue- es que la falta de oxigenación produce envejecimiento”.

Pero eso no es todo. “El cansancio y el mal humor van marcando un mapa en el rostro, pues se van potenciando músculos que reflejan el desagrado y se van debilitando aquellos que se asocian con la buena onda, como por ejemplo el músculo risorio. En este caso el envejecimiento tiene que ver más con la expresión del rostro que con la piel”, apunta. “Un claro ejemplo de este lenguaje no hablado es el área de los ojos y de la boca: es así como las arrugas de la nariz para arriba suman, son simpáticas, dan carácter; pero las del contorno de la boca envejecen y envían mensajes muy negativos”.

CONSEJOS ANTIESTRES


Por Jorge Martínez, kinesiólogo de la U. de Chile y acupunturista

1. Ame lo que hace
2. Haga el inventario de sus propios factores de estrés y trate de eliminar los que son responsables de frustraciones inútiles
3. No trate de agradar a todo el mundo
4. Diga lo que piensa, no lo guarde
5. Resuelva sus problemas, no los rehúya
6. Prepare sus cambios profesionales, familiares y afectivos
7. Aíslese y tenga dos pausas diarias de 15 minutos
8. Haga algún deporte

TERAPIA CON FLORES DE BACH


“Lo que hacen las esencias es básicamente movilizar nuestras emociones en rangos sanos. Si estoy paralizada por el miedo, huyo. Con esta técnica el temor no desaparece, sino que la persona adquiere la capacidad de poder resolver lo que la tiene mal”, explica Ángela Noseda. Una de las esencias antiestrés más conocidas es el Elm. El Holli sirve para trabajar temas de celos y el Willow, la amargura.