Moda

Katie Holmes: ícono de moda

Saltó a la celebridad planetaria como la mujer que conquistó al divorciado más famoso del mundo. Pero ella supo salir del rol de 'esposa de Tom Cruise, el cienciólogo' y ganarse un lugar no solo como actriz sino como una de las mujeres más elegantes del show business. Siempre airosa en su apariciones públicas, no es casual que Katie fuera elegida como imagen de la marca estadounidense Ann Taylor. Ni que haya lanzado su propia lí­nea de ropa. Ni mucho menos, que fuera la elegida para interpretar a un í­cono de la moda, el más grande: Jackie Kennedy.

  • Revista Mujer

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Cinco años (de 1999 a 2003) como la sencilla Joey Potter, la mejor amiga de Dawson Leery en la serie Dawson’s Creek, no lograron adormecer su chic natural. En 2003, cuando la edulcorada serie llegaba a su fin tras cinco temporadas, la revista People la incluía en su lista anual de las 50 personas más bellas del mundo. La fashionista que latía en ella ya comenzaba a surgir, y poco después esa misma publicación la ubicaba entre las estrellas mejor vestidas. Tenía 27 años. Pero su celebridad, comparada con la que adquiriría al unir su nombre con el de Tom Cruise, era aún confidencial. Así como sus medios para acceder a los grandes creadores que como señora Cruise le son prácticamente ilimitados. Como ella misma lo admitía a W Magazine: “Un aspecto muy agradable de mi profesión es que tengo acceso a ropa fantástica, ya sea en las sesiones de fotos o en la alfombra roja. Inevitablemente comienzas a ver la diferencia”.

Tras unir su vida con la de Tom Cruise, su carrera también dio un salto, aunque no tan espectacular como su fama: Batman, Begins (2005), Gracias por Fumar (2006), Tres Mujeres y un Plan (2008) fueron sus breves apariciones en la gran pantalla antes de tomarse un receso de dos años, dedicada a la crianza de su hija Suri, que por cierto es una pequeña estrella aparte. (Más sobre ella luego).  En 2010, ya convertida en una ineludible presencia en las páginas de moda, Katie volvió a tomar su carrera en mano, y como para recordar que además de una dedicada fashionista es también actriz, los filmes comenzaron a sucederse: una película de horror, Don’t be Afraid of the Dark; The Romantics, una comedia romántica que ella también co-produjo; un pequeño papel en The Extra Man junto a Kevin Kline y, sobre todo, el rol de Jackie en la comentada miniserie The Kennedys. La miniserie debía ser difundida por History Channel, que finalmente desistió, dicen que por la presión de Caroline Kennedy, y terminó siendo emitida por Reelz Channel, una  nueva estación de cable que aprovechó la cobertura mediática para hacerse un nombre y un lugar. Traspiés aparte, las críticas coincidieron en que la elección de Katie para encarnar a Jackie fue perfecta. Además de compartir ciertos rasgos físicos, como ella, Katie también es reputada por su elegancia natural, está casada con un hombre poderoso (del espectáculo, pero poderoso) y sabe mantenerse cool ante el omnipresente escrutinio público. Jackie es el ícono de Katie. “Tenía un sentido increíble de la moda. Nunca se dejó llevar por un vestido. Trajo una imagen glamorosa y aristocrática a la Casa Blanca y el pueblo estaba orgulloso de tener, de pronto, una realeza. Ella sabía el poder de ese sentimiento”, dice.

FAVORITA DE LAS MARCAS
Pues Katie también sabe lo que le queda bien. Pero, a diferencia de la mayoría de las mujeres que hacen el suyo discretamente, la evolución de Katie Holmes fue implacablemente registrada por las cámaras, celebrando sus aciertos, fustigando sus errores: de su pelo largo a su melenita sexi, de su estilo superproducido cuando recorría los desfiles junto a su amiga Victoria Beckham al look más casual, que vino después. De la jovencita que no podía pronunciar el nombre de los diseñadores Badgley Mischka en la alfombra roja en 1998, a la sofisticada mujer que fue portada del Harper’s Bazaar en 2007, la suya  fue una verdadera transformación de estilo. No es casual que la marca estadounidense Ann Taylor la haya elegido para encabezar su campaña primavera-verano 2011. Ann Taylor está tratando de atraer una clientela más joven, y Kate, que reemplaza a Heidi Klum, puede ser la mensajera ideal. Por el momento, el romance está a tope. “Soy fan de Ann Taylor, crecí amando su ropa, y estoy encantada de formar parte de una marca en la que creo”, la cita el comunicado de prensa. Christine Beauchamp, directora de la compañía, dice estar encantada con Katie, “inteligente, talentosa, increíblemente chic y que vive su vida a tope con gracia y belleza”. Pero es sobre todo lo que dicen las más poderosas editoras de moda de Estados Unidos lo que realmente importa, y todas coinciden en que la ‘pareja’ funciona, vaticinando bajo el efecto Holmes un aumento de ventas para Ann Taylor.

