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Greta Garbo

Septiembre 1905 - Abril 1990. Hay quienes piensan que  no llegó a ser admirada sólo por lucirse como actriz. Bella y misteriosa, su vida siempre fue un enigma, y se convirtió en uno de los grandes mitos del cine. Su abrupto retiro profesional y de la vida pública ha engrandecido su leyenda.

  • Revista Mujer

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“La vida sería maravillosa si sólo supiéramos qué hacer con ella”, decía Greta Lovisa Gustafsson. Tenía 14 años cuando murió su padre, un humilde barrendero municipal, y tuvo que dejar el colegio para ayudar económicamente a su madre y dos hermanos. Entró a trabajar como vendedora de sombreros en una cadena de grandes tiendas, en Estocolmo. Por su belleza no tardó en ser elegida para fotografías y campañas publicitarias. Y así, un director de comedias la fichó para una de sus producciones, debut que le valió una beca para estudiar en el Real Teatro Dramático de Estocolmo.

Eran los tiempos del cine mudo.

A poco andar, Greta conoció al célebre director sueco Mauritz Stiller. Juntos tendrían tal éxito que fueron contratados por la Metro Goldwyn Mayer, en California. La actriz filmó un total de 27 películas, sólo dos de ellas en Suecia. Algunas muy aplaudidas, como El Torrente, Mata Hari, La Reina Cristina de Suecia, Anna Karenina y El Demonio y la Carne.

Greta Garbo se había convertido en una estrella mundial. Fue nominada al Oscar cuatro veces, pero nunca lo ganó. La Divina, como la llamaban, siempre fue callada, distante, huraña y misteriosa. No daba entrevistas ni autógrafos, rara vez asistía a los estrenos y nunca contestaba las cartas de sus fans. En la memorable Ninotchka, para sorpresa del público, se la vio riendo a carcajadas. “La Garbo ríe”, salió publicado al otro día en los diarios.

Les tenía verdadera fobia a los periodistas: “Es la peor raza que existe”. Poco se sabe de su vida privada, más bien son rumores. Se le atribuyen relaciones homosexuales con la escritora Mercedes de Acosta y con Marlene Dietrich. También tuvo romances con hombres -el actor John Gilbert, entre ellos, a quien dejó plantado en el altar.

Luego de grabar La Mujer de las Dos Caras, Greta decidió alejarse del cine y de la vida pública para siempre. Tenía 36 años. Un precoz retiro, según se dice, porque no quería envejecer ante las cámaras. Años después, en 1954, la Academia le otorgó un Oscar honorífico, que ella se negó a recibir porque “no quería verle la cara a nadie”.

Bajo el nombre de Harriet Brown, La Divina vivió recluida en su departamento en Manhattan, viajando temporalmente a Suiza y a Francia. Los paparazzi nunca dejaron de perseguirla, y hasta el final de sus días recibió ofertas para volver a actuar. Nunca lo hizo. Murió a los 84 años, a causa de una neumonía. A pesar de haberse nacionalizado estadounidense, Greta dejó por escrito que sus cenizas debían descansar junto a sus padres en Suecia. Así se hizo. Su fortuna, estimada en veinte millones de dólares, se la dejó a una sobrina.

Enigmática mujer, su leyenda sigue viva hasta el día de hoy. No por nada hay quienes aseguran que Greta Garbo no fue una actriz, sino una diosa.

A los 36 años se retiró del cine porque no quería envejecer ante las cámaras. En 1954, la Academia le otorgó un Oscar honorífico, que ella se negó a recibir porque “no quería verle la cara a nadie”.