Hombres

Pato Bauerle

Se asume un machista de tomo y lomo, y basta escucharlo por unos minutos para darse cuenta de que no es pose. Dan ganas de zamarrearlo, pero lo salva su simpatí­a.

  • Revista Mujer

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Estuvo casado por ‘cuatro años y un día’, bromea. Se separó hace ocho. Tiene una hija de diez, con la que asume ser un ‘papá culposo’. Es ultramachista y no tiene intención de cambiar. Deslenguado y cara de palo. Algo vergonzoso, según él. Con ese currículum Pato Bauerle (42) conduce todos los días de seis a ocho de la tarde, junto a Andrea Hoffmann, el programa La Comunidad Sin Anillo, en radio Concierto.

No es común que el entrevistado espere al periodista, pero cuando llegué, Pato ya estaba instalado, haciendo de la mesa del café una oficina móvil. “Ya no funciono sin mi iPad”, dice. Nunca lo había visto en persona, solo me había reído escuchándolo, pero compruebo que la cara pega absolutamente con la voz. Ojos verdes saltones y sonrisa coqueta.

Llegó a la radio por una crisis vocacional que tuvo cuando era gerente de marketing de Bacardí. Su amigo Nicolás Larraín, quien  se reía bastante con sus bromas, le dijo que pensara en algún proyecto entretenido. Y les dio cuerda a las ideas. “Cuando me separé coincidió con que muchos amigos también se separaron. Me di cuenta de que, más que un nicho, éramos un segmento importante, y que no había productos especiales para nosotros, salvo la sopa para uno. Ahí me cayó la teja de hacer un programa radial para separados. Presenté el proyecto y por suerte funcionó”,  cuenta.

¿Eres tan machista como te escuchas en el programa?
Lo exacerbo un poco, pero soy así en un 90%. Las auditoras se enojan, pero me felicitan por la honestidad. Con Andrea igual se molestan por lo feminista, pero yo tengo la suerte de vivir en una sociedad machista, donde las culpables  son las mujeres. Las mamás me encuentran ‘dijecito’. No me mires con cara de odio, es injusto, pero cierto.

¿Tendrá que ver ese machismo con que haya tantos separados?
El problema viene de Disney, porque a las niñitas les pintan la imagen de un príncipe azul que no existe. Además, ahora las mujeres hacen las mismas cosas que los hombres, y nosotros, que hemos sido los machos cazadores desde que el tiempo es tiempo, nos complica que ellas traigan el mamut a la casa.

¿Cómo fue volver a la soltería?
Costó. Me tocó vivir solo por primera vez. Planchaba y me quedaba todo como repollo, mi refrigerador tenía vida propia y no sabía lavar, un desastre. Ahora ya tengo mi estructura.

¿Alguna clave para sobrevivir a una separación?
Conservar los amigos de siempre. Porque cuando te separas tus amigos casados te hacen el quite; para sus esposas eres una amenaza. Si casado salías a comer, soltero sales a huevear. El casado daría lo que fuera por un día de soltería.

Su Blackberry vibra  sobre la mesa. “¿Aló? ¿Por qué estás enojada,  María Jesús? No sé si pueda ir, depende de la fecha. Dile al colegio que todos corran la primera comunión para que yo pueda ir, ¿vale? Te quiero mucho. Chao, mi amor”. Cuelga. Pienso que debe ser interesante ser hija de este personaje. “No me hagas pebre”, me advirtió cuando nos despedimos. No creo que esto califique como pebre para él.

Tengo la suerte de vivir en una sociedad machista, donde las culpables del machismo son las mujeres. Las mamás todas me encuentran ‘dijecito'”.