Belleza

Tiempo de reparar

OPERATIVO RETORNO. Si el objetivo es restaurar la piel a la vuelta de las vacaciones, la exfoliación es la clave: elimina las células muertas y deja la dermis como nueva.

  • Revista Mujer

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“El principal beneficio de una exfoliación es eliminar las células muertas y realizar una limpieza más profunda de la piel”, explica la Dra. Perla Awad, dermatóloga de Clínica Indisa. Según ella, no hay una única forma de realizar este procedimiento, pues dependerá, entre otros factores, del objetivo (si es sólo por estética, para que la piel se vea más limpia o porque hay enfermedades asociadas) y del tipo de piel. “Las personas con pieles sensibles deben tener cuidado de no utilizar productos muy abrasivos o que puedan producir alergias, dice. Para el Dr. Jaime Pérez-Wilson, dermatólogo y jefe de Láser de Clínica Alemana, una buena alternativa es reemplazar el jabón normal por un exfoliante suave: “Sirve para limpiar la grasitud excesiva del cutis, disuelve y emulsiona los aceites de la piel y libera el tapón sebáceo del interior del poro. Recomiendo hacerlo por las noches, con el rostro húmedo: se hacen movimientos circulares con los dedos, por 1 a 2 minutos, y luego se enjuaga con agua”.

A TODA EDAD
No  existe una edad cronológica para empezar a exfoliarse, pero hay que tener en cuenta que en la medida que pasan los años la piel va disminuyendo su capacidad de eliminar las células muertas, por lo que se necesita exfoliarla más frecuentemente. Las personas que sufren de acné también necesitan aumentar la frecuencia para renovar las células y limpiar la piel en profundidad.
Tampoco hay frecuencias matemáticas sobre la cantidad de veces que la piel necesita ser exfoliada. Lo más recomendable, entonces, es consultar a un especialista.

PREVENIR, MEJOR QUE CURAR
Exfoliar es necesario, pero hacerlo en exceso o de una manera no adecuada puede ser riesgoso. “En verano la piel se vuelve más fotosensible y se podría producir un eritema solar o una pigmentación secundaria al exponerse al sol”, explica el Dr. Jaime Pérez-Wilson. “Existen riesgos no sólo si se hace en exceso, sino también con productos muy concentrados o de dudosa procedencia”, completa la experta de Clínica Indisa.

PASEANDO POR LA PLAYA
La arena es un exfoliante natural. Está compuesta por incontables partículas de roca que, al entrar en contacto con la piel, la depuran y suavizan. Caminar descalzas por arena seca, o frotarse un puñado de ésta en lugares específicos del cuerpo, como codos y talones, es una excelente manera de alisar la dermis eliminando las células  de manera natural.

LOS MEJORE ALIADOS
La diferencia entre los llamados ‘exfoliantes caseros’, como la arena, la sal marina y el azúcar, y los cosméticos radica principalmente en que los segundos aparte de exfoliar tienen otras propiedades, ya que poseen componentes humectantes y nutritivos, además de un riquísimo perfume. También hay alternativas más sofisticadas, que se realizan bajo la supervisión de un especialista. “Hay productos que actúan físicamente y otros lo hacen químicamente. Entre los primeros están los ‘scrub’ de uso en la casa. También hay aparatos más sofisticados que se usan en clínicas dermatológicas y actúan produciendo una microdermoabrasión superficial. Entre los que actúan químicamente, los hidroxiácidos son los más importantes, ya que disminuyen la integridad celular y favorecen la eliminación celular”, explica la dermatóloga Awad. Por otra parte, el especialista también puede formular recetas magistrales más personalizadas basándose en un examen de piel.

CUIDADOS EXPERTOS
Existen tratamientos específicos más profundos que son realizados por el dermatólogo: “Se aplican altas concentraciones de ácido glicólico al 50 o 70 %, con lo que se logra una mayor efectividad y rapidez en los cambios cutáneos. Con las  últimas tecnologías (como el láser), se  logra  una  exfoliación  profunda y controlada, ya que el láser indica a qué profundidad exacta se está trabajando”, explica el Dr. Pérez-Wilson.

“La piel de la cara es mucho más sensible y está más expuesta a los agentes agresores externos, por lo que los productos deben ser más suaves y menos concentrados que los usados en el cuerpo”, dice la dermatóloga Perla Awad.