Esta no es la primera vez que ella presta su rostro para una campaña publicitaria. En la primavera-verano 2009  fue la imagen de la firma italiana MiuMiu y un año después posaba para J.Crew, la compañía de ropa online favorita de Michelle Obama. En febrero, la también italiana Max Mara anunció que otorgaba su premio Women in Films-Face of the Future (Mujeres en el Cine-Rostro del Futuro) a Katie, “por su estilo y elegancia y como reconocimiento a su trabajo”.  En un mundo despiadado como es el de la moda, la lealtad a un nombre dura lo que dura un contrato. Pero si hay una marca a la que Katie demuestra una fidelidad sin fin es a Holmes&Young,  que creó junto a su amiga y estilista Jeanne Young. “La moda es para mí otra manera de canalizar mi creatividad y de estar siempre ocupada”, confiesa. Ya en su cuarta colección, las piezas que Katie y su socia diseñan son lo que ellas llaman “básicos para la mujer que trabaja” y tienen como objetivo perdurar temporada tras temporada.  Ellas detestan la mentalidad de Hollywood según la cual una estrella no puede ser vista dos veces con el mismo vestido. ¿Por qué los hombres tienen derecho a un uniforme y no nosotras?, se preguntan. Su propuesta  son vestidos camiseros, faldas, tops, en colores convencionales como negro, marfil o rosa viejo, con una atención especial en los detalles como bordes en cuero, forros de seda o cierres cosidos a mano. Desgraciadamente, esos toques personales suben los precios, que  están  lejos de ser  accesibles a todos los bolsillos; una blusa puede costar 945 dólares (unos 470 mil pesos). La marca crece discretamente, aunque al margen de la maquinaria publicitaria, una estrategia totalmente intencional. “Lo hacemos despacio porque realmente queremos aprender este negocio”, dicen. Por ahora sus prendas están en pocas tiendas, como la muy chic Barney’s de Nueva York y Dallas o Maxfield en Los Ángeles. ¿Dejará Katie de usar otras marcas? Decididamente no: “Ahora valoro mucho más la ropa bien terminada y el trabajo de los diseñadores, lo que hace ir de compras aun más interesante”, dijo recientemente al semanario inglés Elle.

SURI

Pocos niños del show business han recibido tanta atención como Suri Cruise, desde su nacimiento, en abril 2006. A sus casi 5 años, la única hija del matrimonio Cruise-Holmes es ya una inveterada fashionista y un referente del estilismo infantil, que atrae tanta atención como sus famosos padres. Suri parece haber heredado de su madre la pasión por la moda. Pero a diferencia de Katie -la menor de cinco hermanos, que se vestía con ropa heredada de sus mayores que ella se esforzaba en alterar-, desde que aprendió a ponerse de pie Suri elige la suya en las mejores tiendas, aunque  también, como su mamá,  se divierte en modificarla. Si desea cortar una manga aquí o agregar una cinta roja por allá, Katie la complace. Suri sabe lo que quiere y dónde comprar su ropa. Más aun, muchas veces aconseja a su madre, quien confía en su opinión desde aquella vez, cuando no tenía más de 3 años, que la pequeña eligió el vestido rojo y los zapatos azules para que ella usara en una cena en una fiesta en el Metropolitan de Nueva York. Un acierto. “Tiene mucho ojo, le tengo confianza”, dice, orgullosa. Por cierto no será una sorpresa si dentro de quince años Suri Cruise figure entre las mujeres mejor vestidas del mundo. Después de todo, sangre no es agua.