Moda

La dulce venganza de Victoria Beckham

Hasta hace poco era considerada una fashionista obsesiva, sólo útil para lucir la ropa de otros. Cuando anunció su primera colección como diseñadora, en 2008, el escepticismo fue total. Tres años y cinco colecciones más tarde, Victoria Beckham se ha ganado su lugar entre los nombres más importantes del príªt-í -porter. Sus creaciones, elegantí­simas y superchic, son alabadas por los crí­ticos más exigentes y son favoritos de estrellas como Sarah Jessica Parker, Cameron Diaz, Demi Moore y Madonna.

  • Revista Mujer

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Reinventarse no es fácil. Sobre todo cuando se lleva consigo un notorio equipaje. Pero Victoria Beckham parece haberlo conseguido. Poco a poco van desapareciendo de los medios las alusiones a su pasado de Spice Girl, su malogrado intento de triunfar como solista, los rumores sobre su pareja, sus implantes y su fabulosa colección de carteras. Surgen en cambio, cada vez más, los comentarios elogiosos sobre su nueva carrera de diseñadora, ahora, con su quinta colección en el mercado (primavera/verano 2011).

En dos años, desde que anunció el lanzamiento de su primera línea, Victoria logró probarle a una industria escéptica que podía sorprenderla. Su última colección, de apenas 26 vestidos, presentada a un restringido público de editoras en Nueva York, obtuvo críticas entusiastas. Victoria demostró, de una vez por todas, que ella no es una de aquellas celebridades que ponen su nombre y su imagen a una línea de ropa creada a la rápida. Por el contrario, sus piezas son reflexionadas, elegantes pero a la vez simples, y en ellas es fácil imaginar a unas jóvenes Grace Kelly o Jackie Kennedy.

LA COLECCION PRIMAVERA-VERANO 2011
Para esta temporada, Victoria admite haberse concentrado particularmente en las formas,curvas y sobre todo en el confort, abandonando los estrictos corsets de las anteriores. “Quería vestidos fáciles de usar cuando viajo, durante el día o la noche”, comentaba recientemente al New York Times.

Ella también simplificó su propio look. Atrás quedaron los jeans bordados de strass, las extensiones capilares, el falso bronceado, el maquillaje y los implantes mamarios, que, según confesó en una entrevista al Vogue inglés, se hizo sacar. Ahora lleva su pelo ligeramente más largo, que recoge descuidadamente, y unos pequeños aros de brillantes, obteniendo un aspecto más discreto y natural. “No volveré a lo de antes”, afirma.

La delgadísima Victoria quiere hacer ropa para todos los físicos (aunque lamentablemente no para todos los bolsillos, pues sus vestidos cuestan entre 1.500 y 6.300 dólares); y con su nueva colección, inspirada en las delicadas formas de las esculturas de Brancusi, celebra a las mujeres con curvas. “Quiero que las mujeres luzcan y se sientan fantásticas”, decía recientemente al Telegraph de Londres.

Por otra parte, las telas que elige para sus creaciones no son banales: seda de paracaídas, jacquard, piqué, jersey engomado, lamé, georgette… Victoria conoce y ama las texturas con las que trabaja. Los colores de esta nueva colección son brillantes y primaverales  -naranjas, rosas, beiges, púrpura y por supuesto blancos, para ella el ‘el chic por excelencia’- y reflejan su actual estado de ánimo. “Estoy en un muy buen lugar”, dice.

SU FORMA DE TABAJO
Se veía venir: Victoria no pudo evitar los rumores que sugieren que no es ella quien diseña sus creaciones, que su amigo Roland Mouret era el cerebro y ella sólo la imagen. Estos rumores no la sorprenden y si bien es firme cuando insiste que tiene total control de todo el proceso creativo, admite, con honestidad que no dibuja y que, técnicamente, tiene mucho que aprender. Reconoce además que trabaja de una manera poco convencional, prueba las telas sobre su cuerpo, experimenta con ideas, busca las formas más favorecedoras y se hace permanentemente la pregunta clave: “¿Me pondría yo esto?”, sin importarle si está de moda o cuáles son los colores de la temporada. “Soy muy consciente de que estoy subiendo la escalera y que tengo todavía un largo trecho por recorrer, pero mi objetivo es ‘hacer algo que inspire respeto’ y seguir en esta profesión dentro de 20 años”.

“Soy una maniática del control -admitía en un largo reportaje al Marie Claire británico-, si voy a hacer algo lo haré al 110%, si no, no hay razón para hacerlo, considerando que me  quita tiempo de estar con mi marido y mis hijos”.

EL EXITO
La satisfacción que obtiene de esta carrera es infinitamente mayor a la que le proporcionaba la adulación de la época de las Spice Girls. “El respeto que obtengo por mi trabajo en la moda es mucho más excitante que nada que haya hecho antes, pues siento que estoy compitiendo en un área en la que puedo mantener mi cabeza alta”. Por cierto, el fuerte de Victoria nunca fue su voz, y como ella misma lo admite “jamás iba a ser competencia para Mariah Carey”.

Aunque hasta ahora no ha participado en los desfiles de prêt-à-porter (prefiere las pequeñas presentaciones personales), el imperio VB se expande sin prisa y sólo el último año vendió prendas por 12 millones de dólares. “No hay que subestimar a Victoria”,  ha dicho Anna Wintour, la papisa de la moda, directora del Vogue USA. Y ciertamente no parece ser el caso, como lo demuestra su reciente nominación por el British Fashion Council, en la categoría Marca de Diseño del año 2010, junto a Mulberry, Burberry y Pringle of Scotland (la obtuvo Mulberry).

Sus vestidos se encuentran entre los más vendidos de la exclusiva Bergdorf Goodman, de Nueva York, donde se exhiben junto a los de diseñadores ya establecidos como Vera Wang o Narciso Rodríguez, e inclusive cada temporada hay un lista de espera para adquirirlos. Lo mismo sucede en Neiman Marcus, de Los Ángeles, cuyo director de moda, Ken Downing,  alaba ‘su impresionante conocimiento de costura’ y su capacidad ‘para exaltar lo mejor de las formas femeninas’. Es por esto que, muchas veces, sus modelos no llegan siquiera a los puntos de venta, pues las clientas los reservan antes de que salgan del showroom.

Que algunas de sus clientas se llamen Demi Moore, Blake Lively, Gwyneth Paltrow, Heidi Klum, Brooke Shields, Cameron Diaz, Drew Barrymore, Jennifer Lopez (que adora sus vestidos de cóctel), Sarah Jessica Parker o Madonna, ciertamente ayuda. “El apoyo ha sido fantástico. Y lo genial es que mis vestidos fueron vistos sobre todo tipo de cuerpos, pequeñas, como Madonna, o más redonditas, como Jennifer Hudson”, dice satisfecha. Madonna es la única celebridad a quien Victoria envió una de sus creaciones de regalo, un vestido corset que la cantante usó para su fiesta de cumpleaños en agosto 2009, dándole una increíble exposición mediática.

¿UNA VIDA COMO DE CUENTO?
David Beckham, con quien llevan casados 11 años, sigue siendo el hombre de su vida, a pesar de las tormentas tan ampliamente difundidas por los medios del mundo entero. “Somos almas gemelas, seguimos estando muy cerca uno del otro”, decía recientemente a la revista Marie Claire UK. Como prueba de amor eterno, se hizo tatuar en la parte posterior del cuello un verso hebreo del Cantar de los Cantares: “Yo soy de mi amado y mi amado es mío”. A los 36 años, madre de tres varones (Brooklyn 11, Romeo 8 y Cruz 4), Victoria espera ahora su cuarto hijo, quizás la niña a la que hasta hace poco tiempo decía haber renunciado.

Victoria admite que el camino a la fama fue divertido, pero que no se trata de una chaqueta que se quita o pone a voluntad, sino que hay que mantenerla. Y dice que siempre trabajó duro por todo lo que tuvo. “Nadie me regaló nada -afirma-; nada me llegó fácil”. Ya en la escuela debía trabajar mucho para obtener buenos resultados, un espíritu voluntario que heredó de su padre, un ‘self-made man’ que comenzó como electricista y llegó a tener un Rolls-Royce. De pequeña ella soñaba con ser bailarina y admiraba a la princesa Diana por su clase y su trabajo humanitario. Hoy, con el suyo, los Beckham, a través del Victoria and David Beckham Charitable Trust, contribuyeron a reunir millones para la investigación para el cáncer y la educación infantil.

EL ‘IT BAG’ DE VICTORIA

La empresa VB prospera, e inclusive, en una época de restricciones, se agranda, pues ha lanzado una fragancia con mucho éxito, una línea de jeans y otra de anteojos. Esto le dio coraje para arriesgarse en el difícil negocio de los bolsos. Para la concepción de su ‘it bag’, Victoria se aseguró los consejos de Katie Hiller, reputada diseñadora de accesorios. Y nadie puede discutir que, de eso, ella sabe mucho. “Tuve la suerte de poder usar bolsos de algunos de los mejores diseñadores del mundo. Aprendí mucho sobre los colores que se usan más que otros, no sólo porque son más neutros, sino porque son más fáciles de llevar. Tuve todo eso en cuenta cuando creé mi colección”, dijo a The Times Luxx Magazine. Pero eso no significa que no volverá a usar alguna de sus numerosas Birkin. “Dijeron que yo proclamé que el Beckham sería el nuevo Birkin. ¡Nunca me atrevería a ser tan arrogante!”.

Su línea primavera 2011, seis modelos en nubuck, lagarto, cocodrilo, cuero de becerro y de búfalo, están basados en el concepto ’24 horas en la vida de Victoria’ y van de pequeños bolsos para colgar del hombro al espectacular ‘Victoria’, un severo y superchic modelo para la mujer que trabaja y almuerza. ¿A quién vería con su ‘Victoria Beckham’? Desde luego que a ella misma, pero también a Michelle Obama y a Samantha Cameron, la esposa del primer ministro británico. Los precios van de 1.800 a 14.000 dólares, lo que no detiene a sus admiradoras: su bolso en dos tonos a 2.000 dólares se agotó a los 60 minutos de salir a la venta